el orgullo de provincias

La primera vez que escuché "de provincias" fue en Barcelona, cuando vivía allí después de haber vivido toda mi vida entre Jaén y Granada. Allí provincias era "todo lo que no fuera la capital y cerca de la capital". Por tanto, Sabadell no es provincias pero Figueres sí, y Teruel ya ni te cuento. En Madrid es igual, y los de provincias son "aquellos, eso de ahí fuera" (incluidos los de Sabadell, claro). Se suele usar con un poco de desprecio, pero bien que luego se van al pueblo a ponerse como cerdos comiendo ibéricos junto a la chimenea.

El caso es que en provincias todo es un poco más sentido. Esto me ha pasado esta semana: he ganado un premio gordete de relato y por el pueblo se han vuelto locos (¡gracias por las felicitaciones!) aunque no hayan leído todavía nada mío (¡a puntito está!). Y esto se puede extrapolar a la prensa: obviamente no veré en Madrid ninguna referencia al premio, pero el orgullo patrio de provincias puede mucho más y hace un par de días aparecía esta columna en el Diario Jaén:




Manuel es amigo de mis padres, claro :) ¡Y ya quisiera yo tener algo que ver con Salter y Carver! Me reí a carcajada limpia al leerlo, pero fíjense lo que da de sí el orgullo patrio de provincias que decía antes. El artículo me pone por unas nubes en las que yo no estoy ni cerca (ni creo que quiera estar, por otro lado), pero sí tengo que reconocer que me hizo ilusión leerlo. Habrá que volver pronto, por aquello de los ibéricos y la chimenea.

|2016-12-04 | 12:52 | escritura | 0 opinan | Este post | |

lo femenino y lo masculino

A raíz de esto que se está poniendo ahora de moda de "feminizar la política", algunos hemos comentado por Twitter qué significa feminizar (y mucho se ha hablado de esto) pero se ha ido más allá. Mi gran duda al respecto es definir qué significa "femenino" y "masculino" de forma inequívoca. Así que me voy al diccionario de la RAE:

femenino, na
Del lat. feminīnus.
1. adj. Perteneciente o relativo a la mujer. La categoría femenina del torneo.
2. adj. Propio de la mujer. Un gesto femenino.
3. adj. Que posee características atribuidas a la mujer. Su abuela fue una mujer muy femenina.
4. adj. Dicho de un ser: Dotado de órganos para ser fecundado.
5. adj. Perteneciente o relativo al ser femenino. Célula femenina.
6. adj. Gram. Perteneciente o relativo al género femenino. Nombre femenino. Terminación femenina.
7. m. Gram. género femenino. La desinencia -a es marca de femenino en algunos sustantivos.
8. m. Gram. Forma correspondiente al género femenino. El femenino de maestro es maestra.

masculino, na
Del lat. masculīnus.
1. adj. Perteneciente o relativo al varón. La categoría masculina del torneo.
2. adj. Propio del varón. Unas manos masculinas.
3. adj. Que posee características atribuidas al varón. Presume de ser muy masculino.
4. adj. Dicho de un ser: Dotado de órganos para fecundar.
5. adj. Perteneciente o relativo al ser masculino. Célula masculina.
6. adj. Gram. Perteneciente o relativo al género masculino. Sustantivos y adjetivos masculinos. Forma masculina.
7. m. Gram. género masculino. La desinencia -o es marca de masculino en algunos sustantivos.
8. m. Gram. Forma correspondiente al género masculino. El masculino y el femenino de artista coinciden.

Vale. Como vemos, muchas de las acepciones (las que más se usan) empiezan por "propio de" o "perteneciente o relativo a". Ahora me gustaría que trataran de definir qué significa "propio de la mujer" o "características atribuidas a la mujer". ¿Atribuidas a la mujer por más de la mitad de la población? ¿Por toda? ¿Atribuido a más de la mitad de las mujeres? ¿A todas? Y lo mismo para los hombres.

¿Cómo se pueden sostener muchas de esas acepciones (y conceptos) sin caer en tópicos? Quitando las acepciones 4, 6, 7 y 8, más asépticas (como deberían ser las definiciones), creo que el resto, directamente, son inservibles.

|2016-12-04 | 12:11 | lolamentaciones | 0 opinan | Este post | |

mates porque sí

El problema, en versión simplificada, decía algo así como "si 3/5 del total son rubios y hay 15 rubios, ¿cuántos hay en total?". Los alumnos son de 2º de ESO y estamos repasando problemas de fracciones. Siempre les digo que se hagan el dibujo, marquen la fracción y piensen un poco. Automáticamente lo pillan y después tratan de escribirlo bien: si 3/5 del total son rubios y hay 15 rubios, 1/5 del total serán la tercera parte, es decir, 5 rubios. Y si 1/5 son 5, en total hay 25. En fin, el problema clásico del total que luego permite variantes en porcentajes y demás. La cosa es que hoy me he encontrado con esto:

3/5 son rubios -> 5/3 de 15 son 25.

Y bueno, el número está bien, claro. Pero le he preguntado que por qué ha hecho eso y me ha dicho que así se lo han explicado en la academia. Luego he mirado un par de libros y he visto que en uno de ellos también lo pone así. El alumno ha continuado: "pero está bien, ¿no?". Yo he seguido con el típico argumento de "pero es que el resultado es lo de menos, la clave está en que lo entiendas" y blablabla a lo que él ha contestado que sabe hacerlo, que cuando hay que hacer la fracción del total es directo y si hay que calcular el total, "hay que darle la vuelta a la fracción". He insistido: "¿pero por qué?" y me ha dicho "¿qué más da? está bien". Y me he pasado pensando en eso toda la mañana.

Cuando entendemos las matemáticas solo como una herramienta para resolver problemas numéricos, es difícil rebatir su argumento. Es así por los motivos que sean pero el hecho es que funciona. Y ejemplos de estos hay unos cuantos en el temario aunque, cierto es, los que somos de matemáticas tratamos de ahorrarnos los trucos y razonarlos (hasta Ruffini y la fórmula de la ecuación de segundo grado se las razono). La realidad es que a raíz del último post de Pedro sobre la regla de Cramer he pensado hasta qué punto enfocamos mal lo que damos. ¿Para qué la regla de Cramer si Cramer no deja de ser mecánica pura? Para eso que lo haga el ordenador. Cualquier mecanismo que conlleve la falta de razonamiento debería poderse hacer con calculadora u ordenador: si no, no estamos enseñando matemáticas sino enseñando a poner una piedra detrás de la otra sin equivocarnos, bien alineadas.

¿Qué enseña más a pensar? ¿Factorizar un polinomio de grado 5 o este problema de la app Pythagorea?





¿Van a usar esta construcción en su vida? Probablemente esta no. ¿Van a factorizar el polinomio de grado 5 en su vida? Probablemente tampoco. ¿Hay que saber hacer las dos cosas? Creo que sí, pero para el polinomio, ADEMÁS, tenemos herramientas. Si sabemos bien qué es un polinomio, qué es factorizar, qué es una raíz, un par de ejemplos de grado pequeño y cuál es la gracia de tenerlo factorizado, busquemos Wolfram Alpha y listo, ¿no? ¿No tendría que haber una revolución (de verdad) de currrículo y metodología en este sentido?

|2016-11-14 | 18:44 | educacion | 6 opinan | Este post | |

como

Como el golpe en el derecho,
como el vómito de azúcar,
como un sábado de atrezzo,
como piel por toda estufa.

Sin más roble que madera
que por ser impresa muere;
sin más sombra que la letra
de una línea viuda y breve.

Que los días que no pasan
callan, rozan y hasta mienten
al hacer creer que acaban.

Que las sopas que ahora hierven
no son caldos sino agua
recalentada en el vientre.

|2016-11-12 | 21:54 | escritura | 0 opinan | Este post | |

nanowrimo 2016

Que no necesito yo excusa para dejar el blog como un erial está claro, pero es que ahora sí que la tengo: me he apuntado al NaNoWriMo. Es decir, me paso cada día de noviembre agobiada porque tengo que escribir una media de 1667 palabras al día de un texto de ficción y eso es tela. La consecuencia en mi vida es que aprovecho cada instante que me deje libre el trabajo para ponerme a escribir. La consecuencia en mi novela es que está saliendo un truñete considerable en cuanto a calidad de escritura, pero me está aclarando muchísimo por dónde tendrán que ir los tiros cuando toque la revisión. Además, me resulta absolutamente fascinante el mundo que se ha creado alrededor del NaNoWriMo: cientos de miles de personas escribiendo una novela, organizando quedadas y foros, haciendo "speeds de escritura" y pidiendo consejos. He hecho una pequeña encuesta en Facebook y el 80% de las novelas son de fantasía o ciencia ficción: sí, los NaNos en general son de lo más frikazos, pero parecen gente maja (como casi todos los frikazos). Para los que no lo conozcan, basta con que le echen un vistazo a las imágenes del NaNoWriMo o los tuits, todo son calendarios, consejos, agobios, retos, gente que dice que está atascada y otros que dicen que ya llevan 20000 palabras en 4 días.





Y dicho esto, acabo, que tengo que escribir y ya voy con 4000 palabras de retraso. En breve (es un decir), dejaré por aquí un resumen de la experiencia.

|2016-11-06 | 08:38 | escritura | 0 opinan | Este post | |

así entienden la "calidad" educativa

En la Comunidad de Madrid ha pasado este año esto:

*Hay un porrón de profes de interinos de Geografía e Historia y de Biología y Geología que otros años a estas alturas de curso lo normal es que estuvieran ya dando clase (con vacante por una enfermedad larga o sustituciones cortas) pero este año no se mueven sus listas por diferentes motivos. En el caso de Biología y Geología, por ejemplo, se debe a que han quitado la asignatura de 2º y alguna optativa más y que las ratios han subido.

*Ahora se da Tecnología, Programación y Robótica en 1º, 2º y 3º, además de las Tecnologías de 4º y Bachillerato. Y no hay profesores suficientes para darlas en inglés (en centros bilingües), con lo que algunos centros están a 10 de octubre todavía sin profesor de tecnología. Por supuesto, hay disponibles decenas de profesores de Tecnología con muchos años de experiencia, pero no están habilitados en inglés.

¿Qué se les ha ocurrido para arreglarlo? La conversación ha debido de ser algo así:

-Paco, no tenemos profesores de tecnología en inglés. Ya se están quejando un poco los centros.
-¡Pero si hay ahí un montón de profesores esperando! Vale que muchos se van porque ofrecemos solo medias jornadas, pero ahí están.
-Ya, pero es que son de Biología.
-Pero hablan inglés. ¿¡Y acaso un biólogo no es de ciencias!?
-Ya, Paco, pero lo mismo no sabe programación ni robótica ni esas cosas modernas...
-Si eso son ceros y unos, ¿no? El de biología tendrá que saberlo. Ábreles la bolsa.
-¿No sería mejor que dieran la asignatura los de la bolsa en español? Al menos este año. Es que hay muchos de tecnología con experiencia pero hablan como tú y como yo, español común.
-Ni hablar. Inglés.
-Son ocho plazas las que faltan por cubrir. Ah, y también nos faltan de...
-Que sí, Miguel, pero si hay gente de Música dando Geografía e Historia, gente de Lengua dando Latín o físicos dando la biología de 2º de Bachillerato, ¿qué daño puede hacer poner a ocho biólogos a que al menos mantengan callados a los niños y a los equipos directivos?
-Bueno, venga, va. Abro la bolsa para mañana. Eigth biólogos.

No sé cómo funciona en otros sitios pero así, señores, es cómo en Madrid entienden la "calidad" educativa. Así, ni más ni menos.

Dedicado a Jose, un biólogo y excelente profesor de biología que mañana tendrá que elegir si da clase de Robótica en un IES o de Estética en FP.

|2016-10-10 | 17:32 | educacion | 3 opinan | Este post | |

hasta el gorro de los cenizos educativos

En educación hay dos cosas que están de moda ahora: hablar de Finlandia y decir que la educación no ha cambiado nada en cien años. Las dos cosas me dan mucho por saco.

Finlandia es un país que nada tiene que ver con nosotros. Y sí, claro, podemos y debemos tratar de coger las cosas buenas que tienen a nivel educativo, pero no olvidemos que todo eso viene ligado a un tipo de sociedad que nada tiene que ver con la nuestra, unos impuestos enormes que mantienen un sistema público estupendo, una educación igualitaria que ha calado en la sociedad... Pero también unos índices de violencia de género enormes o un porcentaje de alcohólicos que bien lejos lo quisiera. Cada país es un mundo, acerquémonos a lo que podemos imitar porque sabemos que funciona pero no olvidemos que no todo funciona igual en todos los sitios y el problema tiene raíces mucho más profundas.

En cuanto a lo segundo, os dejo con este vídeo que se está compartiendo mucho en las redes sociales estos días:



Y bueno, a pesar de que estoy de acuerdo con el fondo del vídeo (hay que personalizar en la medida de lo posible la educación y las pruebas externas mal hechas no son buenas), no puedo más que dar un golpe sobre la mesa hartísima de esta demagogia barata.

Muchos profesores innovamos y mucho. Muchos usamos medios audiovisuales, plataformas online, apps, dinámica de grupos, trabajo por proyectos, hacemos otro tipo de evaluaciones, muchos tratamos de conseguir lo máximo de los chicos que tenemos delante. Sí ha cambiado la educación, ha cambiado muchísimo y todos lo sabemos. No solo en las formas, también en el fondo (¿a caso explicamos igual que como nos explicaban a nosotros hace 20 años? NO). En cuanto a sacar lo mejor de un alumno, estupendo, pero si con 8 años no quiere estudiar nada relacionado con la ciencia por los motivos que sean, no le llama, y lo que quiere es dibujar, puede que sea un crack en potencia dibujando pero ¿qué hacemos? ¿le dejamos sin aprender ciencia? ¿Es eso responsable? Por eso la educación reglada no dura hasta los 50 años sino hasta los 16, por eso se les dan pequeñas pinceladas de todas las ramas para que después ellos elijan. ¿Que se puede mejorar? Por supuesto, y en este blog bien que me he quejado de mil cosas concretas mejorables. ¿Que se están cargando las asignaturas más creativas? También, pero no olvidemos que la creatividad está también detrás de un texto o de una prueba matemática y a veces lo olvidamos. ¿Podemos mejorar los profesores? ¡Muchísimo! ¿Pero acaso quedan muchos que anden con la regla y poniendo los libros en los brazos? A mí me revientan los que mandan copiar 100 veces algo, pero ¿cuántos son? ¿Un 1%? ¿Que tenemos demasiados chicos en clase? Claro que sí, pero la afirmación del vídeo es tan general (y tan mundial) que se desdibuja, cuando además ni siquiera habla de ese problema (para mí, uno de los dos grandes problemas: el currículo y el tamaño de los grupos). ¿Que están ahí las pruebas estandarizadas hasta en Primaria? Sí, pero no solo depende de la prueba (no se hace, pero estoy segura de que se podrían diseñar pruebas estupendas), ¡depende de la importancia que nosotros les demos! ¿De verdad explicamos y exigimos lo mismo a todos los alumnos? ¿Acaso ningún profe valora ciertas cosas de unos y otras de otros? JA. ¿En serio alguien cree que las clases son como hace 80 años años? Habrá algún profesor arcaico, pero ¿qué hay de los miles y miles que han cambiado la educación? ¿Que se da lo mismo? Que vengan a una clase de Tecnología de mi compañero Javi o de Dibujo de Mónica, que miren a ver si se enseñan igual las funciones o Jose da igual la anatomía, que pregunten a ver cómo enseña Laura a crear un texto narrativo o cómo Inma tiene a toda la clase debatiendo en inglés. ¿Es mejorable? Mucho. ¿Que aprenden igual? Yo creo, de lejos, que no.

Y ahora me voy a seguir preparando mi proyecto para 2º de ESO, que espero que les guste y aprendan, cada uno a su ritmo. ¡Ah! Y la frase ni siquiera es de Einstein: se dice con diferentes variantes desde hace siglos. El guionista del vídeo podría haberlo buscado en internet, pero se ve que recibió clases a la antigua usanza.

|2016-10-02 | 11:39 | educacion | 16 opinan | Este post | |

abandonaíto

Pues sí, blog, te tengo abandonaíto, pero es que el verano es así de perro y a mí se me ocurren cosas que contarte pero la procrastinación es más poderosa. A modo de resumen te diré que:

-El final de curso no estuvo mal. Me propuse hacer un proyecto para este año y a saber qué sale al final.
-Escribir, escribí poco. Pero ahora le doy vueltas al argumento de una novela. Por otro lado, puede que haya muy buenas noticias literarias en breve.
-Me fui a Tailandia con tres amigos. Y pasó de todo. Pero como las fotos menos aparentes no se ponen en internet, pongo aquí las más monas. Iba a contarte detalles y curiosidades del viaje, pero ahora ya me da un poco de perecilla.
-Ahora ando programando las cosas de este curso. En concreto, estoy viendo la vida pasar mientras copio el BOE, que es lo que le importa a los de arriba. Las cositas chulis que vaya hacer en clase casi paso de ponerlas, vaya que no les guste.

No te abandonaré tanto tiempo, lo prom... Bueno, eso.

|2016-09-11 | 10:54 | coctelera | 4 opinan | Este post | |

la formación permanente del profesorado

Cuando empiezas a ser profesor de un centro público, puedes "ascender" (en sueldo y puntos para el concurso de traslados) de dos formas: cumpliendo años (trienios, años de antigüedad) o haciendo cursos (sexenios). Para el concurso de traslados también puedes haber formado parte de un equipo directivo y alguna cosa más. Me centraré ahora en eso, en la formación.

Para que te den un sexenio debes haber hecho 100 horas de cursos durante esos 6 años. Los cursos son algo de lo más variopinto y se suelen coger aquellos que tienen que ver con tu ámbito, pero no es necesario que sea así. Eso sí, lo habitual es que sea bastante rígidos en el formato (mucha burocracia y papeleo), pero a veces podría hacerlos online tu hijo sin que nadie se entere. A pesar de que hay más de un bodrio, algunos de los que he hecho no han estado mal: por ejemplo, este año he hecho uno de "Aprendizaje por proyectos" que creo que llevaré a cabo el año que viene. Y aquí llega mi gran crítica: que lo haga o no lo haga no va a servirme para nada más que para mi satisfacción personal (y la de, espero, mis alumnos). Es decir, nadie mira si luego ese aprendizaje se lleva a las aulas, nadie comprueba si nos ha servido o no, si es útil, si se está usando esa formación. De hecho, apostaría a que el 95% de los cursos se hacen con el único objetivo del sexenio.

Y voy más allá. ¿Para qué nos piden esa formación? Se supone que es para que estemos actualizados, al día de las corrientes metodológicas o campos de conocimiento. Imagino que por eso también entra dentro de los puntos del concurso de traslados el tener otra carrera, idiomas, libros publicados (de lo que sea, a lo loco) o, atención, haber ganado un premio artístico. Sin embargo, si yo llevo 5 años como profesora en el Programa de enriquecimiento de alumnos con altas capacidades, elaborando material y aprendiendo cómo trabajar con este tipo de alumnos, eso no cuenta, de eso pasan, se ve que no está en la lista de cosas que sirven y listo. O peor: en estas dos primeras semanas de julio se realizan un montón de congresos, cursos, talleres y demás, muy especializados y a los que se va por el puro placer de conocer otros puntos de vista educativos (también los hay a lo largo del curso). Ahora mismo está teniendo lugar por ejemplo este, pero la mayoría de ellos no cuentan para nada más que para aprender, no dan puntos ni créditos ni leches (¿por qué? no lo sé) y son bien interesantes. ¿Quiénes acuden a ellos? Los profesores que ya están motivados. Se crea así una falsa sensación de que se hacen cosas innovadoras, pero la realidad es que el grueso de profesores ni se ha enterado de que existen (ni, probablemente, quieran dedicar su julio a esto si encima no dan puntos y/o cuestan dinero). Consecuencia: están repletos de los mismos profesores que creen que las cosas se pueden hacer de otro modo, profesores que difícilmente van a convencer a sus compañeros de eso si no se les da nada a cambio. ¿Es fácil la solución? Creo que sí: obligándonos a hacerlos durante el curso. ¿Por qué creo que no se hace? Porque "uf, es que ya con lo que hay, claro, ahora mira, si ya tienes los otros, que sí, que son peores, pero bueno, ahí están y gratis, si a ti lo que te importan son los puntos, ¿no? qué más te da, que encima los otros son 20 euros". Y así con todo.

¿Qué tendríamos que pedirle a un profesor para que esté "actualizado"? ¿Cómo controlar eso? ¿Basta con un aumento de 50 euros cada 6 años para que lo esté? ¿No habría que valorar la puesta en marcha de las iniciativas? ¿Para qué montar un proyecto (con tantísimo tiempo y esfuerzo que eso implica) si puedo seguir haciendo lo mismo? Desde mi punto de vista, para esto debería estar la legislación, pero esta se limita a una variación ínfima del sueldo/puntos, una cuestión casi burocrática, y aquí no ha pasado nada. Quien esté "pringando" más, que sea porque quiera.

|2016-07-07 | 13:13 | educacion | 10 opinan | Este post | |

a favor de quitar septiembre (a mi manera)

Supongo que muchos habréis escuchado la polémica que ha surgido (como en tantos junios) sobre la desaparición de los exámenes de septiembre. Ya se hace en otras comunidades con distintos análisis de éxito o fracaso, dependiendo de qué interese contar. En general, los profesores están en contra. El argumento más habitual es que eso significaría examinar a los chicos en julio y empezar el 1 de septiembre, pero no es el único. Aquí podéis ver los argumentos a favor de septiembre que esgrime Javi, un compañero al que aprecio y con el que suelo coincidir en temas de educación. Pero no siempre coincido. Expongo aquí mi idea de cómo creo que debería ser (propuesta muy personal), por qué y los fallos que tendría (que también los tiene):

Cómo creo que debería ser el final y el inicio de curso:

Desde mi punto de vista los alumnos deberían haber acabado las clases (pizarra, explicaciones, ejercicios) el 1 de junio. La primera semana de junio sería semana de exámenes y posibles recuperaciones por parciales. Sobre el 10-12 de junio se evalúan los alumnos y el 15 ya están las notas dadas. Aquellos que hayan aprobado y no quieran subir nota, a su casa. Aquellos que hayan suspendido o los que quieren subir nota, tienen otra oportunidad la primera semana de julio. El 8 de julio ya están las notas definitivas puestas y hale, a disfrutar (o no) del verano. Los equipos directivos tienen los grupos cerrados en julio y el cupo de profes asegurado. Abogaría por elegir grupos antes de irnos de vacaciones y empezar en septiembre sabiendo qué vamos a dar y dónde vamos a trabajar. Primera semana de septiembre: trabajo coordinado de profesores entre departamentos y dentro del mismo departamento. Proyectos, puesta en marcha del curso, organización de espacios. Inicio de curso: sobre el 10 de septiembre.

Ventajas que le veo:

-Todos los alumnos tienen su verano. También los padres. Sé que muchos profesores creen que el argumento a favor de quitar septiembre solo lo defienden los padres, que quieren tener a sus hijos en la "guardería" durante julio y luego poder irse de vacaciones tranquilamente. Lo primero no creo que sea mayoritariamente cierto. Lo segundo puede que sí y me parece bien. Y no, no tengo hijos.

-El curso queda organizado en julio. He formado parte de un equipo directivo y los follones que se lían en julio y septiembre con cupos de profesores y horarios no tiene nombre. Eran fines de semana enteros allí encerrados frente a miles de folios, pantallas de ordenador, llamadas de la consejería y demás. Los profesores llegaban en septiembre sin conocer el centro, sin saber qué iban a dar, dándoles unos horarios un lunes y teniendo que empezar con esos alumnos un martes. Así no se puede trabajar. Tenemos que poder tener tiempo de preparar un curso. Por ejemplo, el curso que viene quiero coger dos 2º de ESO para trabajar con ellos con un proyecto. Lo prepararé en julio porque lleva muchísimo tiempo y cruzaré los dedos para que en septiembre, en el reparto de grupos, pueda coger esos dos. Si no organizo el trabajo antes, sería imposible. Si no puedo coger los grupos, será absurdo haber trabajado en julio. Y eso por no hablar de los cientos de profesores que llegan y les ponen a dar una materia que no es la suya y no saben ni por dónde cogerla porque tienen que empezar el día siguiente. No, así no se puede trabajar y no se hace en ningún sitio que conozca.

-Los alumnos que casi aprueban, que tienen un 3 o un 4, creo que pueden pegarle un empujón a las asignaturas que les han quedado. Lo veo más que viable, más o menos las tienen frescas, y si les queda alguna pendiente para el curso siguiente no pasa nada. En este punto hay un inconveniente que trato más abajo, claro.

Inconvenientes que le veo:

-No se me pasa por alto que los profesores tendríamos así que estar 15 días más en julio. Sé que esto no le gusta a nadie que sea profesor y que se supone que nuestro sueldo es menor que el de los funcionarios del mismo grupo debido a que no trabajamos en julio a pesar de no estar técnicamente de vacaciones y estar al servicio de la administración (nos pueden llamar para, por ejemplo, ser tribunal de oposición y tenemos que estar disponibles). Creo que en tal caso habría que 1) recalcular el sueldo o 2) repartir esos 15 días a lo largo del curso, que es lo que veo mejor, tal y como está proponiendo en Cantabria.

-Se le quita la oportunidad a algunos alumnos que sí preparan las asignaturas de forma seria durante el verano, con profesores particulares o academias. En realidad, yo creo que no se le quita: si un alumno ha suspendido 3 asignaturas con una nota entre 3 y 4, tiene de esta forma más de dos semanas para centrarse en esas asignaturas y sacárselas. Si le han quedado más asignaturas y tiene en ellas un 2 o menos, sinceramente creo que no merece muchas más oportunidades: ha estado sin hacer nada todo el año, conmigo delante, explicándole lo que quisiera, y ha sacado un 1 o un 2... ¿va a pagar ahora a un profesor todo el verano para aprobar las 6 que le quedan? No tengo claro que lo merezca, pero es que, además, creo que en 10 años que llevo de profesora nunca lo he visto. El fracaso en septiembre es prácticamente absoluto. Prefiero centrarme en los pocos alumnos a los que les haya quedado mi asignatura, volver a repasar yo con ellos las cosas en las que flojean más, que se centren en pocas que casi aprueban y las saquen. Los que no han dado un palo al agua en todo el año son los perjudicados, sí, pero ya digo que me importa menos. Aquellos a los que les cuesta una barbaridad el curso y les han quedado 7 también se ven perjudicados, pero si en 9 meses no han logrado sacarlas, creo que en mes y medio tampoco lo harán y no pasa nada por repetir curso si se tenían tantísimas dificultades.

Y antes de cerrar el tema quiero dejar claras dos cosas: insisto en que creo que esos 15 días de julio deberían repartirse a lo largo del curso (y sé que es algo que no le gusta a los padres), hay trimestres que se hacen larguísimos y para los que la cabeza (de ellos y nuestra) no da para más. Y lo segundo: la gran apuesta por la mejora de la educación debería venir de dos flancos que nada tienen que ver con esto. Uno es el cambio de currículos hacia contenidos mucho más significativos (o, cuando menos, un control de que esto se lleven a cabo de facto, ya que se sigue enseñando lo mismo y de la misma forma que hace 20 años). Si Singapur ha demostrado que su cambio en la educación matemática ha sido radical, ¿por qué no lo analizamos y aprendemos de él? El segundo es una bajada de las ratios, algo absolutamente fundamental para que la educación mejore. Es absurdo pensar que voy a poder atender a 30 niños (ver post anterior) en estas condiciones. Ahí desaparece el currículo, los proyectos, la atención personalizada, la captación de problemas de aprendizaje y cualquier atisbo de atención a la diversidad. Ahí es donde más deberíamos dirigir la protesta la comunidad educativa en general. Lo de septiembre/julio comparado con esto es aguachirri.

|2016-06-25 | 10:38 | educacion | 7 opinan | Este post | |

los recortes son esto

Tengo un grupo de 1º de ESO (12 años) con las siguientes características:

-Un alumno con deficiencia auditiva grave al que hay que dirigirse de frente.
-Un alumno asperger.
-Un alumno autista (no precisamente silencioso).
-Un alumno de integración que está en el aula algunas horas de matemáticas y otras sale a apoyo.
-Tres alumnos con cuyos padres todavía no me he podido comunicar porque no leen las agendas ni cogen el teléfono.
-Cuatro repetidores.
-Dos alumnas de las que aún no he logrado que saquen el boli.
-29 chicos y chicas en total.

A pesar de todo esto, el grupo no es malo. Hay algunos chavales brillantes (sobre todo dos chicas), son en general trabajadores y nos llevamos fenomenal en clase. Pero casi 30 alumnos con estas características tienen como consecuencia que si uno de ellos no se ha enterado de algo, puede que yo tampoco logre ver que él no se ha enterado y no me ha querido preguntar. Pero es que el día siguiente este será otra, y esta, otro.

Hace pocos años teníamos un máximo de alumnos con necesidades educativas especiales por clase (2) y, por cada uno de ellos, se nos reducía la cantidad de los demás (por cada alumno con necesidades educativas especiales teníamos dos menos de los que no las tenían, o no tan especiales). Ahora todo eso ha desaparecido, el máximo y la reducción.

Pretender que en estas circunstancias la educación sea maravillosa es una utopía más grande que el Himalaya. Después nos instan a hacer proyectos, a trabajo colaborativo, a evaluación por competencias. Con estas características de grupos es completamente imposible ir más allá de una clase en la que más o menos te asegures de que lo entienden al menos un rato. Los recortes son esto.

|2016-05-26 | 21:27 | educacion | 6 opinan | Este post | |

el juego de la muerte

|2016-04-10 | 17:42 | ojiplatica | 0 opinan | Este post | |

por qué NO me gusta la "flipped classroom"

La "flipped classroom" o clase invertida está de moda. Consiste en que los conocimientos que adquieren los alumnos se invierten con respecto a los de una clase normal: lo tradicional es que el profesor explique los contenidos por la mañana y los chicos los practiquen (deberes, estudio...) por la tarde, pero la "flipped classroom" aboga porque se haga al revés. Aquí podéis ver un resumen de su esencia teórica:



El vídeo es estupendo y, cuando uno lo ve, no puede más que querer que sus hijos o alumnos aprendan así, pero expongo aquí los motivos por los que me parece una metodología errónea:

Para los alumnos:

-Implica cierta homogeneidad en las herramientas que tienes: se presupone ordenador e internet en casa, algo que todavía no hay en muchos hogares. Algunos defensores de la flipped me han dicho que, entonces, se vayan a la biblioteca. Claro.
-Implica muchísimo tiempo de trabajo por la tarde: tienen que adquirir los conocimientos de 6 o 7 horas de clase "tradicional". Sé que en una hora de clase no se dedican los 60 minutos a dar contenidos, pero sí, como mínimo, 30. Si todos los profesores se "fliparan", los chicos tendrían un mínimo de 3 horas de trabajo por la tarde, eso si lo pillan a la primera. Y no es que abogue por eliminar los deberes, pero deberían ser algo gradual y puntual, de repaso rápido que no implicase más de 5-10 minutos por asignatura en los cursos pequeños y 10-20 en los altos. Desde luego, en una clase de Bachillerato yo estoy explicando contenidos un mínimo 40 minutos (así es el temario). Es irreal pensar que lo van a ver por la tarde, seguro que tendría que volver a explicarlo por la mañana. Porque queda guay que un profe haga un "flipped" un día, pero pensad en lo que se convertiría si fuera así todos los días con todos los profesores.
-Implica que si te quedan dudas, solo tienes dos opciones: o volver a ver la misma explicación (como si el profesor en la pizarra te lo explica exactamente igual) o preguntarlo el día siguiente (o cuando vuelvas a tener es asignatura) y que el profesor tire de pizarra. Se pierde el que se levante la mano y preguntes, que veas la cara del que se ha quedado sin entenderlo, que lo expliques de tres formas más o poniendo más ejemplos si es necesario.
-Aunque presupone que los alumnos trabajan cada uno a su ritmo, para mí solo funciona si el ritmo de aprendizaje es completamente homogéneo.
-Ya me parece mal llenar de deberes las tardes, porque no hay nada que promueva más la desigualdad que los deberes. Si un alumno tiene la suerte de que sus padres están para echarles una mano o si tienen ayuda externa, tendrán más ventajas que lo que no pueden. Si encima las tardes son para aprender la teoría, mucho peor aún.
-Si ya tenemos un 30% de alumnos que no tocan un boli por la tarde para hacer los deberes (y sus padres tampoco se lo exigen), ¿cómo acabarán cuando no miren ni siquiera los vídeos?

Para los profesores:

-Antes había unos permisos para realizar este tipo de materiales. Te daban una excedencia y te pasaban un año grabando vídeos, haciendo presentaciones o elaborando esquemas. Ahora quieren que todo ese material inexistente lo elaboremos además de nuestras 30 horas de permanencia en el centro. Entiendo que presuponen que lo podemos hacer en las 7'5 horas semanales restantes, como si no tuviéramos que dedicar horas a pasar faltas, llamar a padres, escribir informes, corregir y elaborar pruebas, tener evaluaciones o reunirnos para determinar cuestiones de los centros educativos. Es un trabajo ingente que requeriría el tiempo completo. Dicen que hay mucho material, que hay vídeos de Youtube, que ya hay mucho hecho. Claro, pero yo quiero explicar las cosas de la forma que creo más conveniente, no del modo en el que lo hace tal persona en Youtube. A eso me responden: "pues grábate tú". Claro, y dedico cada día 3 horas en mi casa a grabarme las clases del día siguiente, día en el que tendré mis seis horas y, por la tarde, otras tres horas de vídeos del día siguiente. Y todo eso sin contar con cuestionarios de evaluación, trabajo en grupos, elaboración de proyectos y preparación del material con el que tienen que trabajar las seis horas del día siguiente.
-Supone que la evaluación sea casi exclusivamente con rúbricas, eliminando el examen. Literalmente dicen lo siguiente: "Evalúa el trabajo de los alumnos mediante una rúbrica donde figuren los objetivos cognitivos y competenciales definidos al principio. Puedes compartirla con ellos y animarles a que se autoevalúen, y evalúen a sus compañeros. Les ayudará a desarrollar su espíritu de autocrítica y reflexionar sobre sus fallos o errores". Me parece estupendo hacerlo de forma puntual, pero quien crea que se puede evaluar exclusivamente así a adolescentes es que no ha pisado una clase. Solo ha teorizado sobre la metodología en un mundo feliz y utópico.
-Ya dedicamos tiempo a hacer prácticas en clase, ¿qué se creen? Y en matemáticas lo tenemos fácil (a menudo dedico la mitad de la clase a que practiquen lo que hemos dado antes) pero en otras asignaturas me da la risa: qué bonitas quedan las moléculas de ADN en el vídeo, ¿eh? Pero en mi centro no hay ni un solo desdoble para que los alumnos vayan al laboratorio ni un día y a ver quién se mete ahí con 32 alumnos. Además, los materiales están absolutamente desfasados porque nunca dan un euro para eso. Ahora vuelvo a recordar a los chicos esos del vídeo alrededor de un proyecto, discutiendo y comentando enfoques con las gafas puestas, y vuelve a darme la risa.
-¡Anda! ¡Pero si yo además tengo grupos donde no hay ni proyector! Y por supuesto, tampoco hay ordenadores ni tablets ni leches. Por no haber, no hay ni móviles. Mucho flipe veo.

Creo que se confunde muy a menudo la "flipped clasrroom" con el trabajo por proyectos y colaborativo. Y este también tiene mucho trabajo detrás, pero ni es tanto ni es tan injusto para el alumno. Y sí está comprobado que aprenden una barbaridad. No se puede hacer a todas horas ni en todos los temas, porque tenemos unos currículos infinitos que no permiten desarrollarlo todo con detalle y, encima, siendo un aprendizaje significativo que puedan palpar con cosas reales, pero sí creo que deberíamos cambiar la metodología clásica y pensar en dar menos y mejor. Pero no creo que la solución sea darlo al revés, con vídeos en casa.

Por supuesto, el vídeo está lleno de chicos y chicas felices en su aprendizaje, con una sonrisa que atraviesa los microscopios de los laboratorios y que se refleja en sus flamantes tablets. Casi la mitad de los alumnos de mi centro necesitan el préstamo de libros antiguos, pero oye, que no sea por falta de marketing.

|2016-03-20 | 10:06 | educacion | 13 opinan | Este post | |

dos quintos

El viernes puse este problema a mis alumnos de 1º de ESO:

Si son las 5 de la tarde, llevo una hora y media corrigiendo exámenes y todavía me quedan 2/5 de los exámenes por corregir, ¿cuándo acabaré de corregirlos si sigo a este ritmo?

Hemos hecho decenas de problemas de fracciones sencillos. En algunos había que calcular la cantidad que corresponde a una fracción del total y en los otros, el total dada una cantidad que es una fracción. En alguno había que sumar fracciones y hallar el resto. Poco más. Este ejercicio estaba convencida que la mayoría lo haría bien y rápido, ya que les pido que hagan un dibujo de la situación y que tal dibujo puede usarse para resolver el problema. Por tanto, si me quedan 2/5 es porque llevo corregidos 3/5. Si llevo hora y media, me supone media hora corregir cada quinto. Como empecé a las 5 y todavía me quedan 2/5, acabaré a las 6.

Estupendo. Entonces, ¿dónde ha estado el problema? En "Si son las 5 de la tarde". Oh, un número. Si hay un número, algo tendremos que hacer con él. No suelo introducir datos innecesarios en los problemas de fracciones (sí en los de números naturales) porque ya les cuestan lo suyo, pero esto ni siquiera era un dato superfluo. Sin embargo, esperaba que todos vieran que la hora a la que empiezo no tiene nada que ver con el ritmo de corrección. Pues bien, una parte de ellos ha calculado 2/5 de 5 porque aparecía el 5 y el 2/5. Si esto no es para pararnos (muchos cursos atrás y también en este) y analizar lo que ocurre, no sé.

|2016-03-13 | 09:13 | educacion | 4 opinan | Este post | |

tinta congelada

Hace un par de meses leí alguna cosa sobre la vida de la gran matemática Sophie Germain y en mi cabeza saltó la idea de ficcionarla y escribir un relato. La primera versión que escribí era casi wikipédica, buscando información aquí y allá sobre ella, y tratando de situarla históricamente. Después la maquillé con un pelín de literatura pero quería reescribirla al completo, alargando el texto y ficcionándola más aún con escenas, pero justo vi un pequeño concurso de relato en el que el plazo acababa en horas y lo mandé tal cual; incluso falta alguna tilde, pero ganó.

Es la historia de Sophie niña porque la de Sophie adulta es harina de otro costal. Es la historia de otra mujer más que ha tenido que pelear contra el machismo de su época hasta el punto de que, al morir, el funcionario que certificó su fallecimiento escribió que era una "mujer soltera y sin trabajo". Tócate un pie.

El homenaje que intento hacerle lo podéis leer aquí.

|2016-02-29 | 20:16 | escritura | 6 opinan | Este post | |

¿seguro? del móvil

Hace un año compré un móvil en MediaMarkt, un BQ Aquaris, y el chico que me lo vendió me convenció para hacerle un seguro por 39¤, "que nunca se sabe si se te va a caer al váter, lo va a arrastrar una ola y cosas así". Eso me dijo. Yo no me veía arrastrada por una ola llevando móvil, pero sí se me ocurrían mil formas de que se me rompiese la pantalla, como así sucedió hace un mes y algo. Llamé al seguro, lo tramitaron y pasaron a recogerlo avisándome de que tal seguro no cubre nada relacionado con el agua (!!) y que tenía que pagar un 10% del precio del móvil. Sí, sí, me dice, está en la letra pequeña del contrato. Efectivamente, ahí estaba perdido, y si pusiera que tenía que darle la mitad de sueldo tampoco lo habría visto porque a ver quién se lee cada una de las cientos de cláusulas de un seguro cuando lo firma en la tienda. Además, para cobrarme ese 10% me pidieron los datos de mi tarjeta, con el número de seguridad de atrás incluido (¿alguien sabe si esto es legal?). Al mes siguiente (hace unos días) me devolvieron el móvil con la pantalla cambiada, los datos borrados, una esquina rota y la batería que no baja ahora del 100% (eso no quiere decir que no se apague, ojalá, sino que no baja el número). Ah, y 12¤ que me costó la llamada al seguro, que era un 902 como una casa y no había forma de hacerlo de otro modo.

Conclusión: ya ha perdido MediaMarkt un cliente más. Que qué más les dará a ellos, pensarán algunos... ya, pero es lo único que puedo hacer. Eso y avisar a otros incautos como yo.

|2016-02-25 | 18:17 | lolamentaciones | 0 opinan | Este post | |

buenos y malos profesores

Con frecuencia he escrito por aquí sobre la necesidad que tiene el sistema educativo de cambiar y mejorar y, claro, potenciar a los que lo intentan. A menudo sale el tema de los incentivos para lograrlo y esto es una de las cosas que plantea Marina en el famoso libro blanco de la educación en España, que tanto ha sido criticado (a mi juicio, en parte con razón y en parte no, pero todo lo que sea hablar del tema me parece bien). En particular, se hablar de una recompensa (económica o del tipo que sea) al "buen profesor". En estos líos se mete Pedro, del blog Mas ideas y más cuentas, en este post cuyo contenido copio aquí:

El profesor A se pasa sus clases dictando apuntes.
El profesor B hace un trabajo estupendo, esforzándose porque sus alumnos aprendan algo.
El experto X se atreve a incluir en un informe que habría que recompensar a los buenos profesores.
Se arma la marimorena.

Y claro que hay miles de problemas en este tema. ¿Qué es ser un buen profesor? ¿Qué garantiza el que te curres más las clases? ¿Por qué tiene que ser malo el no renovarse? ¿Cómo evaluamos una buena praxis? ¿Cómo evitar el sesgo de la influencia del grupo con el que se trabaja o el barrio en el que se está? ¿Cómo evitamos que esto se convierta en un modo de marcar una filosofía mercantilista y que el objetivo no sea que aprendan mejor sino que yo cobre esa recompensa? ¿Implica pruebas externas bien pensadas? ¿Qué es una prueba externa bien pensada? ¿Quién y cómo evalúa al profesor? ¿Cómo lograr que sea una evaluación objetiva?

El caso es que hay miles de incógnitas para poder decidir a quién se le da esa recompensa por "currarse más las clases" y a quién no, pero ¿seguimos sin intentarlo? ¿nos cruzamos de brazos diciendo "ay, qué difícil sería" o lo discutimos a ver si llegamos a algo? ¿Por qué tantísimos profesores estarían en contra? Lo que tengo claro es que recuerdo perfectamente a esos profesores que me enseñaron cosas, recuerdo sus técnicas, sus diferentes formas de motivar, su entusiasmo y su preparación. Y también recuerdo, siendo la misma clase, a profesores inanes y pasotas que no merecían el mismo sueldo. ¿Tan rocambolesco es pensar que merece la pena recompensar de algún modo a los primeros, o, al menos, intentar ver si se podría conseguir?

|2016-02-21 | 13:37 | educacion | 5 opinan | Este post | |

en las no-noticias

Tomemos al azar un grupo de 1º de ESO de un IES de la Comunidad de Madrid. Imaginemos que en ese grupo imparte clase de Sociales una profesora (A) habilitada en inglés que también da clase a más grupos en inglés, pero a este no, a este les da en español. Tal profesora en septiembre comunica que va a pedir una reducción del 50% jornada por motivos personales, con lo que la administración tiene que mandar a otro profesor en media jornada, también habilitado, ya que uno de los grupos de ese 50% de horas restantes se da en inglés. La bolsa de profesores interinos de Sociales es enorme, siendo muchos de ellos profesores que han sacado más de un 5 en más de una convocatoria de oposiciones pero que se quedaron sin plaza; sin embargo, la bolsa de profesores interinos habilitados en inglés es muy pequeña porque ya se han asignado casi todos los que había y no paran de hacer "bilingües" (entrecomillado, sí) muchos centros. Pero algún profesor bilingüe queda en esa bolsa bilingüe especial, una segunda bolsa que han tenido que abrir con profesores que no sacaron ese 5 en la oposición. Esa bolsa se agota en cuestión de días, pero no se nombran a los profesores hasta quince días después de pedirlos, es decir, los alumnos de este grupo de 1º de ESO tienen ahora un profesor de Sociales B diferente que ha llegado quince días tarde a pesar de que el equipo directivo lo pidió con mucha antelación. Unos meses después, la profesora A que había pedido un 50% de reducción cree que puede incorporarse al 100%, con lo que los alumnos tienen ahora a otro profesor diferente que el que les ha evaluado hasta entonces. Sin embargo, un mes después dicha profesora tiene que coger la baja definitiva, al menos por este curso. Es un asunto serio, ni mucho menos se trata de algo banal. Se avisa de nuevo con muchísima antelación, pero no mandan a nadie hasta quince días después de hacer efectiva la baja (o veinte, que estas cosas...). La profesora C a la que mandan no es el profesor B, claro, que a saber dónde anda ahora. Esta profesora C también tiene que ser habilitada, por supuesto, pero ya a estas alturas de curso han tenido que abrir una tercera bolsa de interinos para poder cubrir esos puestos bilingües: en este caso son profesores que ni siquiera se han examinado nunca de una oposición (pero hablan inglés, claro). Sin embargo, la han ordenado de un modo extraño: esta bolsa es tan atropellada que ni siquiera han baremado méritos. Nombran a los profesores conforme llegan, sin puntos ni nada. Cuando cogen el nombramiento, firman un papel en el que aceptan que les vuelvan a cambiar de sitio en el momento que sea porque otros tengan más puntos que ellos. ¿Cuándo le dirán a la profesora C que tiene que irse? Nadie lo sabe. Mientras, se le explica cuál es el funcionamiento del centro, cuáles son sus alumnos de 1º (y de seis grupos más), cuáles son sus obligaciones (nunca había dado clase) y en qué consiste dar clase. Cuando cree que le van a llamar para rebaremar la lista, no ocurre eso, sino que en realidad le llaman para otro puesto de trabajo en otro país, así que se va. Ahora los alumnos de 1º esperarán otros quince días a que llegue un profesor de Sociales D que hable inglés, que a saber de qué lista lo sacarán, pero que estará en el centro unos cuantos días hasta que la lista finalmente se bareme bien y otro con más puntos pida su puesto. En febrero o marzo. Otro profesor E que hable inglés y que llegue al centro a saber cuántos días después. Mientras, la administración se ha ahorrado el sueldo de un profesor un porrón de días, ha tenido a un montón de profesores sin baremar, ha ninguneado a los no habilitados que estaban disponibles para trabajar y no para de entorpecer el necesario asentamiento de las plantillas de los centros al no sacar apenas plazas en las oposiciones. Hay problemas inevitables, como las bajas, pero todo lo demás es perfectamente evitable y solo denota una falta de capacidad de organización por parte de la administración. No me cabe en la cabeza que este tipo de cosas, que pasan todos los años en cientos de institutos (sobre todo desde hace cuatro años), no esté en las noticias cada día.

|2016-02-04 | 17:37 | lolamentaciones | 0 opinan | Este post | |

el paradójico dulce momento de las matemáticas

Creo que vivimos una época estupenda para aprender matemáticas de verdad. Cualquier chaval (y no tan chaval) con Twitter o Youtube va a poder disfrutar de una variedad inmensa de recursos, curiosidades, herramientas y teoría bien explicada, por eso creo que es un momento dulce. Dejo aquí algunas de las web más chulas que he ido encontrando, tanto para aprender matemáticas como para aprender a enseñarlas.

-Derivando, el canal de Youtube de Eduardo Sáenz de Cabezón, un canal muy divertido y con explicaciones estupendas sobre un montón de conceptos matemáticos. Imprescindible para empezar a crear curiosidad.
-Matemáticas en Verne, una colección de artículos con cierta periodicidad que siempre traen curiosidades.
-Más ideas y menos cuentas, un blog genial de Pedro Ramos para replantearse la enseñanza de la asignatura.
-3 actos de Dan Meyer, una colección de problemas reales a través de vídeos (3 vídeos en los que se presenta el problema, que tiene que ser identificado por el alumno, los datos y más o menos la forma de resolverlo.
-Diversas cuentas de Twitter como las de @mtpibtor, @claragrima, @tocamates, @imatematicas, @notemates, @cifrasyteclas y muchísimas más.
-Concursos de matemáticas. Aquí tenemos el Concurso de primavera Concurso de primavera, el Concurso Pangea o el Concurso Intercentros.

Además, recuerdo que ya dejé alguna más por aquí.

¿Y por qué croe que es paradójicamente dulce? Porque la mayoría de las clases siguen siendo exactamente igual que cuando ni siquiera existía internet.

|2016-01-30 | 19:45 | algo de mates | 0 opinan | Este post | |

se busca editor, razón aquí

Acabo de dar por cerrado mi proyecto literario porque sí, porque podría revisar hasta el infinito y quiero empezar a pensar en otros proyectos nuevos. Si algún lector asiduo del blog es en realidad un editor encubierto que quiera leer un manuscrito o conoce a uno (de cerca, a esa distancia en la que hay algo de fuerza de gravedad), que me avise. Es increíble pero en casi todas la editoriales que conozco tienen cerrada la aceptación de manuscritos, así que poco se puede hacer si no eres ya conocido. Y sé que el relato es un género minoritario, lo sé, pero más minoritaria es la poesía, el arte abstracto o la música africana y ahí están, ¿no? Y vale, sí, el libro se llama "Los números imaginarios", pero es literatura, lo prometo. Yo a cambio aporto un texto cuidado, mucho cariño y ganas, unos cuantos lectores potenciales y un arroz con bogavante (y de postre, tiramisú) que me sale de lujo.

|2016-01-24 | 15:15 | escritura | 7 opinan | Este post | |

poesía truño

Ando estos días acabando la revisión número tres mil cien del libro de relatos y me he prometido que esta será la última. Justo cuando me lo he prometido, claro, he pensado que podría incluir un relato que tengo en mente escribir este fin de semana y puede que también cambie la estructura y el orden y seguramente quite algunos más bien flojos... En fin, que a saber. El caso es que el libro está más o menos listo y puede que me atreva a mandarlo al vacío, es decir, a enviárselo a algún editor incauto que quiera apostar por él (o puede que no me atreva, claro). Si esto llega a buen puerto —algo harto improbable—, habrá que ver si hay algún problema con publicar los relatos que han sido premiados, si el título y estructura son adecuados, si hay que poner o quitar esto y aquello, dar brillo y esplendor, pero la verdad es que estoy deseando quitarme de encima a este ser, este hijo que solo pide comer y dormir, comer y dormir, y que no hace nada en casa. En el fondo le tengo algo de cariño, pero creo que estamos listos los dos para independizarnos.

Este libro me ha costado tres años de relatos frustrados y malísimos. Tengo guardados más de cien que no borro por una cuestión romántica, pero que no representan más que esos inicios terribles y avergonzantes. También lo será este libro cuando lo vea dentro de otros tres años y me eche las manos a la cabeza deseando no haberlo escrito nunca, pero parece que esa sensación es bastante común, no me preocupa. Los de hace un par de años son objetivamente malos, de eso no hay duda.

Esto lo digo porque estos días veo que dos de los cantautores que seguía en mis tiempos mozos (ahora lo digo con algo de vergüenza) han sacado libros de poemas (ahora ya a cualquier cosa escrita en forma de columna le llaman "poema"). Ayer leía sus Twitters (este y este) con cientos de retuits de gente que había comprado sus libros y estaban babeando con sus "poemas". Yo no escribo poemas y tampoco conozco mucho del género, pero sé lo suficiente como para decir que son un truño bien grande. Y creo que puedes hacer buenas letras de canciones, una cosa no está reñida con la otra, pero esto es terriblemente malo como poesía. No dejan de ser frases originales que podrían encajar bien en una canción, pero señores, como parte de una poesía son espeluznantes.

Algunos dirán que qué más da, "al menos la gente lee". Claro. Y también podemos leer las frases de Mr. Wonderful, ¿no? El éxito que tuvieron en la feria del libro fue tal que ahora las librerías exponen sus obras en el mejor mostrador e incluso los carteles con su nombre llenan las paredes del Metro. Me pregunto qué pensarán de ellos los autores de poesía de verdad que no sean famosetes de escenario. El marketing, el tirón del fenómeno fan (tienen hordas de seguidores en sus conciertos, creo que de forma más o menos merecida) y el efecto Mr. Wonderful ha hecho que lo estén petando con "poemas" así de malísimos. No van a caber en sus cuerpos del ego que han comido estas navidades.

Obra de K. Haring
Tremendito... -.-

|2016-01-07 | 11:40 | lolamentaciones | 13 opinan | Este post | |

el no roscón

En mi infancia y adolescencia nunca hubo roscón de reyes. Puede parecer triste, pero ni mucho menos: no había en todo el pueblo, no se estilaba, puede que nadie supiera de su existencia. Creo que no probé uno hasta que tuve casi 20 años y, de repente, los roscones invadieron el pueblo. No sé cómo entraron. Supongo que por la existencia de internet, la globalización, la publicidad, los viajes por placer y no por cuestiones médicas... En las capitales, ahí sí que había roscones, a saber desde cuándo. El caso es que hasta finales de los noventa, en el pueblo nadie los comía y ahora raro es el comercio que no te vende esa masa de bizcocho seco con nata dura y fruta escarchada por quince euros. Hasta en el chino hay. Y no sé si son más felices, pero lo que es seguro es que ya son iguales que el resto de pueblos. Tampoco sé si ahora se siguen dando magdalenas con chocolate caliente en el parque durante la noche de reyes, mientras los niños esperan ilusionados a que Sus Majestades bajen de los tractores ya sin un solo caramelo encima y con la barba por las rodillas para darles los regalos de uno en uno, diciendo por el micrófono sus nombres y apellidos. No quiero preguntar lo de las magdalenas, que igual me dicen que ahora dan roscón y para qué.

|2016-01-06 | 11:40 | lolamentaciones | 0 opinan | Este post | |

mis libros de 2015

Como cada año, aquí van mis libros de 2015. En número, un pelín menos que el año pasado, pero también algunos han sido bastante tochos. Estoy contenta por haber descubierto a algunos autores magníficos y, en general, ha sido un buen año de lecturas. Me quedo con el descubrimiento de Pollock y Schewblin y lamento que me hayan gustado tan poco algunos autores muy ensalzados en algunas críticas (David Trueba con Blitz o Milena Tusquets con También esto pasará). Además, los libros de no ficción que he leído me han parecido en general muy buenos. Marco con un (+) los que más me han gustado y, claro, con un (-) los que menos. De los 89 libros, solo 32 están escritos por mujeres. Quizá intente revertir esto en 2016.

En fin, aquí van mis libros leídos en 2015:

Novela:

El libro de los amores ridículos, de Milan Kundera.
Leche, de Marina Perezagua.
El pantano de las mariposas, de Federico Axat (-).
La conquista del aire, de Belén Gopegui.
El cielo protector, de Paul Bowles.
Del color de la leche, de Nell Leyshon.
Americanah, de Chimamanda Ngozi Adichie.
Horror Vacui, de Paula Lapido.
Nunca pasa nada, de José Ovejero.
Vestido de novia, de Pierre Lemaitre.
Falsa identidad, de Sarah Waters.
Cicatriz, de Sara Mesa.
Tengo miedo torero, de Pedro Lemebel.
Ni rubia ni pelirroja, de Alberto Rey.
Los excluidos, de Elfriede Jelinek. (+)
El gran frío, de Rosa Ribas y Sabine Hofmann.
El marciano, de Andy Weir. (+)
Nosotros H, de Ignacio Ferrando.(+)
El beso de la mujer araña, de Manuel Puig.
El padre muerto, de Donald Barthelme.
Blitz, de David Trueba. (-)
Distancia de rescate, de Samanta Schweblin. (+)
La carretera, de Cormac McCarthy.
De ratones y hombres, de John Steinbeck. (++)
Diez negritos, de Agatha Christie.
El corazón de las tinieblas, de Joseph Conrad.
El desierto de los tártaros, de Dino Buzzati.
Los millones, de Santiago Lorenzo.
También esto pasará, de Milena Busquets. (-)
Soy Pilgrim, de Terry Hayes.
Matar un ruiseñor, de Nelle Harper Lee. (+)
Cosas que los niños deberían saber, de Mark Oliver Evertt.
No soy Stiller, de Max Frisch.
Barba Azul, de Amélie Nothomb.
Tantos días felices, de Laurie Colwin.
La señora Frisby y las ratas de Nimh, de Robert C. O’Brien.
Big Brother, de Lionel Shriver.
Las primas, de Aurora Venturini. (+)
El contable hindú, de David Leavitt. (+)
Postales de invierno, de Ann Beattie.
La larga marcha, de Stephen King.
Kwass, de Diego Luis Sanromán.
El señor de las moscas, de William Golding.
Lo que queda del día (o Los restos del día), de Kazuo Ishiguro.
Dientes blancos, de Zadie Smith.
Fiebre, de Matías Candeira.
Farándula, de Marta Sanz.
Las hermanas Bunner, de Edith Wharton.

Relatos:

Bajo treinta, selección de Juan Gómez Bárcena, varios autores.
Ceremonias de interior, de Ignacio Ferrando.
El pez volador, de Hipólito G. Navarro.
Azul ruso, de Patricia Esteban Erlés.
Teoría de todo, de Paula Lapido.
Barbarismos, de Andrés Neuman.
Solo con hielo, de Silvia Fernández Díaz.
Viajes inocentes, de Pilar Adón.
Alumbramientos, de Andrés Neuman.
Escena de familia con fantasma, de Julia Otxoa. (-)
Ocho centímetros, de Nuria Barrios.
Amado monstruo, de Javier Tomeo.
Extinción, de David Foster Wallace.
Knockemstiff, de Donald Ray Pollock. (++)
Sicilia, invierno, de Ignacio Ferrando.
La muerte juega a los dados, de Clara Obligado.
Nuevas aventuras de Olsson y Laplace, de Javier Sagarna.
Lo inolvidable, de Eduardo Berti. (-)
Personajes secundarios, de Manu Espada.
Por favor, sea breve 2, selección de Clara Obligado.
Pájaros en la boca, de Samanta Schweblin. (++)
Siete casas vacías, de Samanta Schweblin. (++)
Una historia del mundo en diez capítulos y medio, de Julian Barnes.
Luces de papel, varios autores.
Gracias por la compañía, de Lorrie Moore.
El prisionero de la avenida Lexington, de Gonzalo Calcedo.
El cuerpo secreto, de Mariana Torres.
Me pillas en mal momento, de Kike Parra.
Como meteoritos, de Alejandro Amelivia.
Jagannath, de Karin Tidbeck.

Ensayo y varios:

Zen en el arte de escribir, de Ray Bradbury.
Primera Guerra Mundial contada para escépticos, de Juan Eslava Galán. (+)
Segunda Guerra Mundial contada para escépticos, de Juan Eslava Galán. (+)
Escribir y reescribir, de Gloria Fernández Rozas. (+)
La lengua de las matemáticas y otros relatos exactos, de Fernando Álvarez, Óscar Martín y Cristóbal Pareja. (+)
El secreto de Prometeo y otras historias sobre la tabla periódica, de Alejandro Navarro. (++)
El hombre que hablaba con los delfines y otras historias de la neurociencia, de José Ramón Alonso.
Amor y matemáticas, de Edward Frenkel. (+)
Historia de España contada para escépticos, de Juan Eslava Galán, relectura.
Cuando te envuelvan las llamas, de David Sedaris. (+)
Estafados, de Alex Robinson.

|2015-12-31 | 15:06 | escritura | 2 opinan | Este post | |

el fungible 2015

El viernes pasado tuvo lugar la presentación del libro que han publicado a raíz del premio de relato corto y novela corta El Fungible, de Alcobendas. Estuvimos los dos ganadores y los dos finalistas y nos acompañó en el acto Soledad Puértolas con un discurso defendiendo el formato breve a través de la literatura de Alice Munro. Podéis leer los textos y ver fotitos aquí.

|2015-12-15 | 18:33 | escritura | 3 opinan | Este post | |

nuevas modas

Hace tres o cuatro años, en una reunión con los padres de mi tutoría de 3º de ESO les recomendaba que trataran de controlar el uso que les dan sus hijos al ordenador, sobre todo por la noche. Algunos se quedaban despiertos hasta las tantas y los padres no sabían ni dónde se metían. La mayoría me decía que sí lo controlaban, que era algo que se veía. Ahora ya no me molesto en hacer esa apreciación porque la mayoría de los alumnos duermen con un smartphone a menos de un metro de su nariz.

Cuando la anorexia se puso de moda (que fuera síntoma de otra cosa no quita que fuera una moda, algo que se transmitían unos a otros) tenían que pasar meses hasta que sus efectos se notaran. Además, no era tan común hacerse fotos y casi todas las experiencias se compartían de forma muy privada en foros específicos. El viernes pasado descubrí la nueva "moda" que ha empezado a sustituirla: la autolesión. Siempre ha habido personas (la mayoría adolescentes) que se autolesionan, lo sé, pero nunca tantísimas como ahora. Parece que lo más común es coger la cuchilla del sacapuntas, pero lo que me parece más atroz es que directamente se publican esas fotos en Instagram. Y lo que puede parecer un corte tonto acaba convirtiéndose en un chute de endorfinas para el cerebro, una forma de canalizar el dolor que se transforma en una adicción. Todo eso retransmitido casi a tiempo real por las redes sociales.

Hoy he buscado en instagram los hashtags #autolesion, #autolesionismo y derivados. Estoy segura de que casi ninguno de los padres de esos miles de chicos que suben esas fotos, esas terribles frases, imagina lo que está ocurriendo por la cabeza de sus hijos. Sé que en la mayoría de los casos es una llamada de atención y no un intento de suicidio, pero eso no quita que sea algo grave que no deja de aumentar. Las fotos están ahí, abiertas al público, mostrando su frustración con las cicatrices recién formadas, gritando que necesitan ayuda.

He analizado con detalle el uso que los adolescentes están dando (ya desde los 10 años) a las redes sociales e internet a golpe de tecla del móvil. Igual estoy exagerando y me he vuelto un poco abuela cebolleta, pero cada vez veo más claro que debería controlarse de forma más radical. No sé si hay aplicaciones que hagan que un padre sepa en qué paginas se mete su hijo, qué escribe y cómo, pero lo vería bien, al menos hasta los 15-16 años. No, no es coartar su libertad de expresión. Es educar. Es cuidarlos. Y es mucho más difícil, lo sé.

|2015-11-29 | 16:46 | educacion | 6 opinan | Este post | |

estándares y faringitis

—Por tanto la propiedad está clara, ¿verdad? Si yo multiplico...
—Profe, ¡me ha quitado la goma!
—Amir, por favor, para. Si yo multiplico 2 al cubo por 2 a la quinta...
—Profe, ¿esto entra en el examen?
—Profe, esto es muy difícil.
—Profe, sigue, que es que a ella le suspendieron en 6º.
—A ver, fijaos, y yo multiplico 2 al cubo por 2 a la quinta, realmente lo que tengo es ocho veces multiplicado el 2, es decir...
—Profe, ¿por qué pones un punto?
—Dania, ya hemos dicho que este año...
—¡Dania! Es que no te enteras de nada, que eso es por, que ya lo ha explicado trescientas veces.
—Profe, eso daría 256.
—Es como lo de las memorias del ordenador, ¿verdad, profe?
—Eso es, Jun. Y con este ejemplo veis que se suman los exponentes porque...
—¿Qué es lo del ordenador?
—Pero ese número pequeñito ¿qué es?
—Y 2 a la 10 es 1024, ¿verdad, profe?
—¡Que no me quites el Tippex!
—Profe, ¿esto se copia?
—Profe, yo leí que 10 elevado a 12 se lee tera, es un billón.
—¿Pero se copia o no?
—¡Profe, yo no entiendo nada!
—Y que 10 elevado a 24 es yotta, me lo ha dicho mi padre.
—Profe, ¿puedo ir al baño?
—¿Esto se copia con bolígrafo? ¿Con colores?
—Y también se puede elevar a negativos, pero dan números pequeños, con decimales.
—¿Profe, tú por qué querías ser profe?

Así es a veces una 7ª hora (14:35-15:25) en un 1º complicadete y con inicio de faringitis. Luego la ley dice que todos, todos, todos los alumnos tienen que saber estos estándares. Hale, niños, en fila.

|2015-10-27 | 19:16 | educacion | 2 opinan | Este post | |

impunidad a dos ruedas

Anoche, a la vuelta de las fiestas de Arganzuela, fui a coger una bici pública de Madrid, de esas que la mitad no funcionan porque los chavales las arrancan a base de fuerza. De hecho, las cuatro primeras no las pude sacar: metía la tarjeta y me daba error. Durante el rato en el que intentaba sacarlas, seis o siete chavales trataron de arrancar las suyas sin tarjeta alguna, claro, a lo bestia. A todos ellos les reproché la conducta diciéndoles que lo que estaban haciendo era delito, que las bicis son públicas y las pagamos entre todos los que pagamos el servicio, que por su culpa se estaban rompiendo, que blabla... Y no sé si será porque iban todos borrachos, yo qué sé (qué barbaridad de quinceañeros había en las fiestas, a las 8 de la tarde ya había un montón vomitando), pero todos ellos, todos, se giraron y me gritaron "puta", "chúpame la polla" o "que te den por culo, zorra". Todos. Todos eran chicos de 15-16 años bien vestidos, bien blanquitos, bien del centro de Madrid. Todos se partieron de risa en mi cara y siguieron tirando de las bicis. Todos siguieron riéndose cuando les dije que hablaría con la policía que vigilaba los accesos a las fiestas. Los policías que me dijeron que vale, que sí, pero que qué iban a hacer ellos, que mira cuánta gente.

Quizá me ponga muy radical con estas cosas, pero si se corre la voz de que se han multado con 500¤ a los tutores legales de 10 de estos chavales (al día se sacan cientos de bicis así, por la fuerza), otro gallo nos cantaría. Y otros gallitos cantarían menos.

|2015-09-20 | 10:02 | lolamentaciones | 3 opinan | Este post | |

mi amigo desconocido y yo

Miércoles 9 de septiembre, 10:00. Mi móvil vibra en mitad de una reunión con los profesores nuevos del instituto, entre los que yo me encuentro. Se trata de un número de teléfono que no conozco y que vuelve a llamar en dos ocasiones más. No puedo cogerlo, me están contando las normas del centro, cómo rellenar los partes, qué copia va a los padres, cómo suena el timbre... esas cosas escucho mientras el móvil vibra una cuarta vez y yo ya me imagino que mi casa está ardiendo o que soy tan suertuda que me han elegido para hacer una inspección paralela de la declaración de la renta.

11:00, acaba la reunión y llamo varias veces al número, pero nadie lo coge. No sería Hacienda, desde luego, así que espero que mi casa siga intacta y que el gato no haya vuelto a practicar paracaidismo sin paracaídas.

12:00, reunión con los tutores. Me siento en mi sitio de tutora de 3º, pegada a la ventana. Empieza la reunión con otros treinta tutores más y vuelve a vibrar el maldito cacharro del infierno. Mismo número. Imposible salir sin que se note, tendría que levantar a diez tutores. Como si fuera una alumna, trato de disimular haciendo que escucho pero a la vez copio el contacto para mandarle un whatsapp avisando de que no estoy disponible hasta un rato después. "¿Desea invitar al número tal a Whatsapp?", me dice. ¿No tienes Whatsapp, amigo desconocido e insistente? ¿Pero quién demonios eres? ¿Buda? Decido, atención... ¡mandarle un SMS! Me siento como un Homo Naledi manejando un martillo percutor: nunca lo he hecho con este móvil y puedo liarla. No sé si le llega, si lo ha leído, si mi amigo desconocido sabrá que estoy reunida y me volverá a llamar o no.

13:00, acaba la reunión y vuelvo a llamar yo. Nada, mi amigo, el seguro, la consejería o quien demonios llamara ya no me quiere. Lo intento varias veces más y desisto. Cojo el autobús de vuelta a Madrid, que está repleto de gente silenciosa. Entonces el móvil vuelve a vibrar.

-Amigo desconocido: ¿Lola? ¿Hablo con Lola Morales?
-Yo (bajando la voz muchísimo porque todo el autobús está escuchando): Sí, soy yo, dígame.
-AD: Qué difícil dar contigo, oye.
-Yo: Es que estaba reunida, pero...
-AD: Bueno, lo mismo da. Te llamo del Ayuntamiento de Alcobendas...
-Yo (tratando de hacer memoria, creo que jamás he tenido nada que ver con Alcobendas): Aha.
-AC: ...porque has resultado ganadora de la XXIV edición del concurso El Fungible en la modalidad Relato. En breve te escribiré para que mandes de nuevo el relato, haremos una edición de 2000 copias y se presentará en diciembre junto al que ha quedado finalista.

Lo que deseo es hacer como Gasol y soltar un grito de esos de "¡toma!" pero recuerdo que todo el autobús está escuchando lo que digo y mi pudor aplaca el grito.

Yo: ¡Qué bien!
AC: A ver, para la nota de prensa... ¿A qué te dedicas?
Yo (imaginando en el bus a todos los padres de mi tutoría de 3º): Soy profesora en un instituto de Móstoles.
AC: ¿De qué?
Yo: Matemáticas.
AC: ¡Qué curioso!

Nota: Dios mata un gatito cada vez que alguien considera incompatible una cosa con otra, pero estoy segura de que Celia, mi nueva amiga conocida, no lo dijo con mala intención.

Yo: Sí, fíjate.
AC: Pues nada, me mandas tu número de cuenta, son 2500 euros y la edición del libro.
Yo: ¡¡¡PRFMFRFF!!!
AC: ¿Qué?
Yo: Nada, nada, ¡que qué bien!

Y ahí me quedo, en el bus, calladita, destrozando mi idea de que esos concursos de cuatro difras están más o menos copados por amiguetes o, como poco, por gente sabia y competente. Ellos lo gritaron por mí ayer vía Twitter, así que ya es público. A ver qué tal la edición, ya colgaré el relato definitivo. Qué ilusión más tonta, oye.

|2015-09-19 | 10:04 | escritura | 9 opinan | Este post | |

y ya van diez

Para los profes —como para tantos otros—, el año empieza en septiembre. Siempre ha sido mi mes preferido: acaba el calor asfixiante pero todavía no hace frío, empieza el curso (sí, a mí me encantaba que empezara el curso), cumplo años, vuelvo a ver a gente a la que quiero, preparo proyectos, saco alguna manga larga y vuelven a poner películas chulas en el cine. Este es mi décimo curso como profesora, se cumplen once años del inicio del blog y... hace diez años que llegué a Madrid.



Madrid a veces se queda a medias. No es París, no es Londres, no llega a aquellos tamaños ni propósitos, casi nadie la pone en un póster. Tampoco es Toledo o Granada, hay más suciedad y más coches, hay más gente, más prisas, más formas de perder el autobús. Pero si algo la caracteriza es que uno es de aquí desde que pisa su asfalto con intención de quedarse. No sé qué motivo hay, serán los bares y los horarios, serán los aperitivos, pero Madrid es mi ciudad desde que llegué aquí hace diez años con tres maletas y setenta y dos temas de oposición. Ahora tengo un piso, un gato, el trabajo perfecto, un buen puñado de amigos y toda la ciudad para perderme cuando hace falta. Aquí no hay sitio para nadie, pero que venga quien quiera, claro, que hablamos de Madrid.

|2015-09-06 | 12:57 | coctelera | 2 opinan | Este post | |

el método científico es casta

A finales de 2013, cuando Podemos todavía no tenía casi ni nombre (se fundó un mes después), Pablo Echenique envió este tuit a Pablo Iglesias. En él enlaza esta magnífica charla de @mimesacojea titulada "Matad al científico":



En la charla (de 20 minutos pero muy recomendable) se aborda uno de los problemas que veo en algunos sectores de la izquierda: un apoyo a las irracionalidades y las supersticiones. Es la alternativa de izquierdas a la religión y, la verdad, no sé qué es peor. Como persona de izquierdas, cuando ayer vi que Pablo Iglesias defendía en el Parlamento Europeo que se reconociera la "hipersensibilidad electromagnética" volví a echarme las manos a la cabeza. Y no, esta enfermedad no existe por mucho que digamos que "está probado que a algunos les afecta". Se han hecho cientos de experimentos serios y se ha comprobado que no es así. Por ejemplo, se ha cogido un grupo de supuestos hipersensibles y, tras dividirlos en dos grupos al azar, se ha metido cada uno de ellos en dos habitaciones: la primera estaba aislada de radiaciones y la segunda tenía una antena funcionando dentro. ¿Qué ocurrió? Claro, que los de la antena sintieron dolor de cabeza y estómago y los otros no. Pero ¿qué ocurría realmente en las habitaciones? Que ni la habitación aislada estaba aislada de nada ni la antena estaba en funcionamiento. Las dos habitaciones eran iguales. Entonces, ¿por qué pasa esto? Porque los efectos placebo y nocebo son así de puñeteros. Solo logramos limitarlos conociendo lo mejor posible los efectos reales de lo que tenemos delante. Y si sabemos que no los hay, no afectan.

Señores políticos de izquierda que creen en estas cosas como otros creen en la Virgen de Fátima... ¿Por qué? ¿A qué se debe esta incultura? ¿Por qué estas creencias están tan asociadas a la izquierda? ¿Por qué no les da muchísima vergüenza hablar sin conocer? ¿El método científico es casta? ¿Por qué, entre unos y otros, me lo ponen tan difícil para las generales?

|2015-08-26 | 11:06 | lolamentaciones | 8 opinan | Este post | |
    


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