media de diez

A raíz de un post de ayer de Más ideas, menos cuentas, pensé en algo que me ocurrió con una administrativa de mi centro y que también es prueba de la incultura matemática (anumerismo
total) que por donde quiera que mires.
Había que calcular unas medias de unos expedientes y, cuando ella ya había hecho una, veo que le sale de media 10.

—Mmm... Creo que debe de haber algún error, porque mira, hay algún 9, algún 8... —dije yo.
—No sé, lo he hecho y sale de media 10 —contestó.
—Ya, pero si la media te sale 10, es que las notas deberían ser de 10 todas —insistí.
—¡Pero sí que hay dieces! Mira, aquí tiene un 10, aquí otro...
—Ya, pero si la media es de 10 y 10 es la nota más alta es porque...
—Que sí que da 10 —interrumpe la otra administrativa—. Lo ha hecho con la calculadora.
—Pero cómo va a dar 10 si...
—Mira, que lo hago —dice con la calculadora ya en la mano—. ¿Ves? Y ahora 102 entre 11 sale... 10, ¿lo ves?
—Pero eso es porque redondeará al número entero mayor o al más próximo. Me parece que al mayor.
—¡¿Pero cómo va a hacer eso una calculadora?! —dice alarmada—. Además, ¿cómo iba yo a saberlo?

Y ahí está el problema, que no ven que deberían saberlo. Me pregunto a cuánta gente le pasará algo así... Va a ser mi nueva encuesta, la que sustituya al "¿cuánto es 6 entre 1/2?".

|2014-04-24 | 17:41 | algo de mates | 3 opinan | Este post | |

brompton girl

Al final, he caído como casi todos. He aquí mi pequeñuela:

Brompton girl


Y aquí plegadita:



Todavía no sé si tendré que usarla para ir a trabajar el año que viene, pero si es así, el trabajo se hará más divertido :)

|2014-04-21 | 17:02 | coctelera | 3 opinan | Este post | |

her

Hoy he visto Her y es bastante irónico que haya sido en el Día Internacional del Beso (qué cosas más raras tenemos los internacionales). La premisa de la película me ha gustado mucho y, aunque sí es cierto que quizás merecía un desarrollo mejor aún, no me parece malo. Pero lo que más me ha interesado ha sido lo que me ha hecho pensar sobre el concepto de amor.



Si no has visto la película, deja de leer, pero tampoco es que vaya a revelar nada importante diciendo que el protagonista se enamora de un ser inmaterial (lo dejo ahí, no hace falta concretar más para lo que quiero decir). Ese amor no físico puede equipararse al que se tiene hacia alguien con quien se mantiene una relación a distancia por Skype. Y me resulta interesantísimo intentar comprender por qué se puede sentir amor de alguien a quien no tocas, que no te sorprende al llegar a casa con una cena fantástica, a quien no le traes los calcetines para que no se tenga que levantar del sofá, alguien que no te besa ni te abraza ni te hace cosquillas ni se lava los dientes de un modo cómico. Creo que ese amor de la película, el de las relaciones a distancia, es un amor de necesidad. De necesidad de que alguien te escuche, te entienda, sobrelleve contigo el día a día. Un amor de compañía exento de malos alientos, un amor como antídoto de la soledad más cruel, pero un amor al fin y al cabo. Estoy segura de que si en el futuro la humanidad llega a los niveles tecnológicos de la película, más de uno caería en él. Como ahora.

|2014-04-13 | 17:15 | series-cine | 3 opinan | Este post | |

pájaro llanto

Pájaro llanto, de Eloy Tizón (de su libro Parpadeos)

Hoy, por primera vez en mi vida, he oído llorar a un pájaro. Yo estaba solo junto a la ventana. Escribiendo. Y el pájaro ha llorado. Lo juro. No ha sido un llanto desgarrador, nada que pueda calificarse de excepcional. Al contrario. Ha sido un llanto más bien modesto, minúsculo, incluso un poco ridículo. Pero el llanto del gorrión estaba ahí. Existía. Era imposible negarlo. Seguir como hasta entonces no se podía. Qué más hubiese querido yo que seguir como si nada con mis ocupaciones diarias. Pero eso no puede ser. Un pájaro que, de repente, se pone a derramar lágrimas de pena en mi cornisa, mientras estoy escribiendo en mi diario, eso debe de significar algo grave, yo qué sé, algo profundo, existencial, perturbador, una especie de advertencia o de mensaje en clave. Como una señal del cielo. Como si llegase el fin del mundo o algo por el estilo. Las trompetas del Apocalipsis. Eso he pensado yo allí. Que el mundo iba a acabarse de un momento a otro. Que un mundo en el que los animales sufren semejante congoja no puede durar mucho tiempo. Es imposible que dure. Un mundo así de triste tiene los días contados. Como mínimo, es un lugar inseguro y siniestro. Bastante poco apacible. Sin garantías. Ten cuidado, me dije, a partir de ahora va a ser difícil vivir bajo este cielo desesperado que expulsa tan cruelmente a los gorriones, y los condena a exiliarse lejos de las alturas. Tan desesperado estaba aquel cielo lúgubre de la mañana, lleno de antenas y nubes, que los pájaros que se morían de tristeza se veían obligados a bajar volando a la tierra y aterrizar en sus cornisas sólo para llorar a gusto, de puro miedo. Eso no podía ser normal bajo ningún punto de vista, ni sano, ni constructivo, ni humano. Estaba mal. Era anómalo. Debía de ser síntoma de algo. Seguro que sí. De una terrible neurosis. De una transformación planetaria.

Me asomé a la ventana. La misma calle de siempre. Gente. Coches. Sonidos. Un desfiladero de casas. Edificios con andamios o sin ellos. Desde aquí veo la sombra elástica de una acacia, pero no veo la acacia. En la acera de enfrente, el omnipresente mendigo, sucio, marcado por la desgracia, como envuelto en polvo de yeso, yendo a lo suyo. Viajando de un semáforo al de enfrente, y viceversa. A veces se pone a dirigir el tráfico en silencio, otras veces vocifera durante horas y entonces es peor.

Son las nueve y diez. Siempre son las nueve y diez. Hoy no he podido dormir por culpa de los vecinos de arriba, a los que siempre están cayéndoseles cosas al suelo. Vasos. Tazas. Carpetas. No importa. Mañana temprano saldré de viaje, me marcharé de aquí y podré descansar, con el corazón lavado de mendigos, vecinos alborotadores y pájaros plañideros.

Escribo este diario en un cuaderno de tapa dura que tiene en la cubierta el dibujo de dos pájaros volando. ¿Adonde van? Son hermosos. Las plumas son de oro y el fondo, un cielo de color azul. Dos aves migratorias, supongo, en peregrinación hacia las playas del sur. Les espera un largo viaje. A nuestra manera, todos somos pájaros huidos del frío que a veces encontramos, por casualidad, cornisas para nuestro llanto.

Como yo en este cuaderno.

Este dolor pasará. Todo pasa. Este dolor también. Puedes estar seguro de ello. Pasará. Se irá. No existirá siempre. Habrá un día en que este dolor no exista. Una mañana me despertaré, y el dolor se habrá marchado solo. Igual que vino, se irá. Yo no sentiré más este dolor que ahora me quema en el pecho. Todo fluye. Todo cambia. Todo es pasajero. Mi dolor es pasajero. Se irá para no volver. Un día acabará. Un día. No será más que un punto insignificante, otro más, una mota de polvo galáctico perdida en el fluir de los astros y el rodar de las estrellas. Nada es eterno. Este dolor tampoco. Si es humano, no puede serlo. Nada humano lo es. Nada humano es eterno, ni el dolor ni la felicidad. Este dolor pasará. No puede no pasar. Es imposible. Un día.

No moriré por esto, lo sé; apretaré los dientes y seguiré adelante con mi vida espartana, y después de unos cuantos meses de soledad seré como todo el mundo; seré tan feliz y desgraciado como el resto de la gente en los álbumes de fotos, ni más ni menos, y seré único y no me diferenciaré en nada de los demás. Seré una foto.

Yo no soy más que un cero a la izquierda, lo reconozco, pero un cero a la izquierda que de todas formas sabe que un pájaro que llora es algo que llama la atención, que no se ve todos los días, que a poco que uno piense se convierte en un escándalo del universo. Un escándalo de pequeñas proporciones, de acuerdo, una tragedia banal si se prefiere, también lo admito, no vamos a discutir por eso, pero en todo caso es un misterio digno de ser tenido en cuenta y analizado. Por eso lo anoto hoy aquí, en mi diario de tapas azules y doradas, por si sirve para algo. Futuros historiadores, con más luces que yo e instrumentos más precisos, podrán hallar la respuesta. Un pájaro que llora puede ser un prodigio único en la evolución de las especies o puede, también, ser el primer síntoma de que algo va mal y lleva camino de convertirse en una larga serie de disparates. ¿Un pájaro simbólico? La duda se mantiene. Algo va a suceder, lo presiento.

|2014-04-06 | 23:09 | relatos | 2 opinan | Este post | |

intercambio con Holanda

La semana pasada fui con veinticinco chavales de 3º de ESO (y dos profes) a un pueblo del sur de Utrecht, en Holanda. Los alumnos se alojaban en casa de familias holandesas y ya conocían a sus 'partners' porque estuvieron aquí en febrero. Para ellos ha sido una experiencia estupenda. Para mí también.

Por una parte está la componente educativa. El sistema holandés no tiene nada que ver con el español. Desde mi punto de vista, para algunas cosas es mejor y para otras, peor, pero totalmente diferente. Mientras estaba allí pensé en escribir un post extenso sobre las diferencias y las cosas que podríamos aprender de ellos, pero al volver me han golpeado las evaluaciones en toda la cara y ya se me han pasado las ganas. Sólo diré que la administración del centro no está formada por profesores y, a pesar de que es un instituto de casi 2000 alumnos, lo llevan estupendamente. Los cambios de clase, los horarios, las normas... Me sorprendió que los alumnos tienen permitido el uso del móvil en los cambios de clase sin problema y que los abrigos se dejan fuera sin riesgo de robos. Además, las instalaciones son espectaculares y la cultura de la bici es absoluta, seas de la edad que seas y vivas donde vivas (15000 km de carril bici en un país algo más grande que Cataluña).



Por otro lado, destaco el país en sí y el estilo y calidad de vida que he visto. La gente es educada, alegre, activa... Igual lo he idealizado un poco, pero me parece un país estupendo para vivir. Y la arquitectura es una pasada.

Dejo en este enlace algunas fotos y una recomendación si vais: no dejéis de visitar el Museo de Escher de La Haya ;)


|2014-03-30 | 18:20 | educacion | 3 opinan | Este post | |

justificar la homeopatía con Einstein

El colmo de los colmos. Creo que lo peor es que a la mayoría de la gente eso de "simplificar" en e=mc^2 le parece tan serio y científico que ya vale lo que sea que le cuentes, ya sea homeopatía, flores de Bach o que se van a curar el resfriado a base de machacarse el dedo con un martillo. Energy.



|2014-03-16 | 16:00 | lolamentaciones | 2 opinan | Este post | |

los problemas abiertos

Acabo de leer la siguiente anécdota sobre didáctica de las matemáticas y problemas abiertos:


María Antonia Canals, maestra y experta en didáctica de las matemáticas, contesta así a la pregunta de qué son los problemas abiertos.

"Son problemas planteados con la intención de que surjan diferentes soluciones. Tengo una anécdota muy ilustrativa del trabajo desde la escuela con problemas abiertos. En una clase de niñas y niños de 5 años, la maestra les presentó un problema en forma de viñetas. Les explicó que la mamá de Pau quería hacer un pastel para celebrar su cumpleaños y envió a su hijo a comprar 6 huevos. En la primera viñeta se veía al niño con los 6 huevos que acababa de comprar. En la segunda viñeta se veía que el niño se caía y se le rompían 2 huevos. La tercera viñeta estaba en blanco y los alumnos tenían que hacer un dibujo explicando "qué pasaba al final".

La maestra se comprometió a no preguntar a los niños "cuántos huevos le quedaban a Pau". Las respuestas fueron las siguientes: 17 de los 22 niños y niñas de la clase dibujaron en la última viñeta a la madre dándole a Pau un cachete en el culo por haber roto los huevos... Otro niño dibujó una sartén con algo dentro y explicó que era una tortilla que la madre hizo para aprovechar los dos huevos rotos. Una niña dibujó a Pau con seis huevos diciendo que había vuelto a la tienda y compró de nuevo los huevos que le habían encargado. Una niña dibujó muchas personas de pie. Cuando la maestra le preguntó por el significado del dibujo, explicó que como la madre ya no podía hacer el pastel, celebró el cumpleaños haciendo un baile. Otro alumno dibujó una viñeta con muchos cuadraditos pequeños y explicó que como se habían roto dos huevos la torta saldría más pequeña y la madre tendría que cortar trozos muy pequeños para que hubiera para todos los invitados.

Con tanto ingenio desconcertante, la maestra, que había enseñado ya la resta, no pudo reprimirse más y rompió su compromiso. De modo que, con la última niña, que aún no había dibujado nada, se le escapó un "¿Cuántos huevos le quedarán a Pau?" La niña, para desesperación de la maestra, dijo que le quedaban seis. La maestra, paciente, le dio una "segunda oportunidad": "¿Estás segura?, antes tenía seis, pero se han roto dos..., ¿cuántos tiene ahora?". La niña, impertérrita, seguía diciendo "seis". La maestra, ya un poco nerviosa, insistió: "Pero ¿cómo puede tener los mismos si se han roto dos?". Y la niña, un poco harta ya, concluyó por fin: "¡Claro que tiene seis, cuatro enteros y dos rotos!"
Es evidente que en más de una ocasión desde la escuela se valora poco el potencial de los alumnos...".

(Purificación Biniés Lanceta, Conversaciones matemáticas con Maria Antonia Canals: o cómo hacer de las matemáticas un aprendizaje apasionante. Ed. Graó.)


No me gusta, pero tengo una especie de sentimiento encontrado con esto (y con el trabajo por proyectos): ¿realmente todos los chavales, incluso el del baile, aprenderán a restar? Alguien dirá que total, no es tan necesario, y estas actividades desarrollan la creatividad. Y estoy totalmente de acuerdo, yo misma intento hacer cosas así a nivel de instituto. Pero ¿nos podemos quedar ahí, sin ahondar en el concepto matemático?

|2014-03-09 | 11:22 | algo de mates | 11 opinan | Este post | |

las mates y la gimnasia

Hoy en día nos sorprenderíamos si conociéramos a una persona analfabeta. Saber leer y escribir se le presupone a cualquiera. Pero no nos sorprende ver el equivalente en matemáticas: el anumerismo.

Mucho se ha hablado sobre anumerismo últimamente. Lo explican muy bien aquí, aquí o aquí. Es un término acuñado por el matemático y divulgador norteamericano John Allen Paulos en su libro “El Hombre Anumérico”. Él lo define como la incapacidad de muchas personas de manejar cómodamente los conceptos fundamentales de número y azar. Más o menos el equivalente al analfabetismo en matemáticas, con la diferencia de que no sólo no está mal visto —como ocurre con el analfabetismo— sino que hay gente que se vanagloria de ser anumérica. El colmo.

Los motivos de esto creo que hay que buscarlos en la neurociencia. No sé por qué últimamente estoy leyendo mucho sobre el tema, pero quizá vayan un poco más allá del típico "es que tuve un mal profesor de matemáticas". No digo que todo el mundo tenga que saber matemáticas: ser anumérico es no tener ni idea de la probabilidad que tienes de ganar a la lotería, por ejemplo, y para eso no hay que saber hacer integrales. Por tanto, no podemos escudarnos en el currículo y los profesores (ambos mejorables hasta el infinito, pero como en casi todas las asignaturas). Lanzo una teoría a lo loco: creo que se debe a la cantidad de calorías que gasta el cerebro. Se gasta más haciendo una cuenta que leyendo y más pensando un problema que haciendo una cuenta. Y el ser humano es perezosillo, por supuesto, somos más de sofá que de elíptica.

Eso me lleva a otro punto que también requiere gasto de calorías para el cerebro: escribir, crear cosas, producir un texto literario gasta más calorías que simplemente leerlo. Empiezo a verlo todo como una tabla de gimnasia cerebral.

A veces estamos haciendo algún ejercicio de operaciones y los chavales (y yo) se mueren un poco de asco. Sé que hay que pasar por ahí, es como aprender a leer: hay que saber sumar fracciones, conocer la prioridad de operaciones, saber simplificar... Son males menores que hay que pasar (y que no es lo que más les cuesta, desde luego... lo peor son los problemas, el gasto calórico). Pero ¿eso son matemáticas? ¿Esto son matemáticas? No, claro que no. Eso son cuentas, eso son cartillas de caligrafía u ortografía si volvemos al símil lingüístico.

Las matemáticas van más allá y apenas podemos enseñarlas en clase (o, al menos, muchísimo menos de lo que nos gustaría a muchos profesores). Quizá por tiempo, podemos con los pequeños pero aún tienen poca base; con los mayores tenemos tal presión de currículo que se hace casi imposible salir del cálculo de límites y determinantes. Por eso estos tres documentales de Marcus Du Sautoy son tan buenos para ellos, desde los más pequeños a los mayores. Y por eso los chicos disfrutan como nunca cuando la clase de mates se vuelve experimental.

Ver las matemáticas reales, las que tienen una belleza intrínseca que tanto nos cuesta hacer ver a los demás, una demostración maravillosa, un resultado sorprendente, una relación armoniosa... ver todo eso es emocionante. Es igual de emocionante que leer buena literatura. Porque sí, las buenas matemáticas son como la buena literatura, conmovedoras, apasionantes, deliciosas. Y las cuentas son como la ortografía y la gramática, que también tendrán sus adeptos e incondicionales, pero oye, no hay color. Es una pena que tantos se hayan quedado en las raíces cuadradas y los complementos directos.

Nota: cuando cursaba 1º de BUP, mi profesora de mates nos enseñó qué era una banda de Moebius. Yo me quedé dándole vueltas, cual banda, sin fin, y acabé haciendo mates y luego especializándome en topología. Supongo que vi más mates en esa tira de papel que en las cuentas que hacía :-)

|2014-02-28 | 11:47 | algo de mates | 6 opinan | Este post | |

edificios berenjena

Este post sería una continuación del anterior, pero no me resisto a ponerlo. He aquí el microcuento (enunciado de un problema) que me plantea una (estupenda) alumnas de 1º de ESO:

"Me sequé las lágrimas con la manga de la camisa, levanté la cabeza y abrí la puerta. Ahí estaba él, vocalizó la palabra ‘perdón’ y al momento estaba yo inconsciente tirada en el suelo.

Cuando volví en mí, me encontraba tumbada en una cama inmensa, las sábanas eran de seda, el dosel estaba bordado en oro, y justo en frente de mí había un enorme ventanal por el que se podía contemplar la hermosa ciudad de Nueva York. Dos tercios de los edificios que se veían eran blancos y negros, y dos quintos del resto eran de color berenjena. Ahora sabía dónde me encontraba. Mi ropa estaba cuidadosamente doblada sobre el brazo de una silla. Me vestí y salí de la habitación dispuesta a pedirle unas cuantas explicaciones al hombre de la otra noche. Nada más abrir la puerta le vi allí sentado. Estaba diferente, ahora sabía quién era.

La pregunta es: ¿Qué fracción de edificios son de color berenjena?"

|2014-02-12 | 22:31 | educacion | 1 opinan | Este post | |

inventando problemas

Mis chavalines de 1º de ESO tuvieron examen de fracciones la semana pasada. Normalmente siempre pongo en los exámenes un ejercicio extra más difícil que el resto para que los que acaban antes se entretengan un rato en pensarlo. Pero esta vez el ejercicio extra decía:

"Inventa un problema que se resuelva mediante fracciones y resuélvelo. Y ya sabes, ¡sé original!"


Como en clase hemos creado historias (pequeños relatos con sus protagonistas y cosas que les van pasando) que son a la vez enunciados de problemas, ellos ya están habituados a ser bastante creativos inventando problemas. Es divertido ver cómo en este tipo de ejercicios aparecen muchas cosas que les gustan, les preocupan o que ven en casa. De hecho, varios de los problemas van sobre número de parados o dinero que entra en casa.

Os dejo aquí dos ejemplos (en algunos casos las fracciones que proponían eran un poco… ejem):

Extra de M. C.: ¡Cuidado! Nos hemos dado cuenta de que los chinos nos están invadiendo. Ya han invadido 3/12 de la Tierra. Nos podrían haber invadido del todo ya, pero como comen con palillos, tardan y aún no han dado el paso. Pero de ese 3/12 que ya nos han quitado, ¼ ya era suyo, así que en realidad no nos han invadido tanto territorio. Y además, de nuestra población que vivía ahí (50000), ya se han nacionalizado a chino 1/5.

¿Cuánto territorio nos han quitado, sin contar con lo que ya era suyo? ¿Cuántas personas de nuestra población se han cambiado a la nacionalidad china?

Así que ya sabes, lucha contra los chinos y difunde el mensaje: “¡Nos comen los chinos! ¡Los chinos nos comen con palillos!"

Extra de A. B.: La familia de monstruos que viven en mi armario come muy variado, como debe ser, aunque sean monstruos. Compran a la semana 48 alimentos. 2/8 son piezas de fruta y 2/6 son filetes de ternera. El resto es pescado. ¿Cuántas piezas de pescado comen los monstruos de mi armario?

|2014-02-09 | 12:04 | educacion | 3 opinan | Este post | |

planteando un problema de trigonometría

Este lunes tuve examen con mi grupo de 4º de ESO. Se trata de un grupo de nivel académico medio-bajo y la asignatura es Matemáticas B (es decir, las difíciles). En mi departamento y con el propósito de facilitar las cosas a los profesores de física que necesitan que sean algo de trigonometría y vectores, solemos cambiar el orden normal y empezamos dando el tema de Trigonometría, luego Vectores y rectas (ambos temas son nuevos en 4º de ESO) y después ya seguimos un números, álgebra, funciones... Además, la evaluación es continua de modo que en cada examen entran cosas de todo lo visto hasta el momento. Este examen era de Vectores y rectas pero entraba un problema de trigonometría.

A la vista de cómo han hecho ese problema de trigonometría, veo que no se han mirado la trigonometría desde que la abandonaron allá por noviembre; la mayoría lo ha dejado en blanco, así que pierden el punto y medio que valía ese ejercicio. Esto, que ya de por sí me parece mal, no es lo más grave. Hoy he tratado de analizar con ellos los motivos por los que tan poquísimos alumnos han sabido plantear (ya no digo resolver) un problema que hace dos meses hacían más o menos bien (hemos hecho este tipo de problemas muchísimas veces) y que, en teoría, deberían saber dibujar "por sentido común" (ejem).

El ejercicio era éste:



Y aquí está el dibujo-planteamiento de algunos de ellos:




Un par de cosas: los que ponen letras en las hipotenusas es porque han usado el coseno o el seno en lugar de la tangente y claro, se han liado de lo lindo y no les ha salido (también les avisé de que no era nuestro instituto porque salía un edificio bastante más alto).

Insisto de nuevo: este ejercicio lo han hecho un montón de veces y, hasta hace nada, por lo general lo han hecho bien. Les he preguntado por qué no han sabido plantearlo y no sabían qué decir. Luego lo he hecho en la pizarra y han dicho el consabido "es que así visto es muy fácil"... y lo era, sobre todo teniendo en cuenta que suelo ponerlo con ángulos de tangentes conocidas para que operen con la raíz de 3 y racionalicen, pero esta vez les dejé calculadora. Creo que lo han hecho bien sólo un 10%.

Y es que a muchos les cuesta la vida entera pensar y a estas alturas, más todavía. Habían tiempo de sobra para hacerlo, lo habíamos repasado todo y es la primera vez que me enfrento, tras un montón de años dando 4º de ESO, a un vacío mental así.

Una alumna me ha dicho "retroceder era ir hacia delante, ¿no?"... pero bueno, quitando eso que no deja de ser una anécdota, ¿alguna idea de por qué ha pasado esto? ¿Qué (de tantas cosas) está fallando en la enseñanza de las matemáticas para que hayan olvidado tanto en mes y medio?

Este post participa en la edición 4.1231056256 del Carnaval de Matemáticas cuyo blog-hotel este mes es Cuentos Cuánticos.



|2014-01-29 | 21:31 | educacion | 11 opinan | Este post | |

otra vez los quince años

El jueves pasado mis alumnos de 4º de ESO se iban de excursión y sólo tenían mi clase. Comentamos las soluciones de un examen previo, les di las notas y, como la mayoría no había traído material, les pregunté qué leían y qué veían en la tele, qué esperaban del futuro, qué les preocupa. En fin, lo de siempre, esas cosas que apenas cambian con el tiempo.

Una de ellas ve casi tantas series como yo y a pesar de eso es una buena estudiante. Me dijo que conforme pasa el tiempo va dejando de ver series de vampiros para ver Breaking Bad o Master of Sex. Bien por ella y sus quince años, claro que sí. Cuando hablamos de libros, ellos diferencian del todo la literatura que se ve en clase (Gonzalo de Berceo es de esa literatura, por ejemplo) de los libros, nada que ver. Ahora se llevan las distopías, claro, Los juegos del hambre y Divergente los han leído muchos. Les comenté de qué iba 1984 y al día siguiente alguno ya lo había empezado. Y otro me contó que Los juegos del hambre en realidad está basado en una novela japonesa (cuyo nombre he olvidado) a lo que siguió una digresión sobre la cultura japonesa que me dejó planchada.

Luego me preguntaron qué diferencias veo entre los alumnos de hoy en día y los que me acompañaban a mí con su edad. Y salen diferencias, claro, pero casi todas son coyunturales: la ropa, las aficiones, internet... En esencia éramos iguales. Cuando les veo, siento cómo están formando su personalidad cada día, con cada experiencia. Ellos no lo saben, nunca se sabe, pero su ideología está definiéndose ahora, sus gustos musicales, su sentido de la justicia, su modelo de felicidad y sus gustos literarios. Ellos a veces leen a escondidas en clase, como hacía yo, y muchas veces pasan de la pendiente de la recta y del complemento circunstancial. ¡Bien hecho, chicos, bien hecho!

|2014-01-26 | 19:19 | educacion | 2 opinan | Este post | |

microsemana 3

Tengo un par de post pendientes pero lo que no tengo es tiempo de escribirlos. Sólo de colgar mis microcosas diarias... algo es algo.




Vainilla y chocochip

Sentada en la sala de espera para la revisión rutinaria, Adriana recuerda que tiene que comprar yogur sin azúcar, regañar a su hijo por el siete en biología, enviar un correo con el cierre de cuentas a su jefe en cuanto llegue a casa y pagar la cuota del gimnasio al que lleva sin ir cinco meses.

—No quiero que te preocupes antes de tiempo, Adriana, pero no me gusta mucho lo que he visto. Vamos a hacer una mamografía urgente.

Sentada en la silla de la mamografía, Adriana recuerda que tiene veinte años de hipoteca y es madre soltera de un hijo de quince; que por fin iba a irse con sus amigas ese verano a Nueva York, pero menos mal que todavía no había comprado el billete. Que sus padres, que tenía cuarenta y cuatro, que querría sentir lo que era jubilarse. ¿Y su gato Douglas? Que el fin de semana había comida en casa de Roberto, el del taller de teatro, y ahora… Que cómo, que por qué, que cuándo.

—Menos mal, Adriana. Es un quiste.

Sentada en el bordillo de la acera, Adriana se tumba hacia atrás y mueve los dos brazos a un lado y otro. Recuerda que quiere aprender japonés, que su hijo ha sacado un notable en biología, que tiene el número de teléfono de Roberto y que sus padres viven cerca y va a darles dos besos y, si hay suerte, ver si su madre ha hecho caldo de sobra. De camino, pasará por la agencia de viajes y le llevará a Douglas algún regalo. Y un helado. Un helado enorme de vainilla y chocochip.


Noviembre

Cuando Elsa me dijo que estaba embarazada, yo estaba apunto de resolver el sudoku en la sala de espera.

-Todavía no podemos saber si es niño o niña, Paula -me dijo, imponente con su bata blanca-. ¿Sabes quién es el padre?

-Claro que lo sé, Elsa -le dije escribiendo un 4.

-¿Marcos? ¿En serio?

-No te lo voy a decir -respondí poniendo un 9.

Faltaban pocos huecos.

-Paula, en serio, ¿Fran? Estás de dos meses.

-Elsa, joder, no sé, no sé qué número poner aquí, ni idea -contesté tratando de pensar qué demonios estaba haciendo yo en noviembre.


Apunten

Y así, cuando el general del pelotón de fusilamiento grita “¡Apunten!”, el desertor, que hasta el momento apretaba con fuerza los párpados, abre los ojos de golpe.

-¿Paco? ¿Paco Garrido? ¡Soy Manolo, joder! ¡Manolito Gutiérrez, el de tu calle, el que se ponía de portero! -dice justo antes de parar con el pecho la primera bala mientras Paco Garrido, sordo desde hace un año por una granada, mira con extraña familiaridad ese cuerpecillo inmóvil.


La segunda planta

El guardia de seguridad de la segunda planta mira el reloj desde su silla. Luego mira a su derecha y a su izquierda: nadie, nadie ha visitado la exposición en tres horas. Se levanta y vuelve a ver uno a uno cada cuadro, limpia con el índice el polvo de algún marco y pasea con los brazos a la espalda. Se vuelve a sentar.

Minutos después se levanta. Se acerca a un cuadro de un campo de amapolas. Mira a su izquierda y a su derecha: nadie. Acerca la mano a la firma. Con la uña del dedo anular, raspa un poco la pintura, coge la porra y sale corriendo escaleras abajo.

-¿Lo has visto? ¿Has visto al tipo que ha salido corriendo por aquí? ¡Ha destrozado una obra! -grita al guardia de la planta baja, siempre tan ocupado.


Bajo cero

Después de más de veinte horas en la encimera de la cocina, las albóndigas seguían totalmente congeladas; incluso superaron los diez minutos de microondas usando una formación como la de los pingüinos. Él las miró de cerca, aceptándolo, y las devolvió al fondo del tercer cajón del congelador. Así era todo desde hacía una semana. Así era todo desde que ya no cocinaba para dos.


Dolor de muelas

El dolor de muelas le había paralizado ya media cara. Se había extendido como un rumor, sin notar la procedencia, discreto y letal. Se tumbó y recordó cuando le mordía los labios y el cuello, cuando masticaba sus muslos, cuando, con los dientes, tiraba despacio del lóbulo de su oreja. Todo era tan real como un dolor de muelas.


Con anestesia local

Me habían dicho que era con anestesia local y así fue, que vería toda la operación, claro, y que luego yo ya decidiría qué hacer con lo extirpado. El pinchazo dolió un poco, lo justo, pero segundos después yo observaba sin pestañear el baile de bisturíes y gasas, el sonido de los metales contra mi cuerpo, el concierto quirúrgico.

Taponaron bien la aorta con algodones y cuando lo sacaron, tan fofo, tan adormecido, tan redondo y defectuoso, me lo enseñaron. Menos mal que era con anestesia local. Señalé a la papelera. Ni tocarlo quería.



|2014-01-22 | 17:16 | relatos | 0 opinan | Este post | |

whatsapp amarillo

A mí también me ha llegado el mensaje amarillo del Whatsapp, claro. Después me he puesto a buscar de dónde viene y parece que no sólo es una protesta contra los recortes (y contra todo un poco) sino que también lo usan para pedir la liberación de unos presos cubanos. Lo más gracioso ha sido cuando un contacto de Whatsapp me ha dicho que hay que quitar la imagen porque lo usan para entrar en tus contactos y leer tus mensajes y borrar cosas de tu móvil. Y oye, sé que es ingenuo pensar que servirá de algo contra los recortes, pero que en 2014 la gente crea que alguien va a entrar a tu móvil y borrar cosas porque te hayas cambiado la foto del Whatsapp tiene tela...

|2014-01-22 | 17:11 | ojiplatica | 0 opinan | Este post | |

microsemana 2

Se me quedan a medio camino, como querer y no poder, pero sigo entrenando un rato al día.



¿No?

Y justo al pasar la página veinticuatro del libro, en un punto interesantísimo, se enciende el móvil en la almohada con un mensaje.

23:44 Joaquín: ¡Hola! Por fin me instalo esto en el móvil.

Y es entonces cuando haces un repaso rápido y aparece Joaquín, el profesor de lengua con barbita canosa del primer instituto, el que te invitó a cenar cuando estabas a punto de dejarlo con Mario y con el que no pasó nada porque tuvisteis que ir al hospital con gastroenteritis; Joaquín, el que coleccionaba dados y que escalaba en rocódromo de al lado de casa, ése que un día apareció gritando en la ventana del salón con una bolsa de churros y otro día desapareció sin dejar rastro y ahí estaba Mario, día tras día, en el sofá con la cerveza mientras tú mirabas el rocódromo por la ventana. Después de ocho años, Joaquín había vuelto y tenía Whatsapp.

23:45 Joaquín: Soy yo, el del gimnasio. Llevas sin venir un par de semanas, ¿no? La última vez que viniste pasaste un poco de mí, ¿no? ¿Te apetece tomar algo? Venga, di que sí, ¿no?

Y oye, qué sueño.


Fin de serie

Entonces empezaron a salir los títulos de crédito del último capítulo de la última temporada de la serie. Se acabó. Disfruté de sus cinco temporadas pero tenía que acabar. Como todo.

Me incorporé en el sofá y miré a mi izquierda.

-Pablo…


Brócoli

-¿Cuánto llevábamos sin vernos? ¿Dos años? -dice ella a punto de acabar el primer plato.

-Por lo menos, dos, sí. Pero bueno, hay cosas que no cambian y tú estás igual que siempre, es como si el tiempo no pasara -contesta él apurando el vino-. Te conozco mejor que nadie. Seguro que sigues olvidando regar las plantas, eres alérgica al reloj y no te vas a comer el brócoli, ¿verdad? Dame un poco, no te gusta.

-¿Qué tal por Barcelona? -dice ella segundos antes de pinchar los cuatro trozos de brócoli del plato y cómerselos sonriendo.


La función

Los cinco actores se acercaron al borde del escenario y empezaron a aplaudir. En ese momento, las novecientas personas que abarrotaban la sala se levantaron de sus asientos e hicieron una tímida reverencia. Segundos después y animados por las palmas continuas que llegaban desde el escenario, se organizaron y empezaron a hacer la reverencia primero los de la primera fila y así hasta la última, pasando por el primer y segundo anfiteatro. Los aplausos no paraban. Los espectadores se cogían del cuello o la cintura y sonreían mientras agachaban el tronco. Qué emocionante era la vida en directo.


El día adecuado

La decisión estaba tomada: iba a suicidarse cuanto antes. Miró el calendario. El lunes tenía un curso, el martes, dentista, el miércoles, partido de fútbol del pequeño, el viernes el cumpleaños de Marcos (¡no podía olvidarse de comprar el libro!), el sábado, comida en casa de Elena y Rafa y el domingo, salida a la sierra con la familia. Un jueves… con la de gente que habría el jueves en el metro…


Siete horas de entreacto

Mueve el brazo derecho, tirado por un hilo. Luego alza la pierna izquierda y después sacude la cadera de un lado a otro. La cabeza, también unida por finísimos hilos a una cruceta, asiente. Ahora la mano izquierda frota el lomo y para acabar la marioneta echa comida en el cuenco.

Hora de dormir. El gato suelta la cruceta de madera y se acurruca junto al muñeco. Siete horas de entreacto.


Economía financiera

En sala de estudio no quedaba ni una sola mesa libre. Él subrayaba las fotocopias con rotulador, escribía flechas, hacía llaves de colores en los esquemas, pasaba las hojas de los libros sin parar tras unas gafas recién estrenadas. Economía financiera y acabar la carrera y gestionar la empresa de su padre y a vivir la vida.

Entonces alzó la cabeza y estaba ahí ella y no pudo volver a bajar la cabeza a los folios. Y a saber quién era ella, pero segundos después de verla sabía que suspendería, y total, esa carrera ni le gustaba y a ver quién aguanta a su padre en el trabajo y quítame las gafas y mira qué sol hace fuera y a vivir la vida.


|2014-01-15 | 18:47 | relatos | 6 opinan | Este post | |

microsemana 1

Hace unos días me planteé como reto, a modo de ejercicio, escribir un microrrelato al día durante este 2014 (y, si puede ser, inspirado en el día que toca). No está siendo nada fácil porque la mayoría de los días llegan las once y media y ni siquiera habías pensando en ello, con lo que tienes que improvisar algo en el móvil desde la cama antes de poner la alarma del día siguiente. Eso hace que los microrrelatos dejen en parte de ser relato: un microrrelato tiene que tener, como cualquier relato, un inicio, un nudo y un desenlace y, cómo no, un conflicto para su protagonista. Y eso compactado me está costando improvisarlo, con lo que a veces han salido tremendos churros.

De todos modos, como por ahora lo estoy cumpliendo, pondré aquí la recopilación semanal. Esta vez, además, uno de ellos ("En efectivo o tarjeta") ha sido seleccionado como finalista hoy mismo en Relatos en Cadena, de la Cadena Ser (acabo de colgar el teléfono de la radio ahora mismo... han leído el diálogo casi como monólogo :/), así que alguno parece que sí se salva.



Año nuevo

Sonriendo, besó a su mujer en la mejilla como si de una pared de azulejos se tratara. Se frotó la pierna con la mano derecha y se puso de pie. Tomó un sorbo de champán pasando después la lengua por los labios mientras pensaba las palabras. Alzó la copa.

-Que el año nuevo sea mucho mejor que el pasado. Espero que esté lleno de alegría, cambios y novedades para todos.

Tomó un sorbo de champán pasando después la lengua por los labios mientras pensaba en sus palabras. Bajó la copa y se sentó. Se frotó la pierna con la mano izquierda y, sonriendo, besó a su mujer en la mejilla como si de una pared de gotelé se tratara.


Gamba blanca

Es dos de enero y el vagón de metro va lleno. La chica que tengo al lado no tiene más de veinticinco. Lleva un abrigo gris oscuro que le llega a las rodillas y un gorro de lana azul del que sobresale de una melena propia de anuncio de champú. Mientras se agarra a la barra, escribe con soltura con una mano en su móvil. Leo la pantalla.

"Desde que murió mi abuelo hace cuatro años, en mi casa celebramos la Nochevieja más que la Nochebuena: mi hermano no deja de cantar, mi padre se vuelve experto en colocar los cubiertos en la mesa y mi madre cocina de lujo. Yo me pongo fina a gambas blancas, ventajas de ser de Huelva. Me como doce en lugar de las doce uvas"

"Jaja… ¿Y este año?"

"Este año compré uvas"

"¿Hoy curras?"

Me imagino su respuesta mientras baja en la parada de Picadilly Circus.


En efectivo o tarjeta

-Naricilla respingona y un cuerpazo de escándalo -dice susurrando, apoyado en el mostrador.

-Perfecto, señor. ¿Desea algo más? ¿Quizá apagado automático? ¿Luces internas?

-Rubia. Sí, rubia y alta. Con estudios. Y que sepa cocinar.

-Podemos configurar a la androide como usted desee, el precio es el mismo. ¿Pagará por horas o días? El máximo son tres días.

-Que juegue al tenis y deje que le enseñe algunos golpes. ¿Y si se enamora de mí? ¿Y si no quiere volver?

-Claro, señor, quién sabe… -dice la dependienta mirando al techo-. ¿En efectivo o tarjeta?


La presentación

Las dos consuegras acaban de conocerse y se miran sonriendo. La cena es perfecta para hablar de los tupers que mandan a sus hijos que acaban de irse a vivir juntos.

Los dos consuegros acaban de conocerse y se miran sonriendo. La cena es perfecta para hablar de los taladros y brocas usados en el piso de la pareja.

El hermano de ella y la hermana de él acaban de conocerse y miran la carta. La cena es perfecta para cenar de lo lindo.

Él y ella apenas comen. Se cogen de la mano bajo la mesa y sueñan con una pizza desde el sofá de casa.


Los dos regalos

Los padres dejan bajo el árbol dos paquetes magníficamente envueltos. Uno es un robot último modelo y el otro un set de cocina para niños.

A las 9 de la mañana, Paula ya está haciendo volar al robot inventando una historia espacial. Marquitos está cocinando tortitas de plástico para toda la familia. Escuchan ruido en la planta de arriba.

-Ya vienen, ¡corre, cógelo! -grita Paula lanzando el robot.

Marquitos suelta la sartén y coge el robot al vuelo. Paula mira con desgana las tortitas segundos antes de que sus padres entren en el salón y miren orgullosos las sonrisas de sus hijos.


El himno

El rey, la reina y el príncipe heredero salen al balcón real. Allí está el pueblo, mirando hacia arriba con sus gorros y abrigos y con sus bolsas de navidad. Suena el himno y la familia real se cuadra. El rey y el príncipe se ponen la mano en la frente mientras suenan las notas. El pueblo sigue mirándolos y cuando acaba la música, la familia real al completo se acerca un poco más a la barandilla y sonríen esperando los aplausos.

Pero nadie aplaude. Un silencio absoluto invade el patio de armas como si de un nuevo himno se tratase. El rey y la reina se miran. El pueblo los mira. El príncipe se dirige al director de la banda y ordena que vuelvan a tocar el himno, que no paren, pero el director de la banda tampoco se mueve. Los trompones se bajan y le ponen la funda a los tambores. El rey, la reina y el príncipe heredero observan cómo el patio de armas se queda vacío en pocos minutos. La reina se persigna rápido. El príncipe arquea las dos cejas. El rey se asoma por la barandilla, mirando a ver si queda alguien debajo y calculando la altura. Lo suficiente.


Las rebajas

El montón de ropa se desbordaba por la mesa. Varios pares de manos removían jerséis y pantalones, lanzándolos de un sitio a otro como si hubiera un tesoro debajo.

Cuando Paula había perdido la esperanza de encontrarlo, ahí estaba la etiqueta correcta del jersey blanco de lana que llevaba semanas queriendo comprar. Lo miró satisfecha: la rebaja era estupenda, la talla M, el punto perfecto… hasta que vio una mancha de carmín en el cuello.

En el probador, se miró al espejo. Con el pulgar intentó quitar la mancha, extendiéndola más aún. ‘Ya se irá’, pensó. ‘La rebaja es buenísima’, se dijo al quitárselo. ‘Me queda estupendamente’, comentó en voz alta. ‘Es el único que queda, sería una pena que se lo llevara alguien con esta mancha’, pensó mientras sacaba uno a uno los hilos de lana con un bolígrafo azul y recordaba aquella mancha idéntica en el cuello de la camisa de su ex.



|2014-01-08 | 18:15 | relatos | 7 opinan | Este post | |

dos horas con TED-ed

Esta mañana he visto esta charla de TED-ed sobre la capacidad de oler:



Esta charla me ha llevado a ésta, y ésta a ésta y así me he pasado casi dos horas aquí.

Y claro, después de esto vuelves a pensar en lo mismo: con todo esto a nuestro alcance (y al alcance de los chavales), ¿cómo podemos seguir queriendo enseñar igual que antes de que existiera internet, los smartphones o los ordenadores? ¿En qué cabeza cabe no cambiar el modelo y aprovechar todo esto? ¿Por qué seguimos siendo tan conservadores metodológicamente y seguimos enseñando los mismos contenidos casi del mismo modo que hace cuarenta años?

|2014-01-06 | 21:56 | educacion | 2 opinan | Este post | |

mis propósitos para 2014

Mis propósitos para 2013 se cumplieron sólo en parte, como siempre. He ido a Londres (y me vuelvo a ir el lunes), nos juntamos unos cuantos amigos en Bolonia, he escrito y leído bastante y los cambios metodológicos están en marcha. El resto de cosas, bueno... igual se quedan pendientes para siempre.

Éste ha sido el año de la jefatura de estudios y ver la educación desde otro punto de vista más; el año que encontré a unos cuantos amigos en Pinto, que volví a Boadilla, que murió mi coche y me hice fan del abono transporte; el año en el que mi gato se "hizo" diabético (con todo lo que eso conlleva). Es el año en que leí a Munro, Hempel y Mansfield y me jodieron un poco la vida sus palabras, lo justito. El año que claudiqué y me compré dos pantalones de pitillo. El año en el que di un pasito más a la izquierda. El año en el que tuve fuera de Madrid a demasiada gente a la que quiero y en el que perdí algunas cosas y gané otras que descubriré el año que viene. Ha sido un año inane, bastante solitario y hasta un poco desagradable. Por eso, supongo, también ha sido necesario vivirlo y pasarlo.

Para 2014 me planteo sólo dos cosas:

-Aprender 5 recetas nuevas, una de arroz, una de pasta, un guiso de cazuela, una de horno y una hamburguesa rica.
-Escribir. Seguiré con mis relatos y me pongo dos retos, uno más serio que otro: empezar por fin un libro de relatos a final de año y escribir diariamente un microrelato (o lo que salga) de algo relacionado con ese día en 365 breves. A ver cuánto duro...

El resto de planes no los digo... vaya que, como pasará casi seguro, no los cumpla :)

|2013-12-28 | 11:57 | bajo llave | 2 opinan | Este post | |

mis libros de 2013

Aquí va la lista de los libros que he leído en 2013 junto a una subjetivísima puntuación que no permite ninguna comparación cuando son estilos o épocas dispares:

-Mi hermana vive sobre la repisa de la chimenea, de Annabel Pitcher. Un 5.
-El chico de la última fila, de Juan Mayorga. Un 6.
-Historias de cronopios y famas, de Cortázar (relectura). Un 9.
-El curioso incidente del perro a medianoche, de Mark Haddon (relectura). Un 8.
-Memento mori, de César Pérez. Un 7.
-Jerjes conquista el mar, de Óscar Esquivias. Un 8.
-Guadalajara, de Quim Monzó. Un 6.5.
-El por qué de las cosas, de Quim Monzó. Un 7.5.
-Una vacante imprevista, de J.K. Rowling. Un 7.
-El problema de la bala, de Jaime Rubio. Un 4.
-Canguinos o patas de peces, de Pablo Garginuño. Un 6.5.
-Ordeno y mando, de Amélie Nothomb. Un 6.
-La vida ausente, de Ángel Zapata. Un 8.
-Los mejores cuentos policiales I y II, selección de Borges y Bioy Casares. Un 7.
-Tangram, de Juan Carlos Márquez. Un 8.
-Norteamérica profunda, de Juan Carlos Márquez. Un 7.
-El sentido de un guisante, de Rubén Negro. Un 7.
-Algún día este dolor te será útil, de Peter Cameron. Un 7.5.
-Siglo XXI. Los nuevos nombres del cuento español actual. Un 7.
-La fórmula preferida del profesor, de Yoko Ogawa. Un 7.
-La ciudad en invierno, de Elvira Navarro. Un 6.
-La ciudad feliz, de Elvira Navarro. Un 6.
-El asesinato de Pitágoras, de Marcos Chicot. Un 6.
-La verdad sobre el caso Harry Quebert, de Jöel Dicker. Un 6.
-La loca de la casa, de Rosa Montero. Un 7.5.
-Macbeth, de Shakespeare. Un 7.
-Caperucita en Manhattan, de Carmen Martín Gaite. Un 7.
-Inferno, de Dan Brown. Un 5.
-La invención del amor, de José Ovejero. Un 8.5.
-Antes de las jirafas, de Matías Candeira. Un 7.5.
-Mala índole, de Javier Marías. Un 5.5.
-La ridícula idea de no volver a verte, de Rosa Montero. Un 8.
-La edad de la ira, de Fernando J. López. Un 6.5.
-Aquí yacen dragones, de Fernando León de Aranoa. Un 6.5.
-Pedro Páramo, de Juan Rulfo. Un 7.
-Todo irá bien, de Matías Candeira. Un 7.
-Hacerse el muerto, de Andrés Neuman. Un 7.5.
-Houdini y Sherlock Holmes, de Daniel Stashower. Un 6.
-La huida, de Georges Simenon. Un 5.
-La última noche, de James Salter. Un 7.
-Demasiada felicidad, de Alice Munro. Un 9.
-Principito debe morir, de Carmen Moreno. Un 6.
-La noche en la que Frankenstein leyó El Quijote, de Santiago Posteguillo. Un 7.
-Tenemos que hablar de Kevin, de Lionel Shriver. Un 7.
-Lo que encontré bajo el sofá, de Eloy Moreno. Un 5.
-Nadie es más de aquí que tú, de Miranda July. Un 8.
-Crímenes exquisitos, de Vicente Garrido y Nieves Abarca. Un 6.
-Los caníbales, de Iván Humanes. Un 8.
-Quisiera que alguien me esperara en algún lugar, de Anna Gavalda. Un 7.5.
-Yo fui a la EGB, de Javier Ikaz y Jorge Díaz. Un 7.
-Juntos, nada más, de Anna Gavalda. Un 8.
-Técnicas de iluminación, de Eloy Tizón. Un 8.5.

En total, 53 libros y, entre ellos, 21 de relatos.

|2013-12-25 | 11:33 | relatos | 8 opinan | Este post | |

escritores de relato

En los últimos dos años, casi la mitad de los libros que he leído son de relato. Cuando se lee tanto un estilo concreto, llega un momento en el que pasan dos cosas (o a mí me han pasado):

1) No aguanto así como así una novela mediocre. Antes sí las aguantaba, pero ahora eso de poder pasar sin leer una página completa y que la novela siga siendo la misma me parece terrible (y bastante habitual). La prosa en un buen relato es tan exquisita y tan seleccionada que la paja literaria de las novelas me aburre.

2) Hay relatos y relatos. Casi todo lo que he leído ha sido escrito en los últimos 20 años, con lo que no se le puede achacar un aire decimonónico o una temática sin interés. He aprendido a distinguir entre un relato escrito con cierto ingenio y un relato que pinche el estómago con un tenedor y lo gire un poco. Esos últimos son los que molan.

Estos son algunos de los autores de relato que recomiendo (no pongo clásicos tipo Carver, Cortázar o Salinger):

-Eloy Tizón.
-Alice Munro.
-Miranda July.
-Amy Hempel.
-David Foster Wallace.
-Catherine Mansfield.
-Ángel Zapata.
-Quim Monzó.
-Matías Candeira.
-Andrés Neuman.

Los tres últimos tienen cosas que me han gustado mucho y cosas que me han gustado menos, pero estarían en la lista. Y también he leído otras cosas, claro. Por ejemplo, el último (¿y único?) de Fernando León de Aranoa, una edición cuidada de Seix Barral en la que León de Aranoa intenta infructuosamente imitar a Millás sin salir de la anécdota y algún atisbo de situación ingeniosa. Pero habrá vendido una barbaridad porque claro...

En el extremo opuesto está un autor del que no sabía nada hasta que Palimp me mandó a casa un libro suyo hace poco: Los caníbales, de Iván Humanes. Un libro que no merece una edición de presupuesto tan bajo y con trozos claramente sin revisar... pero que en ningún momento importa porque el tipo escribe de maravilla. Consigue hacerte sentir hasta un poco mal, porque tú también quieres ser algo caníbal tras leer cada relato. La prosa, la imaginación y la creatividad de Humanes le da mil vueltas a muchos de los autores de relato conocidos, pero no se pelean por entrevistarlo en radios nacionales. Qué vamos a hacerle, supongo que el relato tampoco escapa del marketing.

|2013-12-07 | 18:10 | relatos | 1 opinan | Este post | |

las lavanderas del Manzanares

Hoy es el día internacional contra la violencia de género y la casualidad ha querido que, a través de un par de enlaces sobre las diferencias sociales en cuanto a género a lo largo del siglo XX, llegase a un post interesantísimo sobre algo que ocurría frente a mi casa a principios del siglo pasado. Es éste.

Y aquí las lavanderas y sus ropas con el Palacio real al fondo. Ahí es donde ahora yo patino o tomo el sol en verano:



Al verlo, he pensado en mi abuelo. ¿Vería todo esto durante la guerra? ¿Pasaría por mi calle?

|2013-11-25 | 19:34 | coctelera | 0 opinan | Este post | |

MiBoT

Ya han colgado el cuento infantil con el que gané el IV Certamen de Cuentos por la Igualdad. El Ayuntamiento de Alcalá la Real se ha portado estupendamente conmigo y han cuidado la edición del libro, pero hay un par de cosas que no me han gustado y si no las digo, reviento. La primera es que la edición es sólo de este cuento y lo dedican a una tal Paqui, sin preguntarme si me importa y sin decirme ni quién es Paqui. En fin, a todas las Paquis del mundo, ¡va por vosotras! La segunda cosa es que tanto en la introducción como en la página final, escritas por la gente que lo edita, hay errores de tildes y de comas. Snif.

Dicho esto, aquí está el cuento. Tened en cuenta que está dirigido a niños entre 4 y 8 años y que la temática central del concurso era la igualdad entre hombres y mujeres. Espero que os guste :)

|2013-11-24 | 12:41 | relatos | 1 opinan | Este post | |

el boom de las revistas culturales

En los últimos tiempos la cultura en este país ha pasado del espectáculo a las revistas. Primero fue Orsai, que duró más de lo esperado y se ha reconvertido en Bonsai. Luego llegaron Jot Down, Naukas, los cuadernos de El Diario, Mongolia, Yorokobu, Five y las peligrosas recopilaciones... No paran de salir cosas alucinantes que quieres leer (y, tras ello, que adornen tu salón), con un diseño cuidadísimo, sin publicidad y con contenidos realmente interesantes.

A veces abruma la cantidad de cosas que leer, cosas que pensar y que disfrutar desde el sofá. Pero las hay, eso es lo bueno, ahí están. Tiemblen los bolsillos.

|2013-11-24 | 11:19 | coctelera | 1 opinan | Este post | |

para vivir

Por un par de rebotes casuales, acabo de volver a escuchar esta canción:



Recuerdo que nos la puso Jesús, mi profesor de Filosofía de 3º de BUP, un tipo con pelo raro y pajarita. Incluso recuerdo que nos llevó al edificio de Música para escucharla. Cuando suenan las notas del piano del principio me estremezco un poco y sé que eso es algo bueno, claro que lo es. Jesús no hacía exámenes de filosofía, sino que nos evaluaba por cosas así. Yo dediqué a Filosofía de 3º de BUP la mayor parte de mi tiempo de estudio haciendo las fichas de vocabulario, escribiendo sobre inteligencia artificial o con actividades como ésta:

¿Qué nos quiere decir la canción de Pablo Milanés?

Eran los temidos dieciséis. Cuando tienes dieciséis años no entiendes nada de la vida pero crees que lo entiendes todo, claro. Tampoco entiendes la canción (aunque creas que sí), porque no has vivido la experiencia del desamor tras una relación larga. Ni siquiera has vivido una relación larga. Y el desamor a secas probablemente tampoco. A los dieciséis has vivido broncas con tus padres, cuatro besos con un chico, las notas, el agobio de la Selectividad y el bikini que te queda mal. Pero claro que te crees que ya lo sabes todo y que el resto del mundo o es muy mayor o muy pequeño. Tú tienes dieciséis y estás en la edad perfecta para vivir.

Luego llegan los veintiséis y los treinta y seis y los cuarenta y seis. Y también sentimos que el resto del mundo es demasiado viejo o demasiado joven, pasado de rosca o sin experiencia. Y puede que ya hayamos sentido lo que dice la canción y haya dolido tanto. O puede que no.

Hace ya 18 años de esto. No recuerdo, por ejemplo, ni la cara ni el nombre de ninguno de mis profesores de Inglés de toda mi vida académica y sin embargo recuerdo esto.

|2013-11-23 | 13:12 | bajo llave | 2 opinan | Este post | |

espacio aéreo

Mi globo y yo llevamos saliendo casi dos años maravillosos. Él, tan detallista y divertido, hace que cada día sea único. Nunca imaginé que una chica como yo acabaría con un globo como él —es azul cobalto y a mí siempre me han gustado los naranjas o rojos— pero su redondez y desparpajo me dejaron sin palabras desde el primer día que nos conocimos en aquellos grandes almacenes. Cuando vamos cogidos de la cuerda por la calle, sé que la gente nos mira con envidia.

Tan bien nos iba que hace un par de meses decidimos irnos a vivir juntos. Mi apartamento no es muy grande, pero él lleva una vida bastante sencilla y tampoco trajo muchas cosas en la mudanza. No pueden imaginar la alegría que sentí la mañana siguiente al girar mi cabeza en la almohada y ver que allí estaba él, durmiendo a mi lado y con su cepillo de dientes ya colocado en el baño. Se hinchaba y deshinchaba despacio, tan azul, tan brillante. Yo, embobada, le observaba respirar mientras pensaba en hacer hueco en la estantería para sus libros y fotos. Su guitarra eléctrica la pondría junto al mueble del salón, que hacían juego.

Sin embargo, desde hace unos días estoy preocupada, le ocurre algo extraño. Creo que todo empezó cuando estaba tumbada en el sofá a punto de acabar un libro fascinante. Mi globo llegó a casa y se sentó junto a mis pies con una bolsa de patatas para hablar durante dos horas de su jefe y el trabajo que tenían que entregar la semana siguiente. Conforme iba hablando, yo miraba las pocas páginas que me quedaban por leer y él, sin motivo aparente, comenzó a hincharse hasta el punto que tuve que encoger las piernas en el sofá. Al rato se deshinchó hasta su tamaño normal, pero volvió a pasar los mismo el día siguiente, cuando yo estaba preparándome un sándwich y vi que él estaba tocando la guitarra mientras se inflaba. Desde entonces, ocurre a diario: cuando mi globo llega de trabajar, comienza a crecer de forma exagerada, sobre todo si está en la misma habitación que yo. No le he dicho nada, claro, no quiero que se moleste por algo tan nimio. Además, cuando salimos a la calle vuelve a su tamaño normal, tan terso y azul como siempre, y nos besamos como chiquillos delante de la gente. Pero ya empiezo a preocuparme: si por la mañana estoy leyendo el periódico y él aparece por la puerta, comienza a coger aire de la habitación y multiplica por veinte su tamaño —sin darse cuenta, estoy segura— mientras me comenta algo sobre fútbol o política internacional. Y más se hincha cuando decidimos quién se ducha antes —antes nos duchábamos juntos— o cuando le miro al ver que a la botella de leche del frigorífico le quedan sólo unas gotas. Lo más molesto es en la cama: chocamos en cuanto me muevo unos milímetros, con lo que siempre duermo pegada al filo. Con asombro, observo cada mañana desde la ventana cómo mi globo se deshincha nada más salir por la puerta de casa. Cuando llega al coche es un globo de lo más común que me saluda con cariño por la ventanilla.

Hoy mi globo ha llegado a casa antes que yo y he tenido que empujar con fuerza la puerta para poder abrirla. Él estaba tomándose una cerveza y ocupaba todo el salón, cogiendo la forma de la lámpara y las sillas sin tirar nada al suelo. En silencio y pegada a la pared, he ido moviéndome despacio hasta el baño. Ahora estoy sentada sobre el váter, observando con curiosidad las tijeritas de las uñas mientras un trozo de plástico azul se empieza a colar por la ranura de la puerta.

|2013-11-18 | 18:12 | relatos | 2 opinan | Este post | |

la belleza de las matemáticas

Por si queda alguien sin verlo...

|2013-11-18 | 18:08 | algo de mates | 0 opinan | Este post | |

con enteros

Creo que ya lo he comentado alguna vez: lo más difícil que he explicado nunca en clase es a operar con números enteros en 1º de ESO. Nada de integrales o límites, no, números enteros, dos menos menos siete por menos cuatro. Y he empezado hoy con los dos grupos de 1º que tengo (que si ascensor, que si termómetro). El primer año que di clase pensé que eso era tan natural como los naturales, y qué equivocada estaba, si le cambiaron de nombre sería por algo. El simple hecho de insistir tanto (dibujando un "¡OJO!" enorme) en que no se pueden poner dos signos (+-·:) juntos ya me hace ver la diferencia con la primera vez que lo expliqué. Sentir que tienes la responsabilidad de que esos sesenta chavales no tengan que darse cabezazos los próximos años con cuestiones tan básicas (porque son básicas, ¿no es así?) y que lo aprendan bien a la primera abruma un poco. El resultado, en dos semanas...

|2013-11-18 | 18:02 | educacion | 0 opinan | Este post | |

cambiando la ropa

Hoy he cambiado la ropa de verano por la de invierno. Siempre que cambio la ropa de un armario a otro me paso la mañana pensando en la cantidad de cosas que creemos que necesitamos y realmente no necesitamos, pero creo que esta vez he pensando un poco más fuerte, como a voces, mientras iba doblando jerseys, metiendo camisetas en la bolsa que llevaré al contenedor o poniendo lavadoras.

Supongo que tiene que ver con tres cosas que me han pasado últimamente. La primera es que uno de mis gatos "se ha vuelto diabético". Lo pongo entre comillas porque no sé muy bien qué verbo usar, así que me quedo con la versión transformer del gato. Ahora le pincho insulina dos veces al día y tiene que comer comida bastante más cara. El cambio a peor de agosto a septiembre (cuando descubrí la "transformación") ha dado paso a un cambio a mucho mejor de septiembre a octubre ("transformación II"). Y es adorable.

La segunda cosa es que he empezado el curso de escritura, continuación del que hice el año pasado. Siempre estoy deseando que llegue el jueves. Me paso la semana pensando en el jueves, a las siete. Qué tontería. A sabiendas de que esto nunca será más que una afición, es una afición que llena casi todos los huecos, y descubrirla (casi por casualidad) ha sido genial.

La tercera es que hace un par de semana tuve un pequeño golpe con el coche y ahora mi Ibiza está en el depósito. No fue nada serio, un par de malas casualidades, pero me daban algún dinerillo por él y ya tenía ocho años. Y es curioso cómo te cambia la perspectiva: sólo usaba el coche para ir a trabajar, porque pensaba que tardaría muchísimo en transporte público, pero no tardo tanto (quince minutos más que en coche), me pagan casi todo el abono transporte y aprovecho todo el viaje para leer. En definitiva, maravilloso. ¡Ah! Y 1800 euros de ahorro en no-coche al año.

En todo eso he pensado mientras quitaba las bolitas a los abrigos o guardaba los bikinis al fondo del cajón. En fin, esas cosas que pasan porque sí, a secas, y te hacen pensar en lo que hacemos aquí y ahora. Viene bien cambiar la ropa, al menos, dos veces al año.

|2013-10-27 | 20:05 | bajo llave | 3 opinan | Este post | |

matando la curiosidad

Este curso vuelvo a colaborar como profesora en el Programa de enriquecimiento de alumnos con altas capacidades. Es mi tercer año y espero que los chavales (en mi caso, de 6º de Primaria) aprendan cosas, pero lo que sin duda ocurre es que yo aprendo una barbaridad con ellos y preparando las sesiones. Mi campo es el científico-tecnológico y el tema general de este curso es algo tan amplio como los Enigmas. Vamos, que cabe de todo.

Ayer fue la presentación a los chicos y padres y, de nuevo, me llamó la atención una cosa. El primer día a los chavales les pregunto cuáles son sus asignaturas preferidas y menos preferida. Una de ellas me dijo que no tiene "menos preferidas" porque le gustan todas, dos me dijeron que la preferida era Matemáticas pero ocho (de quince) dijeron que su asignatura menos preferida era Matemáticas o Ciencias. ¡WTF! Les pregunté por qué, claro, y la respuesta casi era unánime: es un rollo, me aburro. En mates es hacer cuentas y en Ciencias, memorizar cosas.

Estos chavales son esponjas y en el Programa normalmente su campo preferido es el científico-tecnológico, pero no así en clase. Y esto es tremendo.

|2013-10-20 | 10:22 | educacion | 2 opinan | Este post | |

villota y los medios

Voy a ser clara desde el principio: estoy convencida de que si María de Villota no hubiera perdido un ojo hace un año y pico, no habría tenido tanta repercusión su muerte. Eso y algo más. También creo que la muerte por causas naturales de una deportista cuya trayectoria NUNCA ha sido retransmitida y de la que prácticamente nadie sabía nada hasta que tuvo el accidente (y después de eso, se siguió sin saber nada de ella) no es un hecho tan notable como para que todos los telediarios empezaran con esa noticia o para que Twitter y Facebook se llenaran de condolencias. Y sí, por desgracia así es el mundo del deporte femenino.

Ni siquiera me parece normal que haya tanto revuelo por el fallecimiento de un deportista conocido, pero eso puedo llegar a entenderlo porque el fenómeno fan acarrea cosas así. Sin embargo, si el lunes por la calle se hubiera hecho una encuesta con la pregunta "¿Sabes quién es María de Villota?", seguro que el 99'9% diría que no.

Esto me lleva a mi afirmación del principio: la noticia ha explotado porque María perdió un ojo y todos la ponen como ejemplo de superación, de mujer que se agarra a la vida y quiere aprovecharla al máximo. Pero parece como si fuera la única persona que pierde un ojo, oye. Miles de personas han perdido uno o los dos ojos, una pierna o un brazo y seguramente sean también un ejemplo de superación para muchos.

Entonces, si no era muy conocida y su logro es un logro de muchísima gente, ¿por qué tanta repercusión? Ahí es cuando llega Jabois y me quita la palabra de la boca con muchísimo más estilo. Por morbo.

|2013-10-12 | 14:02 | lolamentaciones | 2 opinan | Este post | |
    


Van diciendo

  • Pedro Ramos en media de diez
  • Walky en media de diez
  • Walky en media de diez
  • Ru en escribir relatos
  • Lola en brompton girl
  • Anónima en brompton girl
  • Walky en brompton girl
  • Nfer en los problemas abiertos
  • Nfer en her
  • Lola en her
  • Mail-ando

    lolaberinto-arroba-gmail.com

    Leyendo





    Papeles viejos

    <Abril 2014
    Lu Ma Mi Ju Vi Sa Do
      1 2 3 4 5 6
    7 8 9 10 11 12 13
    14 15 16 17 18 19 20
    21 22 23 24 25 26 27
    28 29 30        


    Categorías

  • acertijos
  • algo de mates
  • antropologia
  • artemates
  • bajo llave
  • ciencia
  • coctelera
  • educacion
  • fotografia
  • homo typicus
  • internet
  • lolamentaciones
  • microposts
  • musica
  • ojiplatica
  • pensamiento lateral
  • relatos
  • series-cine
  • tiras
  • Otros cuentan

    - 1 de 3
    - Acertijos y más cosas
    - Centrifugado
    - Comentaristas dispersas
    - Cuaderno de bitácora
    - Cuentos mínimos
    - Decapitado por hereje
    - Efervescente2H
    - El destino de iscariote
    - El lobo rayado
    - El mar dentro de un caracol
    - El musolari errante
    - En clave de luna
    - Entretanto entretente
    - Epsilones
    - Espejo Lúdico
    - Evolucionarios
    - Gaussianos
    - Harmonía macrocósmica
    - Historias Extra-ordinadiras
    - La vidriera irrespetuosa
    - La zona fótica
    - MalaCiencia
    - Microsiervos
    - Papelera
    - Por la boca muere el pez
    - Saber Curioso
    - Siglos Curiosos
    - Su.Doku.Es
    - Trapseia
    - Vailima
    - Ventanas
    - Xatakafoto

    Humor

    Elrich - Forges - Alberto Montt - Vergara - Manel Fontdevila - Mauro Entrialgo - Glasbergen - PhD comics - xkcd

    Erredefítate:

    El Lolaberinto

    Blogalia

    Blogalia