los recortes son esto

Tengo un grupo de 1º de ESO (12 años) con las siguientes características:

-Un alumno con deficiencia auditiva grave al que hay que dirigirse de frente.
-Un alumno asperger.
-Un alumno autista (no precisamente silencioso).
-Un alumno de integración que está en el aula algunas horas de matemáticas y otras sale a apoyo.
-Tres alumnos con cuyos padres todavía no me he podido comunicar porque no leen las agendas ni cogen el teléfono.
-Cuatro repetidores.
-Dos alumnas de las que aún no he logrado que saquen el boli.
-29 chicos y chicas en total.

A pesar de todo esto, el grupo no es malo. Hay algunos chavales brillantes (sobre todo dos chicas), son en general trabajadores y nos llevamos fenomenal en clase. Pero casi 30 alumnos con estas características tienen como consecuencia que si uno de ellos no se ha enterado de algo, puede que yo tampoco logre ver que él no se ha enterado y no me ha querido preguntar. Pero es que el día siguiente este será otra, y esta, otro.

Hace pocos años teníamos un máximo de alumnos con necesidades educativas especiales por clase (2) y, por cada uno de ellos, se nos reducía la cantidad de los demás (por cada alumno con necesidades educativas especiales teníamos dos menos de los que no las tenían, o no tan especiales). Ahora todo eso ha desaparecido, el máximo y la reducción.

Pretender que en estas circunstancias la educación sea maravillosa es una utopía más grande que el Himalaya. Después nos instan a hacer proyectos, a trabajo colaborativo, a evaluación por competencias. Con estas características de grupos es completamente imposible ir más allá de una clase en la que más o menos te asegures de que lo entienden al menos un rato. Los recortes son esto.

|2016-05-26 | 21:27 | educacion | 0 opinan | Este post | |

el juego de la muerte

|2016-04-10 | 17:42 | ojiplatica | 0 opinan | Este post | |

por qué NO me gusta la "flipped classroom"

La "flipped classroom" o clase invertida está de moda. Consiste en que los conocimientos que adquieren los alumnos se invierten con respecto a los de una clase normal: lo tradicional es que el profesor explique los contenidos por la mañana y los chicos los practiquen (deberes, estudio...) por la tarde, pero la "flipped classroom" aboga porque se haga al revés. Aquí podéis ver un resumen de su esencia teórica:



El vídeo es estupendo y, cuando uno lo ve, no puede más que querer que sus hijos o alumnos aprendan así, pero expongo aquí los motivos por los que me parece una metodología errónea:

Para los alumnos:

-Implica cierta homogeneidad en las herramientas que tienes: se presupone ordenador e internet en casa, algo que todavía no hay en muchos hogares. Algunos defensores de la flipped me han dicho que, entonces, se vayan a la biblioteca. Claro.
-Implica muchísimo tiempo de trabajo por la tarde: tienen que adquirir los conocimientos de 6 o 7 horas de clase "tradicional". Sé que en una hora de clase no se dedican los 60 minutos a dar contenidos, pero sí, como mínimo, 30. Si todos los profesores se "fliparan", los chicos tendrían un mínimo de 3 horas de trabajo por la tarde, eso si lo pillan a la primera. Y no es que abogue por eliminar los deberes, pero deberían ser algo gradual y puntual, de repaso rápido que no implicase más de 5-10 minutos por asignatura en los cursos pequeños y 10-20 en los altos. Desde luego, en una clase de Bachillerato yo estoy explicando contenidos un mínimo 40 minutos (así es el temario). Es irreal pensar que lo van a ver por la tarde, seguro que tendría que volver a explicarlo por la mañana. Porque queda guay que un profe haga un "flipped" un día, pero pensad en lo que se convertiría si fuera así todos los días con todos los profesores.
-Implica que si te quedan dudas, solo tienes dos opciones: o volver a ver la misma explicación (como si el profesor en la pizarra te lo explica exactamente igual) o preguntarlo el día siguiente (o cuando vuelvas a tener es asignatura) y que el profesor tire de pizarra. Se pierde el que se levante la mano y preguntes, que veas la cara del que se ha quedado sin entenderlo, que lo expliques de tres formas más o poniendo más ejemplos si es necesario.
-Aunque presupone que los alumnos trabajan cada uno a su ritmo, para mí solo funciona si el ritmo de aprendizaje es completamente homogéneo.
-Ya me parece mal llenar de deberes las tardes, porque no hay nada que promueva más la desigualdad que los deberes. Si un alumno tiene la suerte de que sus padres están para echarles una mano o si tienen ayuda externa, tendrán más ventajas que lo que no pueden. Si encima las tardes son para aprender la teoría, mucho peor aún.
-Si ya tenemos un 30% de alumnos que no tocan un boli por la tarde para hacer los deberes (y sus padres tampoco se lo exigen), ¿cómo acabarán cuando no miren ni siquiera los vídeos?

Para los profesores:

-Antes había unos permisos para realizar este tipo de materiales. Te daban una excedencia y te pasaban un año grabando vídeos, haciendo presentaciones o elaborando esquemas. Ahora quieren que todo ese material inexistente lo elaboremos además de nuestras 30 horas de permanencia en el centro. Entiendo que presuponen que lo podemos hacer en las 7'5 horas semanales restantes, como si no tuviéramos que dedicar horas a pasar faltas, llamar a padres, escribir informes, corregir y elaborar pruebas, tener evaluaciones o reunirnos para determinar cuestiones de los centros educativos. Es un trabajo ingente que requeriría el tiempo completo. Dicen que hay mucho material, que hay vídeos de Youtube, que ya hay mucho hecho. Claro, pero yo quiero explicar las cosas de la forma que creo más conveniente, no del modo en el que lo hace tal persona en Youtube. A eso me responden: "pues grábate tú". Claro, y dedico cada día 3 horas en mi casa a grabarme las clases del día siguiente, día en el que tendré mis seis horas y, por la tarde, otras tres horas de vídeos del día siguiente. Y todo eso sin contar con cuestionarios de evaluación, trabajo en grupos, elaboración de proyectos y preparación del material con el que tienen que trabajar las seis horas del día siguiente.
-Supone que la evaluación sea casi exclusivamente con rúbricas, eliminando el examen. Literalmente dicen lo siguiente: "Evalúa el trabajo de los alumnos mediante una rúbrica donde figuren los objetivos cognitivos y competenciales definidos al principio. Puedes compartirla con ellos y animarles a que se autoevalúen, y evalúen a sus compañeros. Les ayudará a desarrollar su espíritu de autocrítica y reflexionar sobre sus fallos o errores". Me parece estupendo hacerlo de forma puntual, pero quien crea que se puede evaluar exclusivamente así a adolescentes es que no ha pisado una clase. Solo ha teorizado sobre la metodología en un mundo feliz y utópico.
-Ya dedicamos tiempo a hacer prácticas en clase, ¿qué se creen? Y en matemáticas lo tenemos fácil (a menudo dedico la mitad de la clase a que practiquen lo que hemos dado antes) pero en otras asignaturas me da la risa: qué bonitas quedan las moléculas de ADN en el vídeo, ¿eh? Pero en mi centro no hay ni un solo desdoble para que los alumnos vayan al laboratorio ni un día y a ver quién se mete ahí con 32 alumnos. Además, los materiales están absolutamente desfasados porque nunca dan un euro para eso. Ahora vuelvo a recordar a los chicos esos del vídeo alrededor de un proyecto, discutiendo y comentando enfoques con las gafas puestas, y vuelve a darme la risa.
-¡Anda! ¡Pero si yo además tengo grupos donde no hay ni proyector! Y por supuesto, tampoco hay ordenadores ni tablets ni leches. Por no haber, no hay ni móviles. Mucho flipe veo.

Creo que se confunde muy a menudo la "flipped clasrroom" con el trabajo por proyectos y colaborativo. Y este también tiene mucho trabajo detrás, pero ni es tanto ni es tan injusto para el alumno. Y sí está comprobado que aprenden una barbaridad. No se puede hacer a todas horas ni en todos los temas, porque tenemos unos currículos infinitos que no permiten desarrollarlo todo con detalle y, encima, siendo un aprendizaje significativo que puedan palpar con cosas reales, pero sí creo que deberíamos cambiar la metodología clásica y pensar en dar menos y mejor. Pero no creo que la solución sea darlo al revés, con vídeos en casa.

Por supuesto, el vídeo está lleno de chicos y chicas felices en su aprendizaje, con una sonrisa que atraviesa los microscopios de los laboratorios y que se refleja en sus flamantes tablets. Casi la mitad de los alumnos de mi centro necesitan el préstamo de libros antiguos, pero oye, que no sea por falta de marketing.

|2016-03-20 | 10:06 | educacion | 11 opinan | Este post | |

dos quintos

El viernes puse este problema a mis alumnos de 1º de ESO:

Si son las 5 de la tarde, llevo una hora y media corrigiendo exámenes y todavía me quedan 2/5 de los exámenes por corregir, ¿cuándo acabaré de corregirlos si sigo a este ritmo?

Hemos hecho decenas de problemas de fracciones sencillos. En algunos había que calcular la cantidad que corresponde a una fracción del total y en los otros, el total dada una cantidad que es una fracción. En alguno había que sumar fracciones y hallar el resto. Poco más. Este ejercicio estaba convencida que la mayoría lo haría bien y rápido, ya que les pido que hagan un dibujo de la situación y que tal dibujo puede usarse para resolver el problema. Por tanto, si me quedan 2/5 es porque llevo corregidos 3/5. Si llevo hora y media, me supone media hora corregir cada quinto. Como empecé a las 5 y todavía me quedan 2/5, acabaré a las 6.

Estupendo. Entonces, ¿dónde ha estado el problema? En "Si son las 5 de la tarde". Oh, un número. Si hay un número, algo tendremos que hacer con él. No suelo introducir datos innecesarios en los problemas de fracciones (sí en los de números naturales) porque ya les cuestan lo suyo, pero esto ni siquiera era un dato superfluo. Sin embargo, esperaba que todos vieran que la hora a la que empiezo no tiene nada que ver con el ritmo de corrección. Pues bien, una parte de ellos ha calculado 2/5 de 5 porque aparecía el 5 y el 2/5. Si esto no es para pararnos (muchos cursos atrás y también en este) y analizar lo que ocurre, no sé.

|2016-03-13 | 09:13 | educacion | 4 opinan | Este post | |

tinta congelada

Hace un par de meses leí alguna cosa sobre la vida de la gran matemática Sophie Germain y en mi cabeza saltó la idea de ficcionarla y escribir un relato. La primera versión que escribí era casi wikipédica, buscando información aquí y allá sobre ella, y tratando de situarla históricamente. Después la maquillé con un pelín de literatura pero quería reescribirla al completo, alargando el texto y ficcionándola más aún con escenas, pero justo vi un pequeño concurso de relato en el que el plazo acababa en horas y lo mandé tal cual; incluso falta alguna tilde, pero ganó.

Es la historia de Sophie niña porque la de Sophie adulta es harina de otro costal. Es la historia de otra mujer más que ha tenido que pelear contra el machismo de su época hasta el punto de que, al morir, el funcionario que certificó su fallecimiento escribió que era una "mujer soltera y sin trabajo". Tócate un pie.

El homenaje que intento hacerle lo podéis leer aquí.

|2016-02-29 | 20:16 | relatos | 6 opinan | Este post | |

¿seguro? del móvil

Hace un año compré un móvil en MediaMarkt, un BQ Aquaris, y el chico que me lo vendió me convenció para hacerle un seguro por 39¤, "que nunca se sabe si se te va a caer al váter, lo va a arrastrar una ola y cosas así". Eso me dijo. Yo no me veía arrastrada por una ola llevando móvil, pero sí se me ocurrían mil formas de que se me rompiese la pantalla, como así sucedió hace un mes y algo. Llamé al seguro, lo tramitaron y pasaron a recogerlo avisándome de que tal seguro no cubre nada relacionado con el agua (!!) y que tenía que pagar un 10% del precio del móvil. Sí, sí, me dice, está en la letra pequeña del contrato. Efectivamente, ahí estaba perdido, y si pusiera que tenía que darle la mitad de sueldo tampoco lo habría visto porque a ver quién se lee cada una de las cientos de cláusulas de un seguro cuando lo firma en la tienda. Además, para cobrarme ese 10% me pidieron los datos de mi tarjeta, con el número de seguridad de atrás incluido (¿alguien sabe si esto es legal?). Al mes siguiente (hace unos días) me devolvieron el móvil con la pantalla cambiada, los datos borrados, una esquina rota y la batería que no baja ahora del 100% (eso no quiere decir que no se apague, ojalá, sino que no baja el número). Ah, y 12¤ que me costó la llamada al seguro, que era un 902 como una casa y no había forma de hacerlo de otro modo.

Conclusión: ya ha perdido MediaMarkt un cliente más. Que qué más les dará a ellos, pensarán algunos... ya, pero es lo único que puedo hacer. Eso y avisar a otros incautos como yo.

|2016-02-25 | 18:17 | lolamentaciones | 0 opinan | Este post | |

buenos y malos profesores

Con frecuencia he escrito por aquí sobre la necesidad que tiene el sistema educativo de cambiar y mejorar y, claro, potenciar a los que lo intentan. A menudo sale el tema de los incentivos para lograrlo y esto es una de las cosas que plantea Marina en el famoso libro blanco de la educación en España, que tanto ha sido criticado (a mi juicio, en parte con razón y en parte no, pero todo lo que sea hablar del tema me parece bien). En particular, se hablar de una recompensa (económica o del tipo que sea) al "buen profesor". En estos líos se mete Pedro, del blog Mas ideas y más cuentas, en este post cuyo contenido copio aquí:

El profesor A se pasa sus clases dictando apuntes.
El profesor B hace un trabajo estupendo, esforzándose porque sus alumnos aprendan algo.
El experto X se atreve a incluir en un informe que habría que recompensar a los buenos profesores.
Se arma la marimorena.

Y claro que hay miles de problemas en este tema. ¿Qué es ser un buen profesor? ¿Qué garantiza el que te curres más las clases? ¿Por qué tiene que ser malo el no renovarse? ¿Cómo evaluamos una buena praxis? ¿Cómo evitar el sesgo de la influencia del grupo con el que se trabaja o el barrio en el que se está? ¿Cómo evitamos que esto se convierta en un modo de marcar una filosofía mercantilista y que el objetivo no sea que aprendan mejor sino que yo cobre esa recompensa? ¿Implica pruebas externas bien pensadas? ¿Qué es una prueba externa bien pensada? ¿Quién y cómo evalúa al profesor? ¿Cómo lograr que sea una evaluación objetiva?

El caso es que hay miles de incógnitas para poder decidir a quién se le da esa recompensa por "currarse más las clases" y a quién no, pero ¿seguimos sin intentarlo? ¿nos cruzamos de brazos diciendo "ay, qué difícil sería" o lo discutimos a ver si llegamos a algo? ¿Por qué tantísimos profesores estarían en contra? Lo que tengo claro es que recuerdo perfectamente a esos profesores que me enseñaron cosas, recuerdo sus técnicas, sus diferentes formas de motivar, su entusiasmo y su preparación. Y también recuerdo, siendo la misma clase, a profesores inanes y pasotas que no merecían el mismo sueldo. ¿Tan rocambolesco es pensar que merece la pena recompensar de algún modo a los primeros, o, al menos, intentar ver si se podría conseguir?

|2016-02-21 | 13:37 | educacion | 5 opinan | Este post | |

en las no-noticias

Tomemos al azar un grupo de 1º de ESO de un IES de la Comunidad de Madrid. Imaginemos que en ese grupo imparte clase de Sociales una profesora (A) habilitada en inglés que también da clase a más grupos en inglés, pero a este no, a este les da en español. Tal profesora en septiembre comunica que va a pedir una reducción del 50% jornada por motivos personales, con lo que la administración tiene que mandar a otro profesor en media jornada, también habilitado, ya que uno de los grupos de ese 50% de horas restantes se da en inglés. La bolsa de profesores interinos de Sociales es enorme, siendo muchos de ellos profesores que han sacado más de un 5 en más de una convocatoria de oposiciones pero que se quedaron sin plaza; sin embargo, la bolsa de profesores interinos habilitados en inglés es muy pequeña porque ya se han asignado casi todos los que había y no paran de hacer "bilingües" (entrecomillado, sí) muchos centros. Pero algún profesor bilingüe queda en esa bolsa bilingüe especial, una segunda bolsa que han tenido que abrir con profesores que no sacaron ese 5 en la oposición. Esa bolsa se agota en cuestión de días, pero no se nombran a los profesores hasta quince días después de pedirlos, es decir, los alumnos de este grupo de 1º de ESO tienen ahora un profesor de Sociales B diferente que ha llegado quince días tarde a pesar de que el equipo directivo lo pidió con mucha antelación. Unos meses después, la profesora A que había pedido un 50% de reducción cree que puede incorporarse al 100%, con lo que los alumnos tienen ahora a otro profesor diferente que el que les ha evaluado hasta entonces. Sin embargo, un mes después dicha profesora tiene que coger la baja definitiva, al menos por este curso. Es un asunto serio, ni mucho menos se trata de algo banal. Se avisa de nuevo con muchísima antelación, pero no mandan a nadie hasta quince días después de hacer efectiva la baja (o veinte, que estas cosas...). La profesora C a la que mandan no es el profesor B, claro, que a saber dónde anda ahora. Esta profesora C también tiene que ser habilitada, por supuesto, pero ya a estas alturas de curso han tenido que abrir una tercera bolsa de interinos para poder cubrir esos puestos bilingües: en este caso son profesores que ni siquiera se han examinado nunca de una oposición (pero hablan inglés, claro). Sin embargo, la han ordenado de un modo extraño: esta bolsa es tan atropellada que ni siquiera han baremado méritos. Nombran a los profesores conforme llegan, sin puntos ni nada. Cuando cogen el nombramiento, firman un papel en el que aceptan que les vuelvan a cambiar de sitio en el momento que sea porque otros tengan más puntos que ellos. ¿Cuándo le dirán a la profesora C que tiene que irse? Nadie lo sabe. Mientras, se le explica cuál es el funcionamiento del centro, cuáles son sus alumnos de 1º (y de seis grupos más), cuáles son sus obligaciones (nunca había dado clase) y en qué consiste dar clase. Cuando cree que le van a llamar para rebaremar la lista, no ocurre eso, sino que en realidad le llaman para otro puesto de trabajo en otro país, así que se va. Ahora los alumnos de 1º esperarán otros quince días a que llegue un profesor de Sociales D que hable inglés, que a saber de qué lista lo sacarán, pero que estará en el centro unos cuantos días hasta que la lista finalmente se bareme bien y otro con más puntos pida su puesto. En febrero o marzo. Otro profesor E que hable inglés y que llegue al centro a saber cuántos días después. Mientras, la administración se ha ahorrado el sueldo de un profesor un porrón de días, ha tenido a un montón de profesores sin baremar, ha ninguneado a los no habilitados que estaban disponibles para trabajar y no para de entorpecer el necesario asentamiento de las plantillas de los centros al no sacar apenas plazas en las oposiciones. Hay problemas inevitables, como las bajas, pero todo lo demás es perfectamente evitable y solo denota una falta de capacidad de organización por parte de la administración. No me cabe en la cabeza que este tipo de cosas, que pasan todos los años en cientos de institutos (sobre todo desde hace cuatro años), no esté en las noticias cada día.

|2016-02-04 | 17:37 | lolamentaciones | 0 opinan | Este post | |

el paradójico dulce momento de las matemáticas

Creo que vivimos una época estupenda para aprender matemáticas de verdad. Cualquier chaval (y no tan chaval) con Twitter o Youtube va a poder disfrutar de una variedad inmensa de recursos, curiosidades, herramientas y teoría bien explicada, por eso creo que es un momento dulce. Dejo aquí algunas de las web más chulas que he ido encontrando, tanto para aprender matemáticas como para aprender a enseñarlas.

-Derivando, el canal de Youtube de Eduardo Sáenz de Cabezón, un canal muy divertido y con explicaciones estupendas sobre un montón de conceptos matemáticos. Imprescindible para empezar a crear curiosidad.
-Matemáticas en Verne, una colección de artículos con cierta periodicidad que siempre traen curiosidades.
-Más ideas y menos cuentas, un blog genial de Pedro Ramos para replantearse la enseñanza de la asignatura.
-3 actos de Dan Meyer, una colección de problemas reales a través de vídeos (3 vídeos en los que se presenta el problema, que tiene que ser identificado por el alumno, los datos y más o menos la forma de resolverlo.
-Diversas cuentas de Twitter como las de @mtpibtor, @claragrima, @tocamates, @imatematicas, @notemates, @cifrasyteclas y muchísimas más.
-Concursos de matemáticas. Aquí tenemos el Concurso de primavera Concurso de primavera, el Concurso Pangea o el Concurso Intercentros.

Además, recuerdo que ya dejé alguna más por aquí.

¿Y por qué croe que es paradójicamente dulce? Porque la mayoría de las clases siguen siendo exactamente igual que cuando ni siquiera existía internet.

|2016-01-30 | 19:45 | algo de mates | 0 opinan | Este post | |

se busca editor, razón aquí

Acabo de dar por cerrado mi proyecto literario porque sí, porque podría revisar hasta el infinito y quiero empezar a pensar en otros proyectos nuevos. Si algún lector asiduo del blog es en realidad un editor encubierto que quiera leer un manuscrito o conoce a uno (de cerca, a esa distancia en la que hay algo de fuerza de gravedad), que me avise. Es increíble pero en casi todas la editoriales que conozco tienen cerrada la aceptación de manuscritos, así que poco se puede hacer si no eres ya conocido. Y sé que el relato es un género minoritario, lo sé, pero más minoritaria es la poesía, el arte abstracto o la música africana y ahí están, ¿no? Y vale, sí, el libro se llama "Los números imaginarios", pero es literatura, lo prometo. Yo a cambio aporto un texto cuidado, mucho cariño y ganas, unos cuantos lectores potenciales y un arroz con bogavante (y de postre, tiramisú) que me sale de lujo.

|2016-01-24 | 15:15 | relatos | 7 opinan | Este post | |

poesía truño

Ando estos días acabando la revisión número tres mil cien del libro de relatos y me he prometido que esta será la última. Justo cuando me lo he prometido, claro, he pensado que podría incluir un relato que tengo en mente escribir este fin de semana y puede que también cambie la estructura y el orden y seguramente quite algunos más bien flojos... En fin, que a saber. El caso es que el libro está más o menos listo y puede que me atreva a mandarlo al vacío, es decir, a enviárselo a algún editor incauto que quiera apostar por él (o puede que no me atreva, claro). Si esto llega a buen puerto —algo harto improbable—, habrá que ver si hay algún problema con publicar los relatos que han sido premiados, si el título y estructura son adecuados, si hay que poner o quitar esto y aquello, dar brillo y esplendor, pero la verdad es que estoy deseando quitarme de encima a este ser, este hijo que solo pide comer y dormir, comer y dormir, y que no hace nada en casa. En el fondo le tengo algo de cariño, pero creo que estamos listos los dos para independizarnos.

Este libro me ha costado tres años de relatos frustrados y malísimos. Tengo guardados más de cien que no borro por una cuestión romántica, pero que no representan más que esos inicios terribles y avergonzantes. También lo será este libro cuando lo vea dentro de otros tres años y me eche las manos a la cabeza deseando no haberlo escrito nunca, pero parece que esa sensación es bastante común, no me preocupa. Los de hace un par de años son objetivamente malos, de eso no hay duda.

Esto lo digo porque estos días veo que dos de los cantautores que seguía en mis tiempos mozos (ahora lo digo con algo de vergüenza) han sacado libros de poemas (ahora ya a cualquier cosa escrita en forma de columna le llaman "poema"). Ayer leía sus Twitters (este y este) con cientos de retuits de gente que había comprado sus libros y estaban babeando con sus "poemas". Yo no escribo poemas y tampoco conozco mucho del género, pero sé lo suficiente como para decir que son un truño bien grande. Y creo que puedes hacer buenas letras de canciones, una cosa no está reñida con la otra, pero esto es terriblemente malo como poesía. No dejan de ser frases originales que podrían encajar bien en una canción, pero señores, como parte de una poesía son espeluznantes.

Algunos dirán que qué más da, "al menos la gente lee". Claro. Y también podemos leer las frases de Mr. Wonderful, ¿no? El éxito que tuvieron en la feria del libro fue tal que ahora las librerías exponen sus obras en el mejor mostrador e incluso los carteles con su nombre llenan las paredes del Metro. Me pregunto qué pensarán de ellos los autores de poesía de verdad que no sean famosetes de escenario. El marketing, el tirón del fenómeno fan (tienen hordas de seguidores en sus conciertos, creo que de forma más o menos merecida) y el efecto Mr. Wonderful ha hecho que lo estén petando con "poemas" así de malísimos. No van a caber en sus cuerpos del ego que han comido estas navidades.

Obra de K. Haring
Tremendito... -.-

|2016-01-07 | 11:40 | lolamentaciones | 13 opinan | Este post | |

el no roscón

En mi infancia y adolescencia nunca hubo roscón de reyes. Puede parecer triste, pero ni mucho menos: no había en todo el pueblo, no se estilaba, puede que nadie supiera de su existencia. Creo que no probé uno hasta que tuve casi 20 años y, de repente, los roscones invadieron el pueblo. No sé cómo entraron. Supongo que por la existencia de internet, la globalización, la publicidad, los viajes por placer y no por cuestiones médicas... En las capitales, ahí sí que había roscones, a saber desde cuándo. El caso es que hasta finales de los noventa, en el pueblo nadie los comía y ahora raro es el comercio que no te vende esa masa de bizcocho seco con nata dura y fruta escarchada por quince euros. Hasta en el chino hay. Y no sé si son más felices, pero lo que es seguro es que ya son iguales que el resto de pueblos. Tampoco sé si ahora se siguen dando magdalenas con chocolate caliente en el parque durante la noche de reyes, mientras los niños esperan ilusionados a que Sus Majestades bajen de los tractores ya sin un solo caramelo encima y con la barba por las rodillas para darles los regalos de uno en uno, diciendo por el micrófono sus nombres y apellidos. No quiero preguntar lo de las magdalenas, que igual me dicen que ahora dan roscón y para qué.

|2016-01-06 | 11:40 | lolamentaciones | 0 opinan | Este post | |

mis libros de 2015

Como cada año, aquí van mis libros de 2015. En número, un pelín menos que el año pasado, pero también algunos han sido bastante tochos. Estoy contenta por haber descubierto a algunos autores magníficos y, en general, ha sido un buen año de lecturas. Me quedo con el descubrimiento de Pollock y Schewblin y lamento que me hayan gustado tan poco algunos autores muy ensalzados en algunas críticas (David Trueba con Blitz o Milena Tusquets con También esto pasará). Además, los libros de no ficción que he leído me han parecido en general muy buenos. Marco con un (+) los que más me han gustado y, claro, con un (-) los que menos. De los 89 libros, solo 32 están escritos por mujeres. Quizá intente revertir esto en 2016.

En fin, aquí van mis libros leídos en 2015:

Novela:

El libro de los amores ridículos, de Milan Kundera.
Leche, de Marina Perezagua.
El pantano de las mariposas, de Federico Axat (-).
La conquista del aire, de Belén Gopegui.
El cielo protector, de Paul Bowles.
Del color de la leche, de Nell Leyshon.
Americanah, de Chimamanda Ngozi Adichie.
Horror Vacui, de Paula Lapido.
Nunca pasa nada, de José Ovejero.
Vestido de novia, de Pierre Lemaitre.
Falsa identidad, de Sarah Waters.
Cicatriz, de Sara Mesa.
Tengo miedo torero, de Pedro Lemebel.
Ni rubia ni pelirroja, de Alberto Rey.
Los excluidos, de Elfriede Jelinek. (+)
El gran frío, de Rosa Ribas y Sabine Hofmann.
El marciano, de Andy Weir. (+)
Nosotros H, de Ignacio Ferrando.(+)
El beso de la mujer araña, de Manuel Puig.
El padre muerto, de Donald Barthelme.
Blitz, de David Trueba. (-)
Distancia de rescate, de Samanta Schweblin. (+)
La carretera, de Cormac McCarthy.
De ratones y hombres, de John Steinbeck. (++)
Diez negritos, de Agatha Christie.
El corazón de las tinieblas, de Joseph Conrad.
El desierto de los tártaros, de Dino Buzzati.
Los millones, de Santiago Lorenzo.
También esto pasará, de Milena Busquets. (-)
Soy Pilgrim, de Terry Hayes.
Matar un ruiseñor, de Nelle Harper Lee. (+)
Cosas que los niños deberían saber, de Mark Oliver Evertt.
No soy Stiller, de Max Frisch.
Barba Azul, de Amélie Nothomb.
Tantos días felices, de Laurie Colwin.
La señora Frisby y las ratas de Nimh, de Robert C. O’Brien.
Big Brother, de Lionel Shriver.
Las primas, de Aurora Venturini. (+)
El contable hindú, de David Leavitt. (+)
Postales de invierno, de Ann Beattie.
La larga marcha, de Stephen King.
Kwass, de Diego Luis Sanromán.
El señor de las moscas, de William Golding.
Lo que queda del día (o Los restos del día), de Kazuo Ishiguro.
Dientes blancos, de Zadie Smith.
Fiebre, de Matías Candeira.
Farándula, de Marta Sanz.
Las hermanas Bunner, de Edith Wharton.

Relatos:

Bajo treinta, selección de Juan Gómez Bárcena, varios autores.
Ceremonias de interior, de Ignacio Ferrando.
El pez volador, de Hipólito G. Navarro.
Azul ruso, de Patricia Esteban Erlés.
Teoría de todo, de Paula Lapido.
Barbarismos, de Andrés Neuman.
Solo con hielo, de Silvia Fernández Díaz.
Viajes inocentes, de Pilar Adón.
Alumbramientos, de Andrés Neuman.
Escena de familia con fantasma, de Julia Otxoa. (-)
Ocho centímetros, de Nuria Barrios.
Amado monstruo, de Javier Tomeo.
Extinción, de David Foster Wallace.
Knockemstiff, de Donald Ray Pollock. (++)
Sicilia, invierno, de Ignacio Ferrando.
La muerte juega a los dados, de Clara Obligado.
Nuevas aventuras de Olsson y Laplace, de Javier Sagarna.
Lo inolvidable, de Eduardo Berti. (-)
Personajes secundarios, de Manu Espada.
Por favor, sea breve 2, selección de Clara Obligado.
Pájaros en la boca, de Samanta Schweblin. (++)
Siete casas vacías, de Samanta Schweblin. (++)
Una historia del mundo en diez capítulos y medio, de Julian Barnes.
Luces de papel, varios autores.
Gracias por la compañía, de Lorrie Moore.
El prisionero de la avenida Lexington, de Gonzalo Calcedo.
El cuerpo secreto, de Mariana Torres.
Me pillas en mal momento, de Kike Parra.
Como meteoritos, de Alejandro Amelivia.
Jagannath, de Karin Tidbeck.

Ensayo y varios:

Zen en el arte de escribir, de Ray Bradbury.
Primera Guerra Mundial contada para escépticos, de Juan Eslava Galán. (+)
Segunda Guerra Mundial contada para escépticos, de Juan Eslava Galán. (+)
Escribir y reescribir, de Gloria Fernández Rozas. (+)
La lengua de las matemáticas y otros relatos exactos, de Fernando Álvarez, Óscar Martín y Cristóbal Pareja. (+)
El secreto de Prometeo y otras historias sobre la tabla periódica, de Alejandro Navarro. (++)
El hombre que hablaba con los delfines y otras historias de la neurociencia, de José Ramón Alonso.
Amor y matemáticas, de Edward Frenkel. (+)
Historia de España contada para escépticos, de Juan Eslava Galán, relectura.
Cuando te envuelvan las llamas, de David Sedaris. (+)
Estafados, de Alex Robinson.

|2015-12-31 | 15:06 | relatos | 2 opinan | Este post | |

el fungible 2015

El viernes pasado tuvo lugar la presentación del libro que han publicado a raíz del premio de relato corto y novela corta El Fungible, de Alcobendas. Estuvimos los dos ganadores y los dos finalistas y nos acompañó en el acto Soledad Puértolas con un discurso defendiendo el formato breve a través de la literatura de Alice Munro. Podéis leer los textos y ver fotitos aquí.

|2015-12-15 | 18:33 | relatos | 3 opinan | Este post | |

nuevas modas

Hace tres o cuatro años, en una reunión con los padres de mi tutoría de 3º de ESO les recomendaba que trataran de controlar el uso que les dan sus hijos al ordenador, sobre todo por la noche. Algunos se quedaban despiertos hasta las tantas y los padres no sabían ni dónde se metían. La mayoría me decía que sí lo controlaban, que era algo que se veía. Ahora ya no me molesto en hacer esa apreciación porque la mayoría de los alumnos duermen con un smartphone a menos de un metro de su nariz.

Cuando la anorexia se puso de moda (que fuera síntoma de otra cosa no quita que fuera una moda, algo que se transmitían unos a otros) tenían que pasar meses hasta que sus efectos se notaran. Además, no era tan común hacerse fotos y casi todas las experiencias se compartían de forma muy privada en foros específicos. El viernes pasado descubrí la nueva "moda" que ha empezado a sustituirla: la autolesión. Siempre ha habido personas (la mayoría adolescentes) que se autolesionan, lo sé, pero nunca tantísimas como ahora. Parece que lo más común es coger la cuchilla del sacapuntas, pero lo que me parece más atroz es que directamente se publican esas fotos en Instagram. Y lo que puede parecer un corte tonto acaba convirtiéndose en un chute de endorfinas para el cerebro, una forma de canalizar el dolor que se transforma en una adicción. Todo eso retransmitido casi a tiempo real por las redes sociales.

Hoy he buscado en instagram los hashtags #autolesion, #autolesionismo y derivados. Estoy segura de que casi ninguno de los padres de esos miles de chicos que suben esas fotos, esas terribles frases, imagina lo que está ocurriendo por la cabeza de sus hijos. Sé que en la mayoría de los casos es una llamada de atención y no un intento de suicidio, pero eso no quita que sea algo grave que no deja de aumentar. Las fotos están ahí, abiertas al público, mostrando su frustración con las cicatrices recién formadas, gritando que necesitan ayuda.

He analizado con detalle el uso que los adolescentes están dando (ya desde los 10 años) a las redes sociales e internet a golpe de tecla del móvil. Igual estoy exagerando y me he vuelto un poco abuela cebolleta, pero cada vez veo más claro que debería controlarse de forma más radical. No sé si hay aplicaciones que hagan que un padre sepa en qué paginas se mete su hijo, qué escribe y cómo, pero lo vería bien, al menos hasta los 15-16 años. No, no es coartar su libertad de expresión. Es educar. Es cuidarlos. Y es mucho más difícil, lo sé.

|2015-11-29 | 16:46 | educacion | 6 opinan | Este post | |

estándares y faringitis

—Por tanto la propiedad está clara, ¿verdad? Si yo multiplico...
—Profe, ¡me ha quitado la goma!
—Amir, por favor, para. Si yo multiplico 2 al cubo por 2 a la quinta...
—Profe, ¿esto entra en el examen?
—Profe, esto es muy difícil.
—Profe, sigue, que es que a ella le suspendieron en 6º.
—A ver, fijaos, y yo multiplico 2 al cubo por 2 a la quinta, realmente lo que tengo es ocho veces multiplicado el 2, es decir...
—Profe, ¿por qué pones un punto?
—Dania, ya hemos dicho que este año...
—¡Dania! Es que no te enteras de nada, que eso es por, que ya lo ha explicado trescientas veces.
—Profe, eso daría 256.
—Es como lo de las memorias del ordenador, ¿verdad, profe?
—Eso es, Jun. Y con este ejemplo veis que se suman los exponentes porque...
—¿Qué es lo del ordenador?
—Pero ese número pequeñito ¿qué es?
—Y 2 a la 10 es 1024, ¿verdad, profe?
—¡Que no me quites el Tippex!
—Profe, ¿esto se copia?
—Profe, yo leí que 10 elevado a 12 se lee tera, es un billón.
—¿Pero se copia o no?
—¡Profe, yo no entiendo nada!
—Y que 10 elevado a 24 es yotta, me lo ha dicho mi padre.
—Profe, ¿puedo ir al baño?
—¿Esto se copia con bolígrafo? ¿Con colores?
—Y también se puede elevar a negativos, pero dan números pequeños, con decimales.
—¿Profe, tú por qué querías ser profe?

Así es a veces una 7ª hora (14:35-15:25) en un 1º complicadete y con inicio de faringitis. Luego la ley dice que todos, todos, todos los alumnos tienen que saber estos estándares. Hale, niños, en fila.

|2015-10-27 | 19:16 | educacion | 2 opinan | Este post | |

impunidad a dos ruedas

Anoche, a la vuelta de las fiestas de Arganzuela, fui a coger una bici pública de Madrid, de esas que la mitad no funcionan porque los chavales las arrancan a base de fuerza. De hecho, las cuatro primeras no las pude sacar: metía la tarjeta y me daba error. Durante el rato en el que intentaba sacarlas, seis o siete chavales trataron de arrancar las suyas sin tarjeta alguna, claro, a lo bestia. A todos ellos les reproché la conducta diciéndoles que lo que estaban haciendo era delito, que las bicis son públicas y las pagamos entre todos los que pagamos el servicio, que por su culpa se estaban rompiendo, que blabla... Y no sé si será porque iban todos borrachos, yo qué sé (qué barbaridad de quinceañeros había en las fiestas, a las 8 de la tarde ya había un montón vomitando), pero todos ellos, todos, se giraron y me gritaron "puta", "chúpame la polla" o "que te den por culo, zorra". Todos. Todos eran chicos de 15-16 años bien vestidos, bien blanquitos, bien del centro de Madrid. Todos se partieron de risa en mi cara y siguieron tirando de las bicis. Todos siguieron riéndose cuando les dije que hablaría con la policía que vigilaba los accesos a las fiestas. Los policías que me dijeron que vale, que sí, pero que qué iban a hacer ellos, que mira cuánta gente.

Quizá me ponga muy radical con estas cosas, pero si se corre la voz de que se han multado con 500¤ a los tutores legales de 10 de estos chavales (al día se sacan cientos de bicis así, por la fuerza), otro gallo nos cantaría. Y otros gallitos cantarían menos.

|2015-09-20 | 10:02 | lolamentaciones | 3 opinan | Este post | |

mi amigo desconocido y yo

Miércoles 9 de septiembre, 10:00. Mi móvil vibra en mitad de una reunión con los profesores nuevos del instituto, entre los que yo me encuentro. Se trata de un número de teléfono que no conozco y que vuelve a llamar en dos ocasiones más. No puedo cogerlo, me están contando las normas del centro, cómo rellenar los partes, qué copia va a los padres, cómo suena el timbre... esas cosas escucho mientras el móvil vibra una cuarta vez y yo ya me imagino que mi casa está ardiendo o que soy tan suertuda que me han elegido para hacer una inspección paralela de la declaración de la renta.

11:00, acaba la reunión y llamo varias veces al número, pero nadie lo coge. No sería Hacienda, desde luego, así que espero que mi casa siga intacta y que el gato no haya vuelto a practicar paracaidismo sin paracaídas.

12:00, reunión con los tutores. Me siento en mi sitio de tutora de 3º, pegada a la ventana. Empieza la reunión con otros treinta tutores más y vuelve a vibrar el maldito cacharro del infierno. Mismo número. Imposible salir sin que se note, tendría que levantar a diez tutores. Como si fuera una alumna, trato de disimular haciendo que escucho pero a la vez copio el contacto para mandarle un whatsapp avisando de que no estoy disponible hasta un rato después. "¿Desea invitar al número tal a Whatsapp?", me dice. ¿No tienes Whatsapp, amigo desconocido e insistente? ¿Pero quién demonios eres? ¿Buda? Decido, atención... ¡mandarle un SMS! Me siento como un Homo Naledi manejando un martillo percutor: nunca lo he hecho con este móvil y puedo liarla. No sé si le llega, si lo ha leído, si mi amigo desconocido sabrá que estoy reunida y me volverá a llamar o no.

13:00, acaba la reunión y vuelvo a llamar yo. Nada, mi amigo, el seguro, la consejería o quien demonios llamara ya no me quiere. Lo intento varias veces más y desisto. Cojo el autobús de vuelta a Madrid, que está repleto de gente silenciosa. Entonces el móvil vuelve a vibrar.

-Amigo desconocido: ¿Lola? ¿Hablo con Lola Morales?
-Yo (bajando la voz muchísimo porque todo el autobús está escuchando): Sí, soy yo, dígame.
-AD: Qué difícil dar contigo, oye.
-Yo: Es que estaba reunida, pero...
-AD: Bueno, lo mismo da. Te llamo del Ayuntamiento de Alcobendas...
-Yo (tratando de hacer memoria, creo que jamás he tenido nada que ver con Alcobendas): Aha.
-AC: ...porque has resultado ganadora de la XXIV edición del concurso El Fungible en la modalidad Relato. En breve te escribiré para que mandes de nuevo el relato, haremos una edición de 2000 copias y se presentará en diciembre junto al que ha quedado finalista.

Lo que deseo es hacer como Gasol y soltar un grito de esos de "¡toma!" pero recuerdo que todo el autobús está escuchando lo que digo y mi pudor aplaca el grito.

Yo: ¡Qué bien!
AC: A ver, para la nota de prensa... ¿A qué te dedicas?
Yo (imaginando en el bus a todos los padres de mi tutoría de 3º): Soy profesora en un instituto de Móstoles.
AC: ¿De qué?
Yo: Matemáticas.
AC: ¡Qué curioso!

Nota: Dios mata un gatito cada vez que alguien considera incompatible una cosa con otra, pero estoy segura de que Celia, mi nueva amiga conocida, no lo dijo con mala intención.

Yo: Sí, fíjate.
AC: Pues nada, me mandas tu número de cuenta, son 2500 euros y la edición del libro.
Yo: ¡¡¡PRFMFRFF!!!
AC: ¿Qué?
Yo: Nada, nada, ¡que qué bien!

Y ahí me quedo, en el bus, calladita, destrozando mi idea de que esos concursos de cuatro difras están más o menos copados por amiguetes o, como poco, por gente sabia y competente. Ellos lo gritaron por mí ayer vía Twitter, así que ya es público. A ver qué tal la edición, ya colgaré el relato definitivo. Qué ilusión más tonta, oye.

|2015-09-19 | 10:04 | relatos | 9 opinan | Este post | |

y ya van diez

Para los profes —como para tantos otros—, el año empieza en septiembre. Siempre ha sido mi mes preferido: acaba el calor asfixiante pero todavía no hace frío, empieza el curso (sí, a mí me encantaba que empezara el curso), cumplo años, vuelvo a ver a gente a la que quiero, preparo proyectos, saco alguna manga larga y vuelven a poner películas chulas en el cine. Este es mi décimo curso como profesora, se cumplen once años del inicio del blog y... hace diez años que llegué a Madrid.



Madrid a veces se queda a medias. No es París, no es Londres, no llega a aquellos tamaños ni propósitos, casi nadie la pone en un póster. Tampoco es Toledo o Granada, hay más suciedad y más coches, hay más gente, más prisas, más formas de perder el autobús. Pero si algo la caracteriza es que uno es de aquí desde que pisa su asfalto con intención de quedarse. No sé qué motivo hay, serán los bares y los horarios, serán los aperitivos, pero Madrid es mi ciudad desde que llegué aquí hace diez años con tres maletas y setenta y dos temas de oposición. Ahora tengo un piso, un gato, el trabajo perfecto, un buen puñado de amigos y toda la ciudad para perderme cuando hace falta. Aquí no hay sitio para nadie, pero que venga quien quiera, claro, que hablamos de Madrid.

|2015-09-06 | 12:57 | coctelera | 2 opinan | Este post | |

el método científico es casta

A finales de 2013, cuando Podemos todavía no tenía casi ni nombre (se fundó un mes después), Pablo Echenique envió este tuit a Pablo Iglesias. En él enlaza esta magnífica charla de @mimesacojea titulada "Matad al científico":



En la charla (de 20 minutos pero muy recomendable) se aborda uno de los problemas que veo en algunos sectores de la izquierda: un apoyo a las irracionalidades y las supersticiones. Es la alternativa de izquierdas a la religión y, la verdad, no sé qué es peor. Como persona de izquierdas, cuando ayer vi que Pablo Iglesias defendía en el Parlamento Europeo que se reconociera la "hipersensibilidad electromagnética" volví a echarme las manos a la cabeza. Y no, esta enfermedad no existe por mucho que digamos que "está probado que a algunos les afecta". Se han hecho cientos de experimentos serios y se ha comprobado que no es así. Por ejemplo, se ha cogido un grupo de supuestos hipersensibles y, tras dividirlos en dos grupos al azar, se ha metido cada uno de ellos en dos habitaciones: la primera estaba aislada de radiaciones y la segunda tenía una antena funcionando dentro. ¿Qué ocurrió? Claro, que los de la antena sintieron dolor de cabeza y estómago y los otros no. Pero ¿qué ocurría realmente en las habitaciones? Que ni la habitación aislada estaba aislada de nada ni la antena estaba en funcionamiento. Las dos habitaciones eran iguales. Entonces, ¿por qué pasa esto? Porque los efectos placebo y nocebo son así de puñeteros. Solo logramos limitarlos conociendo lo mejor posible los efectos reales de lo que tenemos delante. Y si sabemos que no los hay, no afectan.

Señores políticos de izquierda que creen en estas cosas como otros creen en la Virgen de Fátima... ¿Por qué? ¿A qué se debe esta incultura? ¿Por qué estas creencias están tan asociadas a la izquierda? ¿Por qué no les da muchísima vergüenza hablar sin conocer? ¿El método científico es casta? ¿Por qué, entre unos y otros, me lo ponen tan difícil para las generales?

|2015-08-26 | 11:06 | lolamentaciones | 8 opinan | Este post | |

de álgebras y cutis

Andaba yo estos días leyendo Amor y matemáticas, un libro estupendo del matemático Edward Frenkel, cuando decidí ir a hacerme una limpieza de cara. Mientras esperaba mi turno en el sofá, me debatía entre sacar el libro del bolso o no. El motivo era la portada, en la que se ve un corazón enorme. No colaba como revista del corazón porque también se lee claramente "matemáticas":


Sí, me daba un poco de vergüenza que lo vieran porque todos los que allí había tenían entre sus manos una revista o el móvil, el gran sustituto del Lecturas, Semana y Pronto en las peluquerías y salones de belleza. Pero me había quedado a medias en un capítulo y quería acabarlo, así que traté de esconder un poco la portada y comencé a leer. El libro es un estupendo viaje autobiográfico desde las primeras motivaciones de un investigador matemático hasta el presente y los proyectos futuros. Aunque Frenkel me da mil vueltas, me ha hecho recordar los años de carrera y de investigación, la emoción tras entender un problema, la frustración al intentar resolverlo sin éxito y la alegría cuando sí se consigue.

Estaba leyendo sobre álgebras de Lie y bosones cuando me llamó Fátima y entramos a una sala pequeña. Dejé el libro sobre la mesita, me tumbé en la camilla y Fátima comenzó a ponerme una crema limpiadora.

-Pues hoy ha refrescado -dijo extendiendo la crema.
-Y menos mal -contesté tratando de no tragar nada.
-Trabajar con calor es lo peor.

Me acordé de Frenkel y sus complicados inicios en Rusia debido al antisemitismo atroz de los años previos a Gorbachov y su perestroika. Fátima estaba poniéndome el tónico cuando me dijo que llevaba pocos días trabajando ahí.

-Es que además, con una hija pequeña, es difícil compaginarlo todo.

Así que Fátima, que no tendría más de 22 años, ya tenía una hija. Imaginé su vida de arriba a abajo porque he tenido unas cuantas alumnas como ella: en mi película, Fátima repitió 2º, acabó la ESO por los pelos y entró en un Grado medio de Peluquería y estética. Tras cuatro novios, se echó uno más formal a los 17 y se quedó embarazada a los 20. Me estaba poniendo el peeling cuando comentó que hizo un curso de nueve meses en un centro privado, pero que cuando de verdad aprendió fue cuando empezó a trabajar. Frenkel tuvo una especie de epifanía cuando le propusieron su primera investigación, con 17 años, y se puso a buscar entre decenas de libros para entender las definiciones.

-Ahora veinte minutos de vapor, tienes que aguantar.

Es casi lo peor de las limpiezas, el maldito vapor que no te deja respirar. Aguanté estoicamente mientras pensaba en el libro, que se intenta promocionar como "para todos los públicos" cuando creo que no es así: puede leerse sin tener ni idea de matemáticas, pero no se entendería ni la mitad de lo escrito. No es divulgación convencional sino un repaso a una parte de la matemática moderna que intenta suavizar algunos conceptos para que los entienda un lector curioso.

Pasados los veinte minutos, llegaba lo peor de verdad: extraer los puntos negros. Fátima cogió los papelitos y comenzó a apretar la punta de mi nariz. Maldita seas, Fátima.

-Te salen estupendamente -comentó-. ¿Te duele?
-No mucho -mentí.
-Pues me suena tu cara un montón.
-Uhm. No sé, llevo bastante tiempo fuera del pueblo.
-¿Dónde vives?
-En Madrid.
-¿Y qué haces por allí?
-Soy profesora de matemáticas.

En ese instante apretó con las uñas con más fuerza que nunca. Vete al infierno de las esteticienes, Fátima.

-Yo no tengo el título de ESO por culpa de las matemáticas. Me he presentado por adultos tres veces y nada. Si tengo que hacer un problema en el que haya que sumar 2 más 2, yo los multiplico.

No le recordé que las dos cosas dan 4 porque estaba por completo en sus manos y los lagrimones que ya salían de mis ojos podrían potencialmente llenas piscinas saladas. Ahí siguió Fátima, despotricando de las matemáticas con alguna pincelada de autocrítica mientras pasaba a buscar puntitos negros en mi frente.

Cuando apagó la luz, me imaginé que cogía el cuenco con la cera hirviendo y me lo echaba por encima como venganza por todo mi gremio. Pero Fátima bajó también la persiana y dijo:

-Ahora viene lo mejor.

Ay, Fámita, cómo te adoré durante esos quince minutos de masaje facial. Tus angelicales manos ya las querría Frenkel (aunque el chaval es un sex-symbol en el mundo matemático, igual también tiene unas manos maravillosas que hacen masajes así de estupendos). Durante esos quince minutos pensé en esas dos personas tan terriblemente diferentes que copaban mis minutos. Jamás se conocerían, jamás sabría el uno de la otra ni al revés, jamás llegarían a tener intereses comunes, pero ahí estaba el libro, entre la máquina de vapor y las tiras de depilar, bocabajo para que no se viera la portada.

Tras la mascarilla y una crema fría, salí de allí como si estuviera a punto de demostrar algún principio importantísimo sobre el funcionamiento del universo. Y con un cutis estupendo.

|2015-08-15 | 13:21 | coctelera | 0 opinan | Este post | |

cosas de familia (devota)

En resumen:

A Abram se le aparece Dios (Dios en general, no hay religiones todavía) y le dice que vaya a Canaán. Abram está preocupado por no tener descendencia con su mujer Saray, que parece ser estéril, y esta le permite que se acueste con su criada, Hagar. Nace de esta unión el primer hijo de Abram, Ismael (según el islam, los musulmanes descienden de él y, como fue el primero, ellos se consideran los verdaderos herederos del pacto con Dios). Saray se rebota muchísimo por este niño y obliga a que Abram los eche de casa.

Dios hace un pacto con Abram: a cambio de su devoción, le concederá un hijo con Saray a pesar de que él tiene 99 añazos y el viagra ni se imaginaba (para eso está Dios, supongo). Abram pasa a llamarse Abraham y Saray es ahora Sara. Abraham se cincuncida y promete que hará lo mismo con sus hijos. Tienen a Isaac, al que se le atribuye la fundación del judaísmo que luego, claro, dará lugar al cristianismo. Y ya con Isaac crecidito, Dios le pide a Abraham que lo sacrifique como ofrenda, lo típico que pide un Dios. Este accede pero un ángel lo evita en el último momento. La Torá tiene este hecho como ejemplo fundamental de acto de fe, qué menos.

Isaac se casa con Rebeca. Tienen gemelos y el segundo, Jacob (que cambiará después su nombre a Israel) tiene 12 criaturitas con diversas mujeres que darán lugar a las 12 tribus de Israel. Jacob-Israel tiene con su primera esposa, Lea, seis hijos (Rubén, Simeón, Leví, Judá, Isacar y Zabulón), con una criada otros dos (Gad y Aser), con su esposa preferida, Raquel, otros dos (José y Benjamín) y con una criada de Raquel los dos que quedan (Dan y Neftalí).

Y tras toda esta fábula de cuernos y locuras, aquí estamos, con casi todas las religiones del planeta montadas a raíz de las aventuras amorosas de esta devota familia. Qué queréis que os diga, pero a la vista de cómo ha ido todo, casi hubiera preferido a los Simpson, los Alcántara o la tribu de los Brady.

|2015-08-05 | 10:05 | coctelera | 1 opinan | Este post | |

bricolaje

Mi relación con los microrrelatos de la Cadena Ser es un poco de amor-odio. Me gusta la idea y el formato y casi siempre me provocan alguna imagen original. No suelo participar y, cuando lo hago, es con un solo relato que escribo en el móvil. Pero luego, cuando he sido seleccionada, siempre me pasa algo: o se lee regular en directo, o hay un problema con el teléfono o, como ayer, me cortan el final del relato :P (a los finalistas nos mandan los micros para votar pero al mío le faltaba la última línea). Bueno, al final se leyó completo (puede escucharse aquí aunque, por suerte para mí, pocos reconocerán mi voz :)) y paso a la final del 31 de agosto, así que allí nos vemos con este Bricolaje:


Bricolaje

Hoy papá va a probar con un spray de pintura, dice que la brocha deja pelos pegados.
—Mira que lo siento, cariño, fue un despiste, pero verás lo bien que queda —le dice a mamá—. Luego con un pincel le pinto las venitas y como nuevo.
Mamá, temblando desde el sofá, se mira todo el rato el hueco del pecho. Papá se afana en la mesa rociando pintura roja sobre el corazón todavía un poco caliente.
Yo me acerco a mirarlo.
—Papá, no insistas —susurro—, le acaba de salir otra grieta.



|2015-07-28 | 10:54 | relatos | 3 opinan | Este post | |

demostraciones fáciles

A raíz de este post de Más ideas y menos cuentas en el que se plantea proponer en clase que los alumnos traten de demostrar que p^2-1 es múltiplo de 24 para todo p primo mayor que 3, he recordado que hace un par de años traté de hacer una lista de cuestiones de este tipo, con fácil demostración, para poder tratarlos en clase. Seguro que la mayoría de los alumnos pasa o no logra sacar le demostración, pero también creo que muchos lo intentarían y la entenderían a posteriori. Por eso os invoco, oh seres sabios que pisáis este blog, para hacer tal lista con un nivel de dificultad variable (pero con demostración más o menos breve).

En su momento planteé algunas de estas demostraciones en clase, a veces con pistas o ayuda geométrica (alguna para chicos de 12 años y otras para los de 17, claro):

-Que el cuadrado de un par es par y al revés.
-Que raíz de 2 es irracional.
-Las diagonales de un rombo son perpendiculares.
-Que hay infinitos primos.
-Teorema de Pitágoras.
-Que 6^n acaba en 6.
-Que a partir del arco de una circunferencia podemos hallar el centro de esta.
-Los ángulos de un triángulo suman 180º y, en general, los de un polígono de n lados, (n-2)*180º.

¿Qué otras se os ocurren? Mi idea es hacer una recopilación ordenada por dificultad antes de que empiece el curso.

|2015-07-26 | 20:36 | algo de mates | 3 opinan | Este post | |

como entra, sale

Mi memoria es selectiva y pésima. Es estúpidamente selectiva: no recuerdo ningún cumpleaños anterior a los 30 pero sí mi primer razonamiento matemático y la emoción que me produjo; he olvidado las caras y nombres de todos los profesores de inglés que he tenido a lo largo de mi vida —apostaría a que nunca tuve ninguno— pero recuerdo que la profe de francés de 3º de BUP que nos acompañó al intercambio con Annecy sacó en el tren un neceser enorme lleno de cremitas y que su hijo al nacer pesó 5 kilos y 200 gramos. Mi meoria además es pésima porque cuando la he necesitado nunca ha estado ahí. Ni siquiera para las oposiciones o para estudiar Antropología: yo me pegaba una paliza a esquematizar cosas y tratar de relacionar conceptos y buscar reglas mnemotécnicas porque sabía que ella no iba a ser capaz de retener un maldito nombre por sí sola. En parte, por eso hice Matemáticas, parecía que no había que recordar muchas cosas (error) y que todo era puro razonamiento (error doble). Sí, es razonamiento, pero uno razona muchísimo mejor si recuerda los teoremas y las demostraciones que ya ha estudiado. A mí me entraban con alegría y alborozo por una parte del cerebro y salían de puntillas por el otro, las muy hijas del mal. Mi memoria, esa red que debería filtrar lo innecesario y quedarse con las cosas importantes de la vida, me ha fallado siempre.

Por eso, los que tenemos una memoria tan triste y compungida nos recreamos en otras cosas que no la necesiten y a veces hasta la infravaloramos en público cuando en realidad nos sentimos avergonzadísimos de no tenerla. Intentamos tirar de creatividad, improvisación o maña para evitar quedar fatal frente a otros por parecer torpes e ignorantes. A mí me fascina la capacidad que tienen algunos de mis amigos de retener cosas, muchas de las cuales sé que han pasado antes por mis sentidos y me han traspasado como tantas otras. Ayer mismo aprendí un porrón de cosas que hoy ya he olvidado. Sé que si esa esponja llenita de agujeros que tengo ahí dentro de ese enorme cráneo (lo de dentro no, pero mi cráneo es muy grande) hiciera el esfuerzo por retener cosas, ahora recordaría el nombre de algunos pintores japoneses que me gustan y no puedo buscar (porque no recuerdo el nombre), podría leer aquel libro que me recomendaron (de cuyo autor me he olvidado) o, qué demonios, quedaría como una reina en el Trivial. Pero no, cada uno tiene sus taras y una de las mías es esta.

La prueba fehaciente que me hizo darme cuenta de mi discapacidad fue "el proceso de romanización" de 3º de BUP, otra de esas anécdotas inútiles que recuerdo en lugar de recordar los motivos por los que se llegó a la paz de Westfalia. En el examen de Historia de España entraba eso, el proceso de romanización, y en los apuntes estaba descrito de forma tan primorosa (todo lo primoroso que puede llegar a estar eso escrito) que yo me propuse memorizarlo. Eran solo dos líneas, podía hacerlo, claro que sí, Lola, tú puedes. Lo memoricé, sí, durante unos minutos. No llegó al examen, claro, y tuve que ponerlo, como siempre, con mis palabras. "Eso es lo bueno, ponerlo con tus palabras", dirán algunos. Ah, no, eso está bien, pero no poder hacer lo otro es un jodido coñazo.



|2015-07-22 | 11:54 | lolamentaciones | 2 opinan | Este post | |

primer borrador

Tener un gato diabético que no me permite viajar como querría y no tener un novio estupendo que me haga olvidarme de la salud de mi gato para viajar como querría (con él, si es necesario) tiene una ventaja: disponer del verano casi entero para corregir el primer borrador del libro. Parece que cuando uno lo encuaderna pasa una pequeña fase, la fase de elección de lo que va a entrar, de descarte racional de lo que no, de ver la longitud que parece que tendrá el texto... Pero en el fondo queda lo mismo que quedaba antes de encuadernarlo: un verano de correcciones. Unas más profundas (creo que tendré casi que reescribir dos o tres relatos desde cero) y otras sobre revisión de estilo y modificación de ideas. Pero bueno, esto no se hace solo, alguien tiene que sacar al país adelante. Y no seré yo, claro, yo tengo que corregir algo que no son exámenes :)




|2015-07-07 | 20:02 | relatos | 4 opinan | Este post | |

teselando con un tetraedro

Ya ando pensando en actividades para el año que viene. Hoy me he encontrado con una charla del genial matemático Jin Akiyama (una estrella de la televisión en Japón) y me he animado a probar una actividad sobre teselaciones. Había hecho teselaciones sencillas que solo implican traslación (aparecen en la página 4 de este documento que ya colgué) pero estas incluyen simetrías. Las siguientes que pruebe serán con rotaciones sobre hexágonos como esta clásica de Escher.

Sé que se puede hacer trabajando solo en plano, pero esta es original y nos asegura que salga: partimos de un tetraedro de papel normal, cuya plantilla se puede encontrar en cualquier sitio. Una vez esté montado, tendremos que recortarlo de un modo diferente para conseguir un desarrollo plano diferente al de partida, es decir, tenemos que cortar como nos dé la gana pero pasando por los cuatro vértices para que después se pueda extender. Quedaría una cosa así, antes y después de desarrollar:

  


Ahora basta con hacer copias de este nuevo molde que nos servirá para teselar el plano. En definitiva, lo único que hemos hecho ha sido modificar los triángulos del tetraedro (lo que sobra por un sitio queda colocado en otro) para conseguir otras piezas que rellenen todo el plano:




Por supuesto, quedaría mucho mejor en colores y con más esmero, pero como primera prueba no ha estado mal. Si lo probáis, contadme :)

|2015-07-01 | 12:11 | algo de mates | 2 opinan | Este post | |

ars qubica

Vuelve Cristóbal Vila con otro de sus maravilloso vídeos donde se mezcla arte y matemáticas. Estoy deseando analizarlo con detalle en clase el curso que viene.

ARS QUBICA from Cristóbal Vila on Vimeo.

|2015-06-25 | 17:56 | algo de mates | 0 opinan | Este post | |

salón de juegos

Hace un año cerró una sucursal de Bankia cerca de mi casa y, paradójicamente, en pocos meses abrió un salón de juegos. "Salón de juegos", pocos eufemismos más feroces he visto: eh, es un salón, estarás como en casa; y son juegos, hombre, como el Parchís. Jugar en bueno, nos hace relacionarnos con los demás, potenciar destrezas. Como jugar en tu salón.

En esta época en la que hemos conseguido que esté prohibido fumar en sitios cerrados, que esté mal visto estar borracho por la calle a las tres de la tarde o que el maltrato animal sea algo penado, todavía hay salones de juegos a la vista de todos, con sus luces de colores y esas caras de felicidad —muchas femeninas y en bikini— animando a entrar. Hasta a veces te ponen a un deportista en es escaparate, como si estuvieras jugando a fútbol al entrar. También están ahí los casinos vía teléfono a partir de cierta hora y los anuncios que los publicitan a la hora que sea. Ayer mismo vi uno por la mañana: un tipo cansado de todo, hastiado, extenuado por su trabajo y el mundo en general, llegaba a casa por la noche para, por fin, ser feliz frente al casino de la televisión. Ahí sí podía ser él mismo, ahí podía mostrar al máximo sus habilidades. En un juego de azar.

Basta ir por el centro de Madrid para ver la cantidad de "salones de juego y apuestas" que hay, han proliferado como setas. Para mí son como los puticlubs de carretera que vemos ya como parte del paisaje, con sus luces de neon y esas vallas que evitan que se vena los coches aparcados. La diferencia es que no está mal visto que alguien entre a gastar sus euros en una máquina tragaperras con la esperanza de que se vean multiplicados por diez. Porque eso es casi todo lo que hay en estos salones, tragaperras y apuestas. "Cada uno que haga lo que quiera con su dinero", dirán. Pero creo que si las leyes nos obligan a llevar el cinturón de seguridad por nuestro propio bien, también deberían tener en cuenta que muchísimos de los que entran a los salones de juego tienen un problema que no para de crecer, que se reproduce hasta hundirlos y hundir a sus familias y que se tiene cierta responsabilidad sobre esos trastornos cuando no se hace nada por evitarlos. ¿Y por qué no se evitan? Está claro: para el estado, para los ayuntamientos, para quien sea que recoja esos impuestos, los juegos de azar son apuesta segura.



|2015-06-23 | 10:30 | lolamentaciones | 10 opinan | Este post | |

lista de relatos

Estos han sido todos los relatos leídos y analizados durante el curso, por si a alguien le interesa (creo que son magníficos). Casi todos están online.

-Arabia (James Joyce)
-Los siete pisos (Dino Buzatti)
-Un hombre bueno es difícil de encontrar (Flannery O'Connor)
-Gallinazos sin plumas (José Ramón Ribeyro)
-El nadador (John Cheever)
-El salón de belleza (Mario Bellatín)
-El balcón (Felisberto Hernández)
-Encarnaciones de niños quemados (Foster Wallace)
-El chico de la última fila y Himmelweg (Juan Mayorga)
-Tormenta (Cees Nooteboom)
-El falso autostop (Milan Kundera)
-Aves voladoras para el consumo (Ana Blandiana)
-Casa de muñecas (Katherine Mansfield)
-Allí está enterrado el perro (Kjell Askildsen)
-El cementerio donde está enterrado Al Jolson (Amy Hempel)
-Símbolos y signos (Vladimir Nabokov)
-Los silencios del Dr. Murke (Heinrich Böll)
-La oración fúnebre (Herta Müller)
-El mal de la muerte (Marguerite Duras)
-Catedral (Raymond Carver)
-El huésped (Albert Camus)
-El artista del hambre (Franz Kafka)
-Esa mujer (Rodolfo Walsh)
-El Aleph (Jorge Luis Borges)
-Di que sí (Tobias Wolff)

|2015-06-20 | 10:30 | relatos | 0 opinan | Este post | |
    


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