sin IVA

Hoy sale en todos los medio que 1 de cada 6 alumnos no sabe interpretar una factura, ya que se está celebrando en Madrid el Congreso PISA "Finanzas para la vida" y toca que ese sea el titular. Esto me ha recordado a un par de cosas que me han pasado esta misma semana.

Estoy pidiendo presupuesto para un armario a medida y he ido a dos empresas que lo hacen. En ambas me daban un precio inicial sin IVA. Aquello parecía el anuncio del Ministerio.

Empresa 1:

—Pero este precio es sin IVA, ¿no? —pregunto.
—Sí, mujer, pero bueno, tú ya sabes —dice él muy seguro de sí mismo—. Nosotros facturamos mucho y si quieres...
—No, no, lo contrario, lo que quiero es saber el precio con IVA —digo enfadada.
—Bueno... ehm... claro —contesta extrañado—. Es que la mayoría de la gente no lo compra si...
—Ya, pero es que de cosas como el IVA salen las carreteras, los hospitales, el sueldo de los profesores y médicos...
—Claro, pero es que la mayoría de la gente no son profesores ni médicos. ¿A que tú no lo eres?

Se quedó planchado, claro.

Empresa 2, parece un calco, pero fue exactamente así y en el mismo día:

—Pero este precio es sin IVA, ¿no? —pregunto.
—Bueno, tú ya sabes que se puede hacer un apaño, por eso no te preocupes —dice él, también muy seguro de sí mismo.
—No, no, lo contrario, lo que quiero es saber el precio con IVA —digo enfadada de nuevo.
—Bueno... —contesta extrañado—. Hay gente que lo paga, pero la mayoría si les dices que...
—¡Pues muy mal! —grito.
—De todas formas, antes tenemos que exigirle a los de arriba, a los políticos, que también paguen sus cosas.
—¿Como si "los políticos" fueran un ente propio y corrupto? ¿Más o menos igual que sus clientes?
—Mujer, no compares a un político con un cliente —dice tocándose la pulserita de España.
—De cosas como el IVA salen las carreteras, los hospitales, el sueldo de los profesores y médicos, ¡el pupitre de sus hijos en el colegio!
—Bueno, mis hijos van a un colegio concertado.
—¡¿Y de dónde se cree que salen sus pupitres?! ¡¿Cree que crecen del suelo?!

En este segundo me cabreé tanto que me fui dando un portazo. No sé si estos señores (y la mayoría de la población adulta) saben de finanzas para la vida, pero para "su vida", desde luego que sí.

|2014-07-09 | 16:30 | lolamentaciones | 12 opinan | Este post | |

rojo escarlata

Este relato ha salido publicado en una antología, Tejer a pluma, que hemos pergeñado unos cuantos novatos en esto de los cuentos. Aquí va (no me tomen en cuenta las sangrías, con html me salen de aquella manera).



Rojo escarlata


      Leonor Escalante se despierta cada día justo al apagarse la última farola de la calle: ahora, ahí está, las siete en punto y Leonor se coloca boca arriba y gira el torso un poco hacia la derecha y luego un poco a la izquierda. Con los ojos cerrados, sube los hombros y los baja un par de veces. Dobla las rodillas bajo las sábanas y nota cómo sus arrugas —las de las sábanas y las de las rodillas— se estiran y se tocan del todo. Abre por fin los ojos y coge con las dos manos el borde la colcha de forma simétrica. Lo dobla una, dos, tres veces y sale de la cama: pie derecho y pie izquierdo. Está preparada. No puede fallar nada.
     —¡Hoy hay función! —dice nada más ponerse en pie.
      Sobre la mesita hay un vaso de plástico muy pequeño con dos pastillas dentro. Lo mira, quién habrá olvidado esto aquí, y lo deja en el mismo sitio. Al sacar del armario la bata fucsia de seda observa la percha del vestido azul con encajes blancos. Se lo coloca por encima, lanza un beso al aire con el brazo izquierdo, lo lanza lejos, hasta el fondo del teatro, y se dobla sobre sí misma para saludar con una reverencia al público invisible.
      Poco después sale al pasillo y se dirige a una chica de pelo corto y labios rojo escarlata.
      —Señorita, por favor, quería llamar al servicio de habitaciones pero no hay teléfono. No entiendo cómo un hotel como este no tiene un teléfono en cada habitación. ¿Y sabe dónde puedo encontrar un cigarrillo con filtro?
      Leonor Escalante casi siempre pide un cigarrillo con filtro a las siete y cuarto de la mañana. En ocasiones es un cruasán de crema y, raras veces, un rioja.
      —Leonor, usted no se preocupe, ahora le traigo el desayuno.
      —Fresas con nata, por favor. Y llámeme Leo, ya todos me llaman Leo, ¡hasta la prensa! —dice Leonor alzando la barbilla—. Por cierto, me fascina el color de labios que lleva. ¿Sabría usted dónde puedo encontrar un barra de labios así? Hoy hay función, ¿sabe? Alfredo me ha dicho que vienen autoridades. ¡Y estreno un vestido azul precioso!
     La chica de labios rojos escarlata le sonríe y desaparece por el pasillo. Ese día su bolso se queda a la vista tras el mostrador y Leonor se acerca a él con la esperanza de encontrar el pintalabios pero lo primero que encuentra es una cajita de colorete. Lo abre, también necesita colorete, pero cuando va a coger el pincel descubre el espejo pequeño que hay encima.
      —Ay, Leonor… ¿Pero qué hace? —grita la chica de labios rojos desde el final del pasillo con una bandeja en la mano.
      Ese día, a las siete y media, Leonor Escalante recibe de ese espejo minúsculo el impacto sin piedad de sus ochenta y cuatro. Segundos después mira a la chica, se queda quieta observándola de arriba a abajo y descubre su bata blanca, su fonendoscopio y sus zapatos de enfermera. Descubre más cosas que se van agolpando sin orden en su cabeza y haciéndole temblar las rodillas; pero antes de que todo haga demasiado ruido ahí dentro, se gira despacio y entra en la habitación. Se quita la bata fucsia y saca un jersey beige de punto de un armario que es como el armario de un extraño. Se sienta en el sillón que hay junto a la ventana y se mira las manos, las gira, se las toca y las deja caer sobre las rodillas. Acepta el vaso de agua con las pastillas evitando mirar el reflejo. Desayuna tan despacio que a veces olvida masticar las galletas con leche.

      Permanece callada mirando la ventana hasta las doce, cuando suenan las campanas de la iglesia.
      —Es hora del paseo, Leonor —dice la enfermera desde la puerta.
      Leonor Escalante cierra un poco los puños y los ojos a la vez. Se levanta y sale al pasillo, un pasillo infinito. Avanza agarrándose a la barandilla gris que recorre la pared de toda la planta. En una salita, cuatro viejos miran hacia una televisión sin sonido. El pasillo cada vez es más largo. La enfermera de labios rojo escarlata —ahora un poco menos rojos— la observa desde el mostrador de enfermeras y le anima cuando Leonor Escalante se gira para volver a la habitación. “Un poco más”, le dice. Leonor la mira sin cambiar el gesto. “¿Un poco más para qué?”, murmura.
      Cuando llega al final del pasillo, Leonor Escalante vuelve arrastrando los pies. Nunca se arrastran los pies en el escenario, pero eso no es un escenario. Alfredo a veces arrastraba los pies por la calle y ella le regañaba, claro que le regañaba, uno no debe arrastrar los pies por la calle. Pero eso tampoco era la calle, ni mucho menos: aunque hubiera árboles pintados en las paredes, faltan los barrenderos que recogen las colillas y gente que pasea a perros con jerséis azules y pastelerías con tartaletas de fresa. Eso es un pasillo muy largo con fluorescentes y sin ventanas. Entonces Leonor va tocando con las manos el relieve de los números metálicos de las habitaciones. Entra en la veintitrés. Huele el aire. Luego se acerca a la colcha y se la pega a la cara. No es la suya. La enfermera rellena papeles desde su mostrador mientras Leonor prueba con la veinticinco. Tampoco. Es la veintinueve.

      A las dos, Leonor Escalante mira su puré de calabaza. Golpea el puré con la cucharilla, ‘paf, paf’. La enfermera camina de un lado a otro, escribe notas, toma el pulso, mete papeles en sobres y los cierra con saliva, pero sus labios ya apenas son rojos. Leonor Escalante la observa y aprieta un poco los suyos. Segundos después vuelve a mirar el puré, subiendo y bajando la cuchara. Arriba y abajo, dejando que se escape el humo. Le fascina el humo, sobre todo el que llenaba el escenario antes de que ella saliera de él fumando un cigarro con boquilla y ahí era cuando el público sabía que empezaba todo.
      Leonor ve a través del humo que la enfermera se está retocando los labios —ese color es fantástico— y deja la barra en su bolso. Ese rojo, ese rojo escarlata es perfecto. Empieza a sentir los mismos nervios que antes de salir a escena. Con un nudo en la garganta y el corazón trastornado, deja la cuchara encima del puré (‘paf’) y se levanta. Espera tras las puerta a que la enfermera se marche del mostrador. Cuando lo hace, a Leonor le bastan un par de zancadas para acercarse al bolso. Abre el pintalabios y observa el color y sí, claro que sí, seguro que se verá desde la última fila. Se guarda la barra de labios y mira a ambos lados del pasillo. Empieza a hurgar en el bolso y a reírse en voz baja, soltando golpes de aire por la nariz. Encuentra un paquete de cigarrillos con filtro y unas cerillas, claro que sí, ¡es espectáculo! Se esconde tras las cortinas de la habitación con la televisión sin sonido. Los viejos ni siquiera la ven llegar. Ni siquiera escuchan el sonido de las cerillas al encenderse ni las caladas. Ni siquiera huelen el humo.

     La alarma empieza a sonar minutos después. Suena más fuerte que las campanas de la iglesia, mucho más. Es el aviso del teatro, señores, señoras, vayan tomando asiento. Escucha algunas voces. El aire huele a humo y la enfermera corre por el pasillo y se dirige a la planta baja saltando los escalones de tres en tres. Cuando Leonor vuelve a su habitación, ve cómo un par de viejos intentan bajar con torpeza por las escaleras, agarrándose con una mano a la barandilla y con la otra sujetándose el pantalón del pijama. Se les cae, claro que se les cae.
      Leonor Escalante no necesita espejos ni bombillas: con un par de pasadas nota cómo la grasa roja cubre el labio inferior y se va metiendo en sus poros haciéndole cosquillas. Luego se pinta el superior y, ahora sí, junta los labios con fuerza y los abre lanzando un beso sonoro. Leonor Escalante aprieta los ojos muy fuerte, los abre los ojos de golpe y dice “¡per-fec-tos!”. Sonríe con la boca cerrada, girando la cabeza de un lado a otro. Fuera ya sólo se oye un crepitar constante que lo cubre todo. Leonor abre su armario y saca el vestido azul con encajes blancos y una caja marrón con los zapatos del estreno de la obra. Los zapatos y el vestido le quedan de maravilla. Gira sobre sí misma golpeando con fuerza los tacones contra el suelo, ¿te gusta, Alfredo? ¿ha venido mucha gente?

      Cada vez hace más calor. La treinta y uno está ardiendo mientras Leonor Escalante se ahueca el pelo con los dedos y se pellizca las mejillas. Las llamas han acabado con el mostrador de enfermeras y ya no hay salida por el pasillo. Escucha los gritos de la gente en el jardín. Ahí están todos, ahí están esperándola. Decenas de personas, ¡cientos! Todos mueven los brazos y gritan su nombre. La habitación ya está perfectamente iluminada.

      —Se abre el telón —dice Leonor mientras abre la ventana—. ¡Hoy hay función!



|2014-07-04 | 14:27 | relatos | 0 opinan | Este post | |

videoclips molones

Vaya curro se pega este grupo con los videoclips. La idea del segundo quizá está ya más vista, pero la del primero me parece espectacular.



|2014-06-30 | 20:34 | musica | 0 opinan | Este post | |

el bilingüismo de la comunidad de madrid

He estado 4 años en un instituto público bilingüe y lo que está pasando me parece denunciable. En los inicios, el bilingüismo se introdujo en la Comunidad de Madrid mediante un convenio con el British Council y los profesores involucrados (bilingües o no) estaban contentos, a pesar de ciertas características que cambiaron el centro. Los de matemáticas no podemos habilitarnos, pero yo notaba que los grupos bilingües eran notablemente mejores. Había dos grupos bilingües y el resto, no bilingües. No es que el bilingüismo aporte más capacidad de estudio o inteligencia, sino más bien al revés: si eres capaz de estudiar tres o cuatro asignaturas en inglés, es porque ya estás en cierto modo seleccionado. En fin, que los chicos de bilingüe eran algo mejores pero al resto no le iba mal.

Ahora las diferencias son abismales. Para empezar, ya casi todos los centros de primaria del pueblo son bilingües y mi centro el curso que viene ya tendrá más grupos bilingües que no bilingües. Ahora, en realidad, todos son bilingües: los de sección dan muchas asignaturas en inglés y los de programa sólo una o dos. Pero todos lo son desde que cambió el convenio y ahora ya no lo lleva el British sino que lo gestiona la comunidad.

Si un alumno estudia Primaria en bilingüe y aprueba el examen de nivel de inglés, NO puede ir a programa en mi centro (que es el que tiene asociado al suyo). Si los padres quieren que estudie en español, tienen que cambiarlo de centro. De risa.

Y lo peor: ahora los (pocos) grupos de programa son tremendos. Los de sección empiezan a ser más heterogéneos, pero los otros aglutinan a los peores alumnos. Dar clase ahí es imposible. Estar en clase como alumno también tiene su aquel. Estos son los nuevos guetos.

Pero encima es que el empeño por el bilingüismo es tal en esta comunidad que ya nos han dicho que si los grupos tienen que estar a 35, que lo estén (¡niños de 11-12 años). Todo sea porque estudien en inglés. Y luego querrán que se hagan proyectos, que se atienda a la diversidad, que el niño chino que ha llegado aprenda español de la nada, que se haga algo con los de altas capacidades y que los tutores se reúnan con los padres un par de veces al trimestre. De risa.

Pues bien, en medio de esta pantomima aparece el martes el presidente de la comunidad de Madrid diciendo que el bilingüismo se extiende a Bachillerato. Que qué más da que ya no haya profesores habilitados y que los chavales ni siquiera lo hayan pedido. ¡Bah! Qué más da que ahora con la habilitación un interino con 0 puntos pase por delante de alguien con la oposición aprobada. ¡Ah! Es que da clase en inglés. Qué más da que estén provocando guetos entre los no bilingües. Qué más da el pastizal que cuesta. Qué más da que estén mostrando problemas para nombrar los huesos en español. ¡Démosle inglés! ¡Venga! ¡A todos! ¿La Historia de España de 2º de Bachillerato? ¡En inglés!

|2014-06-19 | 14:29 | educacion | 16 opinan | Este post | |

anumerismo de traductor

O de editor. O de los dos, no sé.

El otro día estaba leyendo El universo contra Alex Woods (libro que recomiendo). El protagonista es un chico inteligente y al que le gusta la ciencia y las matemáticas. De repente, aparece lo siguiente:



Costó mucho tiempo cavar el agujero. Acabó siendo de metro y medio de largo por casi uno de ancho y otro más de profundidad. Eso son nueve metros cúbicos de tierra que tuve que excavar más o menos yo solo.


Cuando leí esto me extrañé una barbaridad. El autor no podía haber cometido ese error. Alex es un niño al que le apasiona el álgebra o la astronomía, no podía fallar en algo así de simple. Así que me fui a la fuente original, en la que dice esto:


It took a long time to dig the hole. It ended up being about five feet long, two feet wide and three feed deep. That's thirty cubic feet of dirt I had to excavate moro or less alone.


Entonces lo entendí todo. ¡Ay, las traducciones! Y ¡ay, el anumerismo!

A raíz de esto me pregunto dos cosas: 1) ¿cuántos pillarán que lo primero es un error? 2) ¿cuántos pillarán dónde está el error visto lo segundo?

|2014-06-15 | 10:17 | algo de mates | 5 opinan | Este post | |

hasta los complejos y más allá

Hoy faltaban más de la mitad de los alumnos de uno de mis grupos de 1º de ESO porque se han ido a una actividad sobre anillamiento de aves. Por tanto, no podía avanzar materia ni entregar o comentar el examen de álgebra de ayer. He decidido empezar el tema siguiente de forma suave y que los demás pudieran engancharse mañana, con lo que sólo pensaba comentarles de qué iba a ir el tema (tablas y funciones) y explicarles cómo se colocan los puntos en el plano.

Les he dibujado una recta real y he dicho "bueno, ésta es la recta re...". Ahí me he quedado, porque claro, aún no saben qué es un número real.

Y de N y Z (que sí los conocían) he pasado a Q. Y de paso les he explicado la fracción generatriz (y la demostración de que 0'9999... es 1, que ya lo sabían pero no lo habían demostrado). Y después hemos hablado de Hipatia (y las elipses, que ellos definían como enlarged circle debido a la profesora de Art) y Pitágoras y su época, que tuvo que ser de lo más divertida. Y luego les he dejado caer el Teorema de Pitágoras, que veremos más adelante, y las ternas pitagóricas. Y oye, ya de paso, hemos hablado de la diagonal de un cuadrado de lado 1 y de que sea imposible poner ese número como fracción. "¿Y tú por qué lo sabes?", decían. Y yo les he dicho que era fácil demostrarlo y que podrán entender la demostración dentro de poco. Una chica ha dicho "espero que sea pronto, ¡qué misterio!". Después otro ha comentado "a pi le pasa lo mismo, ¿no?". Y luego hemos hablado de pi, de las distintas definiciones a lo largo de la historia, de los números trascendentes y de los reales. Para acabar, alguien ha dicho "pero esos son todos, ¿no? Ya no hay más números, a mí no se me ocurre ninguno que no sea así...". Así que les he escrito en la pizarra la raíz de -4 y el nombre de esos engendros que no existen y han salido de clase alzando los brazos, casi indignados con los complejos.

Todo esto con chavales de 12 años que han atendido a la clase completa (de salto en salto por mi parte) sin hacer ni una cuenta. Mañana les enseñaré de forma ordenada y limpia cómo se ponen los puntos en los ejes cartesianos.

He tratado de imaginar cómo habría sido el experimento con el grupo completo. Con 32 alumnos. Imposible.

Y no, no he adelantado materia. Pero hemos disfrutado de lo lindo.


|2014-05-28 | 18:04 | algo de mates | 5 opinan | Este post | |

mi vida en una mesa electoral

Tengo un montón de cosas a medio escribir para el blog pero lo que no tengo es tiempo para acabarlas. Prometo retomar pronto la parte matemática y/o literaria, pero ahora no puedo evitar contar cómo fue para mí el día de ayer.

A las 8 de la mañana estaba convocada en un colegio electoral. En mi papeleta ponía "suplente", sin más. Como en las cartas de los otros cinco suplentes. Faltaba una vocal de la mesa y pregunté cómo se decidía quién era la persona que la supliera. Me dijeron que no tenían ni idea (¡!) y al rato llamaron a los de arriba y nos dijeron que nos ordenarían por la fecha de la carta. Como había empate, pregunté de nuevo cómo se decidiría. Me dijeron de nuevo que no tenían ni idea (¡!) y al rato llamaron a los de arriba y nos dijeron que nos ordenarían por... ¡orden alfabético! El colmo. En fin, el caso es que me tocó. Y eso que soy Morales.

Constituimos la mesa. El presidente era un chaval de 20 años con poco interés en política que está tratando de entrar a un Ciclo Formativo de Grado Superior. Lo hizo muy bien a lo largo del día, fue responsable y majete. El otro vocal era un funcionario de Correos enorme que desde el primer momento dijo que no pensaba votar. Uno iba leyendo el nombre y DNI, otro iba tachando el nombre en el censo y yo apuntaba el nombre con el número del censo. Seiscientos veintitrés nombres. Un 55% de participación en mi mesa, en un barrio militar tradicionalmente de derechas.

A nuestro lado se colocó el interventor, un señor del PP que nos contaba en todo momento lo que teníamos que hacer. Al otro lado se puso un apoderado del PSOE. En total había unos 8 apoderados del PP (que no dejaban de olisquear por todos los sitios), dos del PSOE (bastante pasotas), dos de Podemos (que estuvieron de pie todo el día y no se movieron de la sala), uno de IU (que se pasó el día leyendo un libro en una esquina) y uno de EQUO y otro de UPyD (que entraron y salieron a lo largo del día).

El interventor del PP a eso de las 11 soltó: "luego en el recuento veréis que siempre hay gilipollas que votan a los partidos minoritarios". Después de eso sonó la carcajada del apoderado del PSOE.

—Hay una papeleta con la cara de un tipo, así que imagínate —dijo.
—Seguramente es el de Podemos —comenté yo.
—Yo es que conozco a cuatro o cinco partidos —dijo el apoderado del PSOE—. Mira las cejas del de IU, le salen de las gafas. Qué raro es. Y estos partidos... ¿no se dan cuenta de que en la práctica no sirve de nada votarlos?
—Yo no pienso votar —soltó el de Correos.
—Me pregunto qué pasará con VOX —dijo el del PP.
—No sé yo si Vidal Quadras le va bien a ese partido— comenté.
—Bueno, ese chaval es que no vale —dijo el del PP.

Yo murmuré "bueno, chaval chaval..." pero preferí no seguir. El interventor del PP continuaba aburriéndose mucho (a pesar de que era el único de todos los partidos que hacía algo: tomaba nota de los que votaban).

—Si luego al contar nos falta uno o dos votos, oye, se cogen del Partido Antitaurino y a tomar por culo —dijo.

Yo lo miré con cara de odio.

—Es el Partido Animalista. Y tranquilo, caballero, que no van a faltar votos. Soy matemática.
—Tú lo que eres es un poco seca, ¿no?
—Será eso.
—Y tú, chaval... ¿vives con tus padres? —preguntó al presidente.
—Sí, todavía no puedo independizarme.
—Claro, y la comida de tu madre, ¿eh?
—Bueno, yo cocino en casa, me gusta.
—Bah, eso es lo que decís ahora para haceros los interesantes. Pero donde se ponga la comida de una mujer, que se quite lo demás, ¿verdad Lola?
—Mi hermano se fue de casa para estudiar a los 17 años. Como yo. Por eso los dos cocinamos y él no lo hace nada mal —contesté, esta vez sí, con cara de asco total.
—Esa es la excepción, mujer.
—Está usted muy Cañete, ¿lo sabía?
—¿Cómo? ¿Por qué lo dices?

Y al rato, cuando no había ni un alma en la sala, al verme con un libro soltó:

—Cariño, ¿te aburres?
—¿No ve que estoy leyendo?
—Por eso.

Minutos después el del PSOE, que estaba leyendo El País, me enseñó las fotos de un spa.

—Lola, mira, anda que que no estaría bien estar ahí ahora, ¿eh? —me dijo.
—Bueno, yo ahora debería estar poniendo un examen en casa, pero aquí andamos.
—Pero es que mira qué hoteles, qué pasada. Por 180 euros la noche.
—Ya. Yo es que suelo ir a otros sitios. Pagar 180 euros por una noche, no sé...
—Yo porque ahora estoy en paro, que si no...
—Yo es que soy de izquierdas —dije bajando de nuevo la cabeza a mi libro.
—Y qué tendrá que ver una cosa con otra. Si lo puedes pagar...

Al rato el interventor del PP, que llevaba mucho callado, soltó:

—Lola, bonita... aquí no viene nadie. A ver si llegamos al 50%. Haz algo, ¿no? Que eres la única mujer de la mesa.

Entonces resoplé, cerré el libro de golpe y dije en voz alta "que sean las ocho ya, por-fa-vor". Hasta se giraron los miembros de las otras mesas.

Al abrir los sobres, la columna de Podemos empezó a subir. No llegué a abrir ni un solo voto a VOX. Un voto nulo decía "Putos políticos de mierda" y el interventor del PP le gritó "sinvergüenza" a la papeleta varias veces.

Unas horas después salí a darles la enhorabuena a los chicos de Podemos, que me sonrieron llenos de alegría. Yo tampoco lo esperaba. Y no, el tipo de Correos no votó.

|2014-05-26 | 13:23 | lolamentaciones | 14 opinan | Este post | |

media de diez

A raíz de un post de ayer de Más ideas, menos cuentas, pensé en algo que me ocurrió con una administrativa de mi centro y que también es prueba de la incultura matemática (anumerismo
total) que por donde quiera que mires.
Había que calcular unas medias de unos expedientes y, cuando ella ya había hecho una, veo que le sale de media 10.

—Mmm... Creo que debe de haber algún error, porque mira, hay algún 9, algún 8... —dije yo.
—No sé, lo he hecho y sale de media 10 —contestó.
—Ya, pero si la media te sale 10, es que las notas deberían ser de 10 todas —insistí.
—¡Pero sí que hay dieces! Mira, aquí tiene un 10, aquí otro...
—Ya, pero si la media es de 10 y 10 es la nota más alta es porque...
—Que sí que da 10 —interrumpe la otra administrativa—. Lo ha hecho con la calculadora.
—Pero cómo va a dar 10 si...
—Mira, que lo hago —dice con la calculadora ya en la mano—. ¿Ves? Y ahora 102 entre 11 sale... 10, ¿lo ves?
—Pero eso es porque redondeará al número entero mayor o al más próximo. Me parece que al mayor.
—¡¿Pero cómo va a hacer eso una calculadora?! —dice alarmada—. Además, ¿cómo iba yo a saberlo?

Y ahí está el problema, que no ven que deberían saberlo. Me pregunto a cuánta gente le pasará algo así... Va a ser mi nueva encuesta, la que sustituya al "¿cuánto es 6 entre 1/2?".

Aclaración: tengo que decir se trata de una administrativa muy competente, no se trata ni mucho menos de desgana o pasotismo. Hago referencia a ella para contextualizar el hecho de tener que hacer la media de un expediente.

|2014-04-24 | 17:41 | algo de mates | 4 opinan | Este post | |

brompton girl

Al final, he caído como casi todos. He aquí mi pequeñuela:

Brompton girl


Y aquí plegadita:



Todavía no sé si tendré que usarla para ir a trabajar el año que viene, pero si es así, el trabajo se hará más divertido :)

|2014-04-21 | 17:02 | coctelera | 3 opinan | Este post | |

her

Hoy he visto Her y es bastante irónico que haya sido en el Día Internacional del Beso (qué cosas más raras tenemos los internacionales). La premisa de la película me ha gustado mucho y, aunque sí es cierto que quizás merecía un desarrollo mejor aún, no me parece malo. Pero lo que más me ha interesado ha sido lo que me ha hecho pensar sobre el concepto de amor.



Si no has visto la película, deja de leer, pero tampoco es que vaya a revelar nada importante diciendo que el protagonista se enamora de un ser inmaterial (lo dejo ahí, no hace falta concretar más para lo que quiero decir). Ese amor no físico puede equipararse al que se tiene hacia alguien con quien se mantiene una relación a distancia por Skype. Y me resulta interesantísimo intentar comprender por qué se puede sentir amor de alguien a quien no tocas, que no te sorprende al llegar a casa con una cena fantástica, a quien no le traes los calcetines para que no se tenga que levantar del sofá, alguien que no te besa ni te abraza ni te hace cosquillas ni se lava los dientes de un modo cómico. Creo que ese amor de la película, el de las relaciones a distancia, es un amor de necesidad. De necesidad de que alguien te escuche, te entienda, sobrelleve contigo el día a día. Un amor de compañía exento de malos alientos, un amor como antídoto de la soledad más cruel, pero un amor al fin y al cabo. Estoy segura de que si en el futuro la humanidad llega a los niveles tecnológicos de la película, más de uno caería en él. Como ahora.

|2014-04-13 | 17:15 | series-cine | 3 opinan | Este post | |

intercambio con Holanda

La semana pasada fui con veinticinco chavales de 3º de ESO (y dos profes) a un pueblo del sur de Utrecht, en Holanda. Los alumnos se alojaban en casa de familias holandesas y ya conocían a sus 'partners' porque estuvieron aquí en febrero. Para ellos ha sido una experiencia estupenda. Para mí también.

Por una parte está la componente educativa. El sistema holandés no tiene nada que ver con el español. Desde mi punto de vista, para algunas cosas es mejor y para otras, peor, pero totalmente diferente. Mientras estaba allí pensé en escribir un post extenso sobre las diferencias y las cosas que podríamos aprender de ellos, pero al volver me han golpeado las evaluaciones en toda la cara y ya se me han pasado las ganas. Sólo diré que la administración del centro no está formada por profesores y, a pesar de que es un instituto de casi 2000 alumnos, lo llevan estupendamente. Los cambios de clase, los horarios, las normas... Me sorprendió que los alumnos tienen permitido el uso del móvil en los cambios de clase sin problema y que los abrigos se dejan fuera sin riesgo de robos. Además, las instalaciones son espectaculares y la cultura de la bici es absoluta, seas de la edad que seas y vivas donde vivas (15000 km de carril bici en un país algo más grande que Cataluña).



Por otro lado, destaco el país en sí y el estilo y calidad de vida que he visto. La gente es educada, alegre, activa... Igual lo he idealizado un poco, pero me parece un país estupendo para vivir. Y la arquitectura es una pasada.

Dejo en este enlace algunas fotos y una recomendación si vais: no dejéis de visitar el Museo de Escher de La Haya ;)


|2014-03-30 | 18:20 | educacion | 3 opinan | Este post | |

justificar la homeopatía con Einstein

El colmo de los colmos. Creo que lo peor es que a la mayoría de la gente eso de "simplificar" en e=mc^2 le parece tan serio y científico que ya vale lo que sea que le cuentes, ya sea homeopatía, flores de Bach o que se van a curar el resfriado a base de machacarse el dedo con un martillo. Energy.



|2014-03-16 | 16:00 | lolamentaciones | 2 opinan | Este post | |

los problemas abiertos

Acabo de leer la siguiente anécdota sobre didáctica de las matemáticas y problemas abiertos:


María Antonia Canals, maestra y experta en didáctica de las matemáticas, contesta así a la pregunta de qué son los problemas abiertos.

"Son problemas planteados con la intención de que surjan diferentes soluciones. Tengo una anécdota muy ilustrativa del trabajo desde la escuela con problemas abiertos. En una clase de niñas y niños de 5 años, la maestra les presentó un problema en forma de viñetas. Les explicó que la mamá de Pau quería hacer un pastel para celebrar su cumpleaños y envió a su hijo a comprar 6 huevos. En la primera viñeta se veía al niño con los 6 huevos que acababa de comprar. En la segunda viñeta se veía que el niño se caía y se le rompían 2 huevos. La tercera viñeta estaba en blanco y los alumnos tenían que hacer un dibujo explicando "qué pasaba al final".

La maestra se comprometió a no preguntar a los niños "cuántos huevos le quedaban a Pau". Las respuestas fueron las siguientes: 17 de los 22 niños y niñas de la clase dibujaron en la última viñeta a la madre dándole a Pau un cachete en el culo por haber roto los huevos... Otro niño dibujó una sartén con algo dentro y explicó que era una tortilla que la madre hizo para aprovechar los dos huevos rotos. Una niña dibujó a Pau con seis huevos diciendo que había vuelto a la tienda y compró de nuevo los huevos que le habían encargado. Una niña dibujó muchas personas de pie. Cuando la maestra le preguntó por el significado del dibujo, explicó que como la madre ya no podía hacer el pastel, celebró el cumpleaños haciendo un baile. Otro alumno dibujó una viñeta con muchos cuadraditos pequeños y explicó que como se habían roto dos huevos la torta saldría más pequeña y la madre tendría que cortar trozos muy pequeños para que hubiera para todos los invitados.

Con tanto ingenio desconcertante, la maestra, que había enseñado ya la resta, no pudo reprimirse más y rompió su compromiso. De modo que, con la última niña, que aún no había dibujado nada, se le escapó un "¿Cuántos huevos le quedarán a Pau?" La niña, para desesperación de la maestra, dijo que le quedaban seis. La maestra, paciente, le dio una "segunda oportunidad": "¿Estás segura?, antes tenía seis, pero se han roto dos..., ¿cuántos tiene ahora?". La niña, impertérrita, seguía diciendo "seis". La maestra, ya un poco nerviosa, insistió: "Pero ¿cómo puede tener los mismos si se han roto dos?". Y la niña, un poco harta ya, concluyó por fin: "¡Claro que tiene seis, cuatro enteros y dos rotos!"
Es evidente que en más de una ocasión desde la escuela se valora poco el potencial de los alumnos...".

(Purificación Biniés Lanceta, Conversaciones matemáticas con Maria Antonia Canals: o cómo hacer de las matemáticas un aprendizaje apasionante. Ed. Graó.)


No me gusta, pero tengo una especie de sentimiento encontrado con esto (y con el trabajo por proyectos): ¿realmente todos los chavales, incluso el del baile, aprenderán a restar? Alguien dirá que total, no es tan necesario, y estas actividades desarrollan la creatividad. Y estoy totalmente de acuerdo, yo misma intento hacer cosas así a nivel de instituto. Pero ¿nos podemos quedar ahí, sin ahondar en el concepto matemático?

|2014-03-09 | 11:22 | algo de mates | 11 opinan | Este post | |

las mates y la gimnasia

Hoy en día nos sorprenderíamos si conociéramos a una persona analfabeta. Saber leer y escribir se le presupone a cualquiera. Pero no nos sorprende ver el equivalente en matemáticas: el anumerismo.

Mucho se ha hablado sobre anumerismo últimamente. Lo explican muy bien aquí, aquí o aquí. Es un término acuñado por el matemático y divulgador norteamericano John Allen Paulos en su libro “El Hombre Anumérico”. Él lo define como la incapacidad de muchas personas de manejar cómodamente los conceptos fundamentales de número y azar. Más o menos el equivalente al analfabetismo en matemáticas, con la diferencia de que no sólo no está mal visto —como ocurre con el analfabetismo— sino que hay gente que se vanagloria de ser anumérica. El colmo.

Los motivos de esto creo que hay que buscarlos en la neurociencia. No sé por qué últimamente estoy leyendo mucho sobre el tema, pero quizá vayan un poco más allá del típico "es que tuve un mal profesor de matemáticas". No digo que todo el mundo tenga que saber matemáticas: ser anumérico es no tener ni idea de la probabilidad que tienes de ganar a la lotería, por ejemplo, y para eso no hay que saber hacer integrales. Por tanto, no podemos escudarnos en el currículo y los profesores (ambos mejorables hasta el infinito, pero como en casi todas las asignaturas). Lanzo una teoría a lo loco: creo que se debe a la cantidad de calorías que gasta el cerebro. Se gasta más haciendo una cuenta que leyendo y más pensando un problema que haciendo una cuenta. Y el ser humano es perezosillo, por supuesto, somos más de sofá que de elíptica.

Eso me lleva a otro punto que también requiere gasto de calorías para el cerebro: escribir, crear cosas, producir un texto literario gasta más calorías que simplemente leerlo. Empiezo a verlo todo como una tabla de gimnasia cerebral.

A veces estamos haciendo algún ejercicio de operaciones y los chavales (y yo) se mueren un poco de asco. Sé que hay que pasar por ahí, es como aprender a leer: hay que saber sumar fracciones, conocer la prioridad de operaciones, saber simplificar... Son males menores que hay que pasar (y que no es lo que más les cuesta, desde luego... lo peor son los problemas, el gasto calórico). Pero ¿eso son matemáticas? ¿Esto son matemáticas? No, claro que no. Eso son cuentas, eso son cartillas de caligrafía u ortografía si volvemos al símil lingüístico.

Las matemáticas van más allá y apenas podemos enseñarlas en clase (o, al menos, muchísimo menos de lo que nos gustaría a muchos profesores). Quizá por tiempo, podemos con los pequeños pero aún tienen poca base; con los mayores tenemos tal presión de currículo que se hace casi imposible salir del cálculo de límites y determinantes. Por eso estos tres documentales de Marcus Du Sautoy son tan buenos para ellos, desde los más pequeños a los mayores. Y por eso los chicos disfrutan como nunca cuando la clase de mates se vuelve experimental.

Ver las matemáticas reales, las que tienen una belleza intrínseca que tanto nos cuesta hacer ver a los demás, una demostración maravillosa, un resultado sorprendente, una relación armoniosa... ver todo eso es emocionante. Es igual de emocionante que leer buena literatura. Porque sí, las buenas matemáticas son como la buena literatura, conmovedoras, apasionantes, deliciosas. Y las cuentas son como la ortografía y la gramática, que también tendrán sus adeptos e incondicionales, pero oye, no hay color. Es una pena que tantos se hayan quedado en las raíces cuadradas y los complementos directos.

Nota: cuando cursaba 1º de BUP, mi profesora de mates nos enseñó qué era una banda de Moebius. Yo me quedé dándole vueltas, cual banda, sin fin, y acabé haciendo mates y luego especializándome en topología. Supongo que vi más mates en esa tira de papel que en las cuentas que hacía :-)

|2014-02-28 | 11:47 | algo de mates | 6 opinan | Este post | |

edificios berenjena

Este post sería una continuación del anterior, pero no me resisto a ponerlo. He aquí el microcuento (enunciado de un problema) que me plantea una (estupenda) alumnas de 1º de ESO:

"Me sequé las lágrimas con la manga de la camisa, levanté la cabeza y abrí la puerta. Ahí estaba él, vocalizó la palabra ‘perdón’ y al momento estaba yo inconsciente tirada en el suelo.

Cuando volví en mí, me encontraba tumbada en una cama inmensa, las sábanas eran de seda, el dosel estaba bordado en oro, y justo en frente de mí había un enorme ventanal por el que se podía contemplar la hermosa ciudad de Nueva York. Dos tercios de los edificios que se veían eran blancos y negros, y dos quintos del resto eran de color berenjena. Ahora sabía dónde me encontraba. Mi ropa estaba cuidadosamente doblada sobre el brazo de una silla. Me vestí y salí de la habitación dispuesta a pedirle unas cuantas explicaciones al hombre de la otra noche. Nada más abrir la puerta le vi allí sentado. Estaba diferente, ahora sabía quién era.

La pregunta es: ¿Qué fracción de edificios son de color berenjena?"

|2014-02-12 | 22:31 | educacion | 1 opinan | Este post | |

inventando problemas

Mis chavalines de 1º de ESO tuvieron examen de fracciones la semana pasada. Normalmente siempre pongo en los exámenes un ejercicio extra más difícil que el resto para que los que acaban antes se entretengan un rato en pensarlo. Pero esta vez el ejercicio extra decía:

"Inventa un problema que se resuelva mediante fracciones y resuélvelo. Y ya sabes, ¡sé original!"


Como en clase hemos creado historias (pequeños relatos con sus protagonistas y cosas que les van pasando) que son a la vez enunciados de problemas, ellos ya están habituados a ser bastante creativos inventando problemas. Es divertido ver cómo en este tipo de ejercicios aparecen muchas cosas que les gustan, les preocupan o que ven en casa. De hecho, varios de los problemas van sobre número de parados o dinero que entra en casa.

Os dejo aquí dos ejemplos (en algunos casos las fracciones que proponían eran un poco… ejem):

Extra de M. C.: ¡Cuidado! Nos hemos dado cuenta de que los chinos nos están invadiendo. Ya han invadido 3/12 de la Tierra. Nos podrían haber invadido del todo ya, pero como comen con palillos, tardan y aún no han dado el paso. Pero de ese 3/12 que ya nos han quitado, ¼ ya era suyo, así que en realidad no nos han invadido tanto territorio. Y además, de nuestra población que vivía ahí (50000), ya se han nacionalizado a chino 1/5.

¿Cuánto territorio nos han quitado, sin contar con lo que ya era suyo? ¿Cuántas personas de nuestra población se han cambiado a la nacionalidad china?

Así que ya sabes, lucha contra los chinos y difunde el mensaje: “¡Nos comen los chinos! ¡Los chinos nos comen con palillos!"

Extra de A. B.: La familia de monstruos que viven en mi armario come muy variado, como debe ser, aunque sean monstruos. Compran a la semana 48 alimentos. 2/8 son piezas de fruta y 2/6 son filetes de ternera. El resto es pescado. ¿Cuántas piezas de pescado comen los monstruos de mi armario?

|2014-02-09 | 12:04 | educacion | 3 opinan | Este post | |

planteando un problema de trigonometría

Este lunes tuve examen con mi grupo de 4º de ESO. Se trata de un grupo de nivel académico medio-bajo y la asignatura es Matemáticas B (es decir, las difíciles). En mi departamento y con el propósito de facilitar las cosas a los profesores de física que necesitan que sean algo de trigonometría y vectores, solemos cambiar el orden normal y empezamos dando el tema de Trigonometría, luego Vectores y rectas (ambos temas son nuevos en 4º de ESO) y después ya seguimos un números, álgebra, funciones... Además, la evaluación es continua de modo que en cada examen entran cosas de todo lo visto hasta el momento. Este examen era de Vectores y rectas pero entraba un problema de trigonometría.

A la vista de cómo han hecho ese problema de trigonometría, veo que no se han mirado la trigonometría desde que la abandonaron allá por noviembre; la mayoría lo ha dejado en blanco, así que pierden el punto y medio que valía ese ejercicio. Esto, que ya de por sí me parece mal, no es lo más grave. Hoy he tratado de analizar con ellos los motivos por los que tan poquísimos alumnos han sabido plantear (ya no digo resolver) un problema que hace dos meses hacían más o menos bien (hemos hecho este tipo de problemas muchísimas veces) y que, en teoría, deberían saber dibujar "por sentido común" (ejem).

El ejercicio era éste:



Y aquí está el dibujo-planteamiento de algunos de ellos:




Un par de cosas: los que ponen letras en las hipotenusas es porque han usado el coseno o el seno en lugar de la tangente y claro, se han liado de lo lindo y no les ha salido (también les avisé de que no era nuestro instituto porque salía un edificio bastante más alto).

Insisto de nuevo: este ejercicio lo han hecho un montón de veces y, hasta hace nada, por lo general lo han hecho bien. Les he preguntado por qué no han sabido plantearlo y no sabían qué decir. Luego lo he hecho en la pizarra y han dicho el consabido "es que así visto es muy fácil"... y lo era, sobre todo teniendo en cuenta que suelo ponerlo con ángulos de tangentes conocidas para que operen con la raíz de 3 y racionalicen, pero esta vez les dejé calculadora. Creo que lo han hecho bien sólo un 10%.

Y es que a muchos les cuesta la vida entera pensar y a estas alturas, más todavía. Habían tiempo de sobra para hacerlo, lo habíamos repasado todo y es la primera vez que me enfrento, tras un montón de años dando 4º de ESO, a un vacío mental así.

Una alumna me ha dicho "retroceder era ir hacia delante, ¿no?"... pero bueno, quitando eso que no deja de ser una anécdota, ¿alguna idea de por qué ha pasado esto? ¿Qué (de tantas cosas) está fallando en la enseñanza de las matemáticas para que hayan olvidado tanto en mes y medio?

Este post participa en la edición 4.1231056256 del Carnaval de Matemáticas cuyo blog-hotel este mes es Cuentos Cuánticos.



|2014-01-29 | 21:31 | educacion | 11 opinan | Este post | |

otra vez los quince años

El jueves pasado mis alumnos de 4º de ESO se iban de excursión y sólo tenían mi clase. Comentamos las soluciones de un examen previo, les di las notas y, como la mayoría no había traído material, les pregunté qué leían y qué veían en la tele, qué esperaban del futuro, qué les preocupa. En fin, lo de siempre, esas cosas que apenas cambian con el tiempo.

Una de ellas ve casi tantas series como yo y a pesar de eso es una buena estudiante. Me dijo que conforme pasa el tiempo va dejando de ver series de vampiros para ver Breaking Bad o Master of Sex. Bien por ella y sus quince años, claro que sí. Cuando hablamos de libros, ellos diferencian del todo la literatura que se ve en clase (Gonzalo de Berceo es de esa literatura, por ejemplo) de los libros, nada que ver. Ahora se llevan las distopías, claro, Los juegos del hambre y Divergente los han leído muchos. Les comenté de qué iba 1984 y al día siguiente alguno ya lo había empezado. Y otro me contó que Los juegos del hambre en realidad está basado en una novela japonesa (cuyo nombre he olvidado) a lo que siguió una digresión sobre la cultura japonesa que me dejó planchada.

Luego me preguntaron qué diferencias veo entre los alumnos de hoy en día y los que me acompañaban a mí con su edad. Y salen diferencias, claro, pero casi todas son coyunturales: la ropa, las aficiones, internet... En esencia éramos iguales. Cuando les veo, siento cómo están formando su personalidad cada día, con cada experiencia. Ellos no lo saben, nunca se sabe, pero su ideología está definiéndose ahora, sus gustos musicales, su sentido de la justicia, su modelo de felicidad y sus gustos literarios. Ellos a veces leen a escondidas en clase, como hacía yo, y muchas veces pasan de la pendiente de la recta y del complemento circunstancial. ¡Bien hecho, chicos, bien hecho!

|2014-01-26 | 19:19 | educacion | 2 opinan | Este post | |

microsemana 3

Tengo un par de post pendientes pero lo que no tengo es tiempo de escribirlos. Sólo de colgar mis microcosas diarias... algo es algo.




Vainilla y chocochip

Sentada en la sala de espera para la revisión rutinaria, Adriana recuerda que tiene que comprar yogur sin azúcar, regañar a su hijo por el siete en biología, enviar un correo con el cierre de cuentas a su jefe en cuanto llegue a casa y pagar la cuota del gimnasio al que lleva sin ir cinco meses.

—No quiero que te preocupes antes de tiempo, Adriana, pero no me gusta mucho lo que he visto. Vamos a hacer una mamografía urgente.

Sentada en la silla de la mamografía, Adriana recuerda que tiene veinte años de hipoteca y es madre soltera de un hijo de quince; que por fin iba a irse con sus amigas ese verano a Nueva York, pero menos mal que todavía no había comprado el billete. Que sus padres, que tenía cuarenta y cuatro, que querría sentir lo que era jubilarse. ¿Y su gato Douglas? Que el fin de semana había comida en casa de Roberto, el del taller de teatro, y ahora… Que cómo, que por qué, que cuándo.

—Menos mal, Adriana. Es un quiste.

Sentada en el bordillo de la acera, Adriana se tumba hacia atrás y mueve los dos brazos a un lado y otro. Recuerda que quiere aprender japonés, que su hijo ha sacado un notable en biología, que tiene el número de teléfono de Roberto y que sus padres viven cerca y va a darles dos besos y, si hay suerte, ver si su madre ha hecho caldo de sobra. De camino, pasará por la agencia de viajes y le llevará a Douglas algún regalo. Y un helado. Un helado enorme de vainilla y chocochip.


Noviembre

Cuando Elsa me dijo que estaba embarazada, yo estaba apunto de resolver el sudoku en la sala de espera.

-Todavía no podemos saber si es niño o niña, Paula -me dijo, imponente con su bata blanca-. ¿Sabes quién es el padre?

-Claro que lo sé, Elsa -le dije escribiendo un 4.

-¿Marcos? ¿En serio?

-No te lo voy a decir -respondí poniendo un 9.

Faltaban pocos huecos.

-Paula, en serio, ¿Fran? Estás de dos meses.

-Elsa, joder, no sé, no sé qué número poner aquí, ni idea -contesté tratando de pensar qué demonios estaba haciendo yo en noviembre.


Apunten

Y así, cuando el general del pelotón de fusilamiento grita “¡Apunten!”, el desertor, que hasta el momento apretaba con fuerza los párpados, abre los ojos de golpe.

-¿Paco? ¿Paco Garrido? ¡Soy Manolo, joder! ¡Manolito Gutiérrez, el de tu calle, el que se ponía de portero! -dice justo antes de parar con el pecho la primera bala mientras Paco Garrido, sordo desde hace un año por una granada, mira con extraña familiaridad ese cuerpecillo inmóvil.


La segunda planta

El guardia de seguridad de la segunda planta mira el reloj desde su silla. Luego mira a su derecha y a su izquierda: nadie, nadie ha visitado la exposición en tres horas. Se levanta y vuelve a ver uno a uno cada cuadro, limpia con el índice el polvo de algún marco y pasea con los brazos a la espalda. Se vuelve a sentar.

Minutos después se levanta. Se acerca a un cuadro de un campo de amapolas. Mira a su izquierda y a su derecha: nadie. Acerca la mano a la firma. Con la uña del dedo anular, raspa un poco la pintura, coge la porra y sale corriendo escaleras abajo.

-¿Lo has visto? ¿Has visto al tipo que ha salido corriendo por aquí? ¡Ha destrozado una obra! -grita al guardia de la planta baja, siempre tan ocupado.


Bajo cero

Después de más de veinte horas en la encimera de la cocina, las albóndigas seguían totalmente congeladas; incluso superaron los diez minutos de microondas usando una formación como la de los pingüinos. Él las miró de cerca, aceptándolo, y las devolvió al fondo del tercer cajón del congelador. Así era todo desde hacía una semana. Así era todo desde que ya no cocinaba para dos.


Dolor de muelas

El dolor de muelas le había paralizado ya media cara. Se había extendido como un rumor, sin notar la procedencia, discreto y letal. Se tumbó y recordó cuando le mordía los labios y el cuello, cuando masticaba sus muslos, cuando, con los dientes, tiraba despacio del lóbulo de su oreja. Todo era tan real como un dolor de muelas.


Con anestesia local

Me habían dicho que era con anestesia local y así fue, que vería toda la operación, claro, y que luego yo ya decidiría qué hacer con lo extirpado. El pinchazo dolió un poco, lo justo, pero segundos después yo observaba sin pestañear el baile de bisturíes y gasas, el sonido de los metales contra mi cuerpo, el concierto quirúrgico.

Taponaron bien la aorta con algodones y cuando lo sacaron, tan fofo, tan adormecido, tan redondo y defectuoso, me lo enseñaron. Menos mal que era con anestesia local. Señalé a la papelera. Ni tocarlo quería.



|2014-01-22 | 17:16 | relatos | 0 opinan | Este post | |

whatsapp amarillo

A mí también me ha llegado el mensaje amarillo del Whatsapp, claro. Después me he puesto a buscar de dónde viene y parece que no sólo es una protesta contra los recortes (y contra todo un poco) sino que también lo usan para pedir la liberación de unos presos cubanos. Lo más gracioso ha sido cuando un contacto de Whatsapp me ha dicho que hay que quitar la imagen porque lo usan para entrar en tus contactos y leer tus mensajes y borrar cosas de tu móvil. Y oye, sé que es ingenuo pensar que servirá de algo contra los recortes, pero que en 2014 la gente crea que alguien va a entrar a tu móvil y borrar cosas porque te hayas cambiado la foto del Whatsapp tiene tela...

|2014-01-22 | 17:11 | ojiplatica | 0 opinan | Este post | |

microsemana 2

Se me quedan a medio camino, como querer y no poder, pero sigo entrenando un rato al día.



¿No?

Y justo al pasar la página veinticuatro del libro, en un punto interesantísimo, se enciende el móvil en la almohada con un mensaje.

23:44 Joaquín: ¡Hola! Por fin me instalo esto en el móvil.

Y es entonces cuando haces un repaso rápido y aparece Joaquín, el profesor de lengua con barbita canosa del primer instituto, el que te invitó a cenar cuando estabas a punto de dejarlo con Mario y con el que no pasó nada porque tuvisteis que ir al hospital con gastroenteritis; Joaquín, el que coleccionaba dados y que escalaba en rocódromo de al lado de casa, ése que un día apareció gritando en la ventana del salón con una bolsa de churros y otro día desapareció sin dejar rastro y ahí estaba Mario, día tras día, en el sofá con la cerveza mientras tú mirabas el rocódromo por la ventana. Después de ocho años, Joaquín había vuelto y tenía Whatsapp.

23:45 Joaquín: Soy yo, el del gimnasio. Llevas sin venir un par de semanas, ¿no? La última vez que viniste pasaste un poco de mí, ¿no? ¿Te apetece tomar algo? Venga, di que sí, ¿no?

Y oye, qué sueño.


Fin de serie

Entonces empezaron a salir los títulos de crédito del último capítulo de la última temporada de la serie. Se acabó. Disfruté de sus cinco temporadas pero tenía que acabar. Como todo.

Me incorporé en el sofá y miré a mi izquierda.

-Pablo…


Brócoli

-¿Cuánto llevábamos sin vernos? ¿Dos años? -dice ella a punto de acabar el primer plato.

-Por lo menos, dos, sí. Pero bueno, hay cosas que no cambian y tú estás igual que siempre, es como si el tiempo no pasara -contesta él apurando el vino-. Te conozco mejor que nadie. Seguro que sigues olvidando regar las plantas, eres alérgica al reloj y no te vas a comer el brócoli, ¿verdad? Dame un poco, no te gusta.

-¿Qué tal por Barcelona? -dice ella segundos antes de pinchar los cuatro trozos de brócoli del plato y cómerselos sonriendo.


La función

Los cinco actores se acercaron al borde del escenario y empezaron a aplaudir. En ese momento, las novecientas personas que abarrotaban la sala se levantaron de sus asientos e hicieron una tímida reverencia. Segundos después y animados por las palmas continuas que llegaban desde el escenario, se organizaron y empezaron a hacer la reverencia primero los de la primera fila y así hasta la última, pasando por el primer y segundo anfiteatro. Los aplausos no paraban. Los espectadores se cogían del cuello o la cintura y sonreían mientras agachaban el tronco. Qué emocionante era la vida en directo.


El día adecuado

La decisión estaba tomada: iba a suicidarse cuanto antes. Miró el calendario. El lunes tenía un curso, el martes, dentista, el miércoles, partido de fútbol del pequeño, el viernes el cumpleaños de Marcos (¡no podía olvidarse de comprar el libro!), el sábado, comida en casa de Elena y Rafa y el domingo, salida a la sierra con la familia. Un jueves… con la de gente que habría el jueves en el metro…


Siete horas de entreacto

Mueve el brazo derecho, tirado por un hilo. Luego alza la pierna izquierda y después sacude la cadera de un lado a otro. La cabeza, también unida por finísimos hilos a una cruceta, asiente. Ahora la mano izquierda frota el lomo y para acabar la marioneta echa comida en el cuenco.

Hora de dormir. El gato suelta la cruceta de madera y se acurruca junto al muñeco. Siete horas de entreacto.


Economía financiera

En sala de estudio no quedaba ni una sola mesa libre. Él subrayaba las fotocopias con rotulador, escribía flechas, hacía llaves de colores en los esquemas, pasaba las hojas de los libros sin parar tras unas gafas recién estrenadas. Economía financiera y acabar la carrera y gestionar la empresa de su padre y a vivir la vida.

Entonces alzó la cabeza y estaba ahí ella y no pudo volver a bajar la cabeza a los folios. Y a saber quién era ella, pero segundos después de verla sabía que suspendería, y total, esa carrera ni le gustaba y a ver quién aguanta a su padre en el trabajo y quítame las gafas y mira qué sol hace fuera y a vivir la vida.


|2014-01-15 | 18:47 | relatos | 6 opinan | Este post | |

microsemana 1

Hace unos días me planteé como reto, a modo de ejercicio, escribir un microrrelato al día durante este 2014 (y, si puede ser, inspirado en el día que toca). No está siendo nada fácil porque la mayoría de los días llegan las once y media y ni siquiera habías pensando en ello, con lo que tienes que improvisar algo en el móvil desde la cama antes de poner la alarma del día siguiente. Eso hace que los microrrelatos dejen en parte de ser relato: un microrrelato tiene que tener, como cualquier relato, un inicio, un nudo y un desenlace y, cómo no, un conflicto para su protagonista. Y eso compactado me está costando improvisarlo, con lo que a veces han salido tremendos churros.

De todos modos, como por ahora lo estoy cumpliendo, pondré aquí la recopilación semanal. Esta vez, además, uno de ellos ("En efectivo o tarjeta") ha sido seleccionado como finalista hoy mismo en Relatos en Cadena, de la Cadena Ser (acabo de colgar el teléfono de la radio ahora mismo... han leído el diálogo casi como monólogo :/), así que alguno parece que sí se salva.



Año nuevo

Sonriendo, besó a su mujer en la mejilla como si de una pared de azulejos se tratara. Se frotó la pierna con la mano derecha y se puso de pie. Tomó un sorbo de champán pasando después la lengua por los labios mientras pensaba las palabras. Alzó la copa.

-Que el año nuevo sea mucho mejor que el pasado. Espero que esté lleno de alegría, cambios y novedades para todos.

Tomó un sorbo de champán pasando después la lengua por los labios mientras pensaba en sus palabras. Bajó la copa y se sentó. Se frotó la pierna con la mano izquierda y, sonriendo, besó a su mujer en la mejilla como si de una pared de gotelé se tratara.


Gamba blanca

Es dos de enero y el vagón de metro va lleno. La chica que tengo al lado no tiene más de veinticinco. Lleva un abrigo gris oscuro que le llega a las rodillas y un gorro de lana azul del que sobresale de una melena propia de anuncio de champú. Mientras se agarra a la barra, escribe con soltura con una mano en su móvil. Leo la pantalla.

"Desde que murió mi abuelo hace cuatro años, en mi casa celebramos la Nochevieja más que la Nochebuena: mi hermano no deja de cantar, mi padre se vuelve experto en colocar los cubiertos en la mesa y mi madre cocina de lujo. Yo me pongo fina a gambas blancas, ventajas de ser de Huelva. Me como doce en lugar de las doce uvas"

"Jaja… ¿Y este año?"

"Este año compré uvas"

"¿Hoy curras?"

Me imagino su respuesta mientras baja en la parada de Picadilly Circus.


En efectivo o tarjeta

-Naricilla respingona y un cuerpazo de escándalo -dice susurrando, apoyado en el mostrador.

-Perfecto, señor. ¿Desea algo más? ¿Quizá apagado automático? ¿Luces internas?

-Rubia. Sí, rubia y alta. Con estudios. Y que sepa cocinar.

-Podemos configurar a la androide como usted desee, el precio es el mismo. ¿Pagará por horas o días? El máximo son tres días.

-Que juegue al tenis y deje que le enseñe algunos golpes. ¿Y si se enamora de mí? ¿Y si no quiere volver?

-Claro, señor, quién sabe… -dice la dependienta mirando al techo-. ¿En efectivo o tarjeta?


La presentación

Las dos consuegras acaban de conocerse y se miran sonriendo. La cena es perfecta para hablar de los tupers que mandan a sus hijos que acaban de irse a vivir juntos.

Los dos consuegros acaban de conocerse y se miran sonriendo. La cena es perfecta para hablar de los taladros y brocas usados en el piso de la pareja.

El hermano de ella y la hermana de él acaban de conocerse y miran la carta. La cena es perfecta para cenar de lo lindo.

Él y ella apenas comen. Se cogen de la mano bajo la mesa y sueñan con una pizza desde el sofá de casa.


Los dos regalos

Los padres dejan bajo el árbol dos paquetes magníficamente envueltos. Uno es un robot último modelo y el otro un set de cocina para niños.

A las 9 de la mañana, Paula ya está haciendo volar al robot inventando una historia espacial. Marquitos está cocinando tortitas de plástico para toda la familia. Escuchan ruido en la planta de arriba.

-Ya vienen, ¡corre, cógelo! -grita Paula lanzando el robot.

Marquitos suelta la sartén y coge el robot al vuelo. Paula mira con desgana las tortitas segundos antes de que sus padres entren en el salón y miren orgullosos las sonrisas de sus hijos.


El himno

El rey, la reina y el príncipe heredero salen al balcón real. Allí está el pueblo, mirando hacia arriba con sus gorros y abrigos y con sus bolsas de navidad. Suena el himno y la familia real se cuadra. El rey y el príncipe se ponen la mano en la frente mientras suenan las notas. El pueblo sigue mirándolos y cuando acaba la música, la familia real al completo se acerca un poco más a la barandilla y sonríen esperando los aplausos.

Pero nadie aplaude. Un silencio absoluto invade el patio de armas como si de un nuevo himno se tratase. El rey y la reina se miran. El pueblo los mira. El príncipe se dirige al director de la banda y ordena que vuelvan a tocar el himno, que no paren, pero el director de la banda tampoco se mueve. Los trompones se bajan y le ponen la funda a los tambores. El rey, la reina y el príncipe heredero observan cómo el patio de armas se queda vacío en pocos minutos. La reina se persigna rápido. El príncipe arquea las dos cejas. El rey se asoma por la barandilla, mirando a ver si queda alguien debajo y calculando la altura. Lo suficiente.


Las rebajas

El montón de ropa se desbordaba por la mesa. Varios pares de manos removían jerséis y pantalones, lanzándolos de un sitio a otro como si hubiera un tesoro debajo.

Cuando Paula había perdido la esperanza de encontrarlo, ahí estaba la etiqueta correcta del jersey blanco de lana que llevaba semanas queriendo comprar. Lo miró satisfecha: la rebaja era estupenda, la talla M, el punto perfecto… hasta que vio una mancha de carmín en el cuello.

En el probador, se miró al espejo. Con el pulgar intentó quitar la mancha, extendiéndola más aún. ‘Ya se irá’, pensó. ‘La rebaja es buenísima’, se dijo al quitárselo. ‘Me queda estupendamente’, comentó en voz alta. ‘Es el único que queda, sería una pena que se lo llevara alguien con esta mancha’, pensó mientras sacaba uno a uno los hilos de lana con un bolígrafo azul y recordaba aquella mancha idéntica en el cuello de la camisa de su ex.



|2014-01-08 | 18:15 | relatos | 7 opinan | Este post | |

dos horas con TED-ed

Esta mañana he visto esta charla de TED-ed sobre la capacidad de oler:



Esta charla me ha llevado a ésta, y ésta a ésta y así me he pasado casi dos horas aquí.

Y claro, después de esto vuelves a pensar en lo mismo: con todo esto a nuestro alcance (y al alcance de los chavales), ¿cómo podemos seguir queriendo enseñar igual que antes de que existiera internet, los smartphones o los ordenadores? ¿En qué cabeza cabe no cambiar el modelo y aprovechar todo esto? ¿Por qué seguimos siendo tan conservadores metodológicamente y seguimos enseñando los mismos contenidos casi del mismo modo que hace cuarenta años?

|2014-01-06 | 21:56 | educacion | 2 opinan | Este post | |

mis propósitos para 2014

Mis propósitos para 2013 se cumplieron sólo en parte, como siempre. He ido a Londres (y me vuelvo a ir el lunes), nos juntamos unos cuantos amigos en Bolonia, he escrito y leído bastante y los cambios metodológicos están en marcha. El resto de cosas, bueno... igual se quedan pendientes para siempre.

Éste ha sido el año de la jefatura de estudios y ver la educación desde otro punto de vista más; el año que encontré a unos cuantos amigos en Pinto, que volví a Boadilla, que murió mi coche y me hice fan del abono transporte; el año en el que mi gato se "hizo" diabético (con todo lo que eso conlleva). Es el año en que leí a Munro, Hempel y Mansfield y me jodieron un poco la vida sus palabras, lo justito. El año que claudiqué y me compré dos pantalones de pitillo. El año en el que di un pasito más a la izquierda. El año en el que tuve fuera de Madrid a demasiada gente a la que quiero y en el que perdí algunas cosas y gané otras que descubriré el año que viene. Ha sido un año inane, bastante solitario y hasta un poco desagradable. Por eso, supongo, también ha sido necesario vivirlo y pasarlo.

Para 2014 me planteo sólo dos cosas:

-Aprender 5 recetas nuevas, una de arroz, una de pasta, un guiso de cazuela, una de horno y una hamburguesa rica.
-Escribir. Seguiré con mis relatos y me pongo dos retos, uno más serio que otro: empezar por fin un libro de relatos a final de año y escribir diariamente un microrelato (o lo que salga) de algo relacionado con ese día en 365 breves. A ver cuánto duro...

El resto de planes no los digo... vaya que, como pasará casi seguro, no los cumpla :)

|2013-12-28 | 11:57 | bajo llave | 2 opinan | Este post | |

mis libros de 2013

Aquí va la lista de los libros que he leído en 2013 junto a una subjetivísima puntuación que no permite ninguna comparación cuando son estilos o épocas dispares:

-Mi hermana vive sobre la repisa de la chimenea, de Annabel Pitcher. Un 5.
-El chico de la última fila, de Juan Mayorga. Un 6.
-Historias de cronopios y famas, de Cortázar (relectura). Un 9.
-El curioso incidente del perro a medianoche, de Mark Haddon (relectura). Un 8.
-Memento mori, de César Pérez. Un 7.
-Jerjes conquista el mar, de Óscar Esquivias. Un 8.
-Guadalajara, de Quim Monzó. Un 6.5.
-El por qué de las cosas, de Quim Monzó. Un 7.5.
-Una vacante imprevista, de J.K. Rowling. Un 7.
-El problema de la bala, de Jaime Rubio. Un 4.
-Canguinos o patas de peces, de Pablo Garginuño. Un 6.5.
-Ordeno y mando, de Amélie Nothomb. Un 6.
-La vida ausente, de Ángel Zapata. Un 8.
-Los mejores cuentos policiales I y II, selección de Borges y Bioy Casares. Un 7.
-Tangram, de Juan Carlos Márquez. Un 8.
-Norteamérica profunda, de Juan Carlos Márquez. Un 7.
-El sentido de un guisante, de Rubén Negro. Un 7.
-Algún día este dolor te será útil, de Peter Cameron. Un 7.5.
-Siglo XXI. Los nuevos nombres del cuento español actual. Un 7.
-La fórmula preferida del profesor, de Yoko Ogawa. Un 7.
-La ciudad en invierno, de Elvira Navarro. Un 6.
-La ciudad feliz, de Elvira Navarro. Un 6.
-El asesinato de Pitágoras, de Marcos Chicot. Un 6.
-La verdad sobre el caso Harry Quebert, de Jöel Dicker. Un 6.
-La loca de la casa, de Rosa Montero. Un 7.5.
-Macbeth, de Shakespeare. Un 7.
-Caperucita en Manhattan, de Carmen Martín Gaite. Un 7.
-Inferno, de Dan Brown. Un 5.
-La invención del amor, de José Ovejero. Un 8.5.
-Antes de las jirafas, de Matías Candeira. Un 7.5.
-Mala índole, de Javier Marías. Un 5.5.
-La ridícula idea de no volver a verte, de Rosa Montero. Un 8.
-La edad de la ira, de Fernando J. López. Un 6.5.
-Aquí yacen dragones, de Fernando León de Aranoa. Un 6.5.
-Pedro Páramo, de Juan Rulfo. Un 7.
-Todo irá bien, de Matías Candeira. Un 7.
-Hacerse el muerto, de Andrés Neuman. Un 7.5.
-Houdini y Sherlock Holmes, de Daniel Stashower. Un 6.
-La huida, de Georges Simenon. Un 5.
-La última noche, de James Salter. Un 7.
-Demasiada felicidad, de Alice Munro. Un 9.
-Principito debe morir, de Carmen Moreno. Un 6.
-La noche en la que Frankenstein leyó El Quijote, de Santiago Posteguillo. Un 7.
-Tenemos que hablar de Kevin, de Lionel Shriver. Un 7.
-Lo que encontré bajo el sofá, de Eloy Moreno. Un 5.
-Nadie es más de aquí que tú, de Miranda July. Un 8.
-Crímenes exquisitos, de Vicente Garrido y Nieves Abarca. Un 6.
-Los caníbales, de Iván Humanes. Un 8.
-Quisiera que alguien me esperara en algún lugar, de Anna Gavalda. Un 7.5.
-Yo fui a la EGB, de Javier Ikaz y Jorge Díaz. Un 7.
-Juntos, nada más, de Anna Gavalda. Un 8.
-Técnicas de iluminación, de Eloy Tizón. Un 8.5.

En total, 53 libros y, entre ellos, 21 de relatos.

|2013-12-25 | 11:33 | relatos | 8 opinan | Este post | |

escritores de relato

En los últimos dos años, casi la mitad de los libros que he leído son de relato. Cuando se lee tanto un estilo concreto, llega un momento en el que pasan dos cosas (o a mí me han pasado):

1) No aguanto así como así una novela mediocre. Antes sí las aguantaba, pero ahora eso de poder pasar sin leer una página completa y que la novela siga siendo la misma me parece terrible (y bastante habitual). La prosa en un buen relato es tan exquisita y tan seleccionada que la paja literaria de las novelas me aburre.

2) Hay relatos y relatos. Casi todo lo que he leído ha sido escrito en los últimos 20 años, con lo que no se le puede achacar un aire decimonónico o una temática sin interés. He aprendido a distinguir entre un relato escrito con cierto ingenio y un relato que pinche el estómago con un tenedor y lo gire un poco. Esos últimos son los que molan.

Estos son algunos de los autores de relato que recomiendo (no pongo clásicos tipo Carver, Cortázar o Salinger):

-Eloy Tizón.
-Alice Munro.
-Miranda July.
-Amy Hempel.
-David Foster Wallace.
-Catherine Mansfield.
-Ángel Zapata.
-Quim Monzó.
-Matías Candeira.
-Andrés Neuman.

Los tres últimos tienen cosas que me han gustado mucho y cosas que me han gustado menos, pero estarían en la lista. Y también he leído otras cosas, claro. Por ejemplo, el último (¿y único?) de Fernando León de Aranoa, una edición cuidada de Seix Barral en la que León de Aranoa intenta infructuosamente imitar a Millás sin salir de la anécdota y algún atisbo de situación ingeniosa. Pero habrá vendido una barbaridad porque claro...

En el extremo opuesto está un autor del que no sabía nada hasta que Palimp me mandó a casa un libro suyo hace poco: Los caníbales, de Iván Humanes. Un libro que no merece una edición de presupuesto tan bajo y con trozos claramente sin revisar... pero que en ningún momento importa porque el tipo escribe de maravilla. Consigue hacerte sentir hasta un poco mal, porque tú también quieres ser algo caníbal tras leer cada relato. La prosa, la imaginación y la creatividad de Humanes le da mil vueltas a muchos de los autores de relato conocidos, pero no se pelean por entrevistarlo en radios nacionales. Qué vamos a hacerle, supongo que el relato tampoco escapa del marketing.

|2013-12-07 | 18:10 | relatos | 1 opinan | Este post | |

las lavanderas del Manzanares

Hoy es el día internacional contra la violencia de género y la casualidad ha querido que, a través de un par de enlaces sobre las diferencias sociales en cuanto a género a lo largo del siglo XX, llegase a un post interesantísimo sobre algo que ocurría frente a mi casa a principios del siglo pasado. Es éste.

Y aquí las lavanderas y sus ropas con el Palacio real al fondo. Ahí es donde ahora yo patino o tomo el sol en verano:



Al verlo, he pensado en mi abuelo. ¿Vería todo esto durante la guerra? ¿Pasaría por mi calle?

|2013-11-25 | 19:34 | coctelera | 0 opinan | Este post | |

MiBoT

Ya han colgado el cuento infantil con el que gané el IV Certamen de Cuentos por la Igualdad. El Ayuntamiento de Alcalá la Real se ha portado estupendamente conmigo y han cuidado la edición del libro, pero hay un par de cosas que no me han gustado y si no las digo, reviento. La primera es que la edición es sólo de este cuento y lo dedican a una tal Paqui, sin preguntarme si me importa y sin decirme ni quién es Paqui. En fin, a todas las Paquis del mundo, ¡va por vosotras! La segunda cosa es que tanto en la introducción como en la página final, escritas por la gente que lo edita, hay errores de tildes y de comas. Snif.

Dicho esto, aquí está el cuento. Tened en cuenta que está dirigido a niños entre 4 y 8 años y que la temática central del concurso era la igualdad entre hombres y mujeres. Espero que os guste :)

|2013-11-24 | 12:41 | relatos | 1 opinan | Este post | |

el boom de las revistas culturales

En los últimos tiempos la cultura en este país ha pasado del espectáculo a las revistas. Primero fue Orsai, que duró más de lo esperado y se ha reconvertido en Bonsai. Luego llegaron Jot Down, Naukas, los cuadernos de El Diario, Mongolia, Yorokobu, Five y las peligrosas recopilaciones... No paran de salir cosas alucinantes que quieres leer (y, tras ello, que adornen tu salón), con un diseño cuidadísimo, sin publicidad y con contenidos realmente interesantes.

A veces abruma la cantidad de cosas que leer, cosas que pensar y que disfrutar desde el sofá. Pero las hay, eso es lo bueno, ahí están. Tiemblen los bolsillos.

|2013-11-24 | 11:19 | coctelera | 1 opinan | Este post | |

para vivir

Por un par de rebotes casuales, acabo de volver a escuchar esta canción:



Recuerdo que nos la puso Jesús, mi profesor de Filosofía de 3º de BUP, un tipo con pelo raro y pajarita. Incluso recuerdo que nos llevó al edificio de Música para escucharla. Cuando suenan las notas del piano del principio me estremezco un poco y sé que eso es algo bueno, claro que lo es. Jesús no hacía exámenes de filosofía, sino que nos evaluaba por cosas así. Yo dediqué a Filosofía de 3º de BUP la mayor parte de mi tiempo de estudio haciendo las fichas de vocabulario, escribiendo sobre inteligencia artificial o con actividades como ésta:

¿Qué nos quiere decir la canción de Pablo Milanés?

Eran los temidos dieciséis. Cuando tienes dieciséis años no entiendes nada de la vida pero crees que lo entiendes todo, claro. Tampoco entiendes la canción (aunque creas que sí), porque no has vivido la experiencia del desamor tras una relación larga. Ni siquiera has vivido una relación larga. Y el desamor a secas probablemente tampoco. A los dieciséis has vivido broncas con tus padres, cuatro besos con un chico, las notas, el agobio de la Selectividad y el bikini que te queda mal. Pero claro que te crees que ya lo sabes todo y que el resto del mundo o es muy mayor o muy pequeño. Tú tienes dieciséis y estás en la edad perfecta para vivir.

Luego llegan los veintiséis y los treinta y seis y los cuarenta y seis. Y también sentimos que el resto del mundo es demasiado viejo o demasiado joven, pasado de rosca o sin experiencia. Y puede que ya hayamos sentido lo que dice la canción y haya dolido tanto. O puede que no.

Hace ya 18 años de esto. No recuerdo, por ejemplo, ni la cara ni el nombre de ninguno de mis profesores de Inglés de toda mi vida académica y sin embargo recuerdo esto.

|2013-11-23 | 13:12 | bajo llave | 2 opinan | Este post | |
    


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