¡es magia!

Ayer me dijeron algo que probablemente sea lo más bonito que le puedan decir a un profesor de matemáticas (bueno, se me ocurren tres o cuatro cosas al mismo nivel, pero no del mismo tipo...): al acabar la clase, una alumna (que ya tenía su nota) me dijo que le gustaba mucho cómo explicaba porque hacía que las matemáticas fueran fáciles, una cosa lleva a la otra y basta con atender para entender. Todo era pura lógica. A mí casi se me saltan las lágrimas, claro. Seguro que muchos de mis alumnos no piensan igual, pero ella sí y me lo dijo.

Un rato después pensé en lo que me había dicho. Cuando te gustan las matemáticas porque todo es pura lógica, porque está ahí y basta con razonar para descubrir cosas nuevas, no entiendes que otros se puedan atascar simplificando cosas imposibles o dando resultados sin sentido. Pero ahí están, y también muchos de ellos son mis alumnos. Eso me recordó algo que me pasó hace unos meses. Algunos sábados doy clase a unos chicos de 6º de Primaria y en esa ocasión les pedí que trajesen algún acertijo lógico para el final de la clase. Una chica trajo uno que no recuerdo con exactitud pero era del tipo "adivina cuántos huevo llevo si la mitad más el doble blablabla". Yo me di la vuelta y escribí a escondidas la ecuación en la pizarra. "30 huevos", contesté. Los chicos me preguntaron cómo había podido sacarlo tan rápido y les hablé de las ecuaciones. Muchos de ellos me miraron con los ojos muy abiertos y uno dijo "¡pero eso es magia! ¡las matemáticas son como hacer magia!". Yo sonreí y les dije que sí, claro que son como magia. De paso, les hablé de matemagia y les conté algún acertijo más. De hecho, siempre que doy clase en 1º o 2º de ESO, los últimos 10 minutos del viernes son para que se plantee algún acertijo lógico-matemático. Siempre hay alguno que me dice "¡pero esto no son matemáticas!". Por una parte me enfada un poco, pero por otra, me saca una sonrisa con segunda derivada positiva.


|2013-06-12 | 16:16 | educacion | 4 opinan | Este post | |

realidad a base de noticias

No sé por qué todavía me quedaba medio kilo de filantropía colgando de un hilo. Me agarraba a que no todos los políticos son iguales y que casi todos los ciudadanos tienen un sentido de la sociedad y la justicia, un conciencia común que permite que no solo ellos sino todos viviéramos mejor. No sé por qué seguía pensando que en el fondo sí teníamos una percepción holista de vivir en sociedad, que los tributos sirven para que haya unos servicios básicos que todos utilicemos y que el objetivo de cualquier grupo humano debería ser que todos intentaran ser felices, aunque esto suene utópico. Las diferencias sociales han existido y existirán siempre e igual van indisolublemente ligadas a la genética, quién sabe, pero quería creer que, aún así, la tendencia natural es que nos demos cuenta que cuanta menor desigualdad haya, mejor funcionará el engranaje.

Pero tengo que lamentar con rabia lo equivocada que estoy. Las noticias ya nos superan, los euros bailan a sus anchas, las estafas, en afán por tener más y más, querer más y más a costa de lo que sea, las triquiñuelas para no pagar impuestos, el vacío de conciencia global, la falta de vergüenza... Todo junto se hace mucho más grande que la suma de las partes. Visto así, de golpe, es tan terrible que sólo consigue que nos centremos en lo individual y dejemos de defender un bien colectivo. Es tanto el derroche de poder mostrado y la falta de honestidad y pudor de los que nos dirigen que del desconsuelo sólo nos salva que el guiso del domingo salga bien, que el libro que estamos leyendo nos guste o que el trabajo que realizamos nos conmueva. Nos tenemos que abrazar a nuestra pareja y darle la mano a nuestros hijos. Habrá que hacer con ellos algún castillo de arena en el parque, pero nada de hacerlo en la cabeza, porque otros se encargarán de destrozarlo a base de telediarios.

|2013-06-10 | 21:18 | lolamentaciones | 0 opinan | Este post | |

sobre la LOMCE

No he dicho todavía nada de la LOMCE por aquí. Y no voy a decirlo. Me da una pereza infinita una ley que sólo tiene como objetivo contentar a los obispos y maquillar los datos quitándose de encima a los alumnos malos antes que ahora para que no consten en las estadísticas. Y espero que no se llegue a implantar, todo sea dicho.

Eso sí, aquí os dejo a un tipo que sabe bastante más que yo de esto.



Y aquí, un análisis interesante.

|2013-05-22 | 18:31 | educacion | 1 opinan | Este post | |

los días mediocres

Hoy es uno de esos días mediocres que pierdo lamentando que no haya más días que los que habrá, aunque sean mediocres, aunque sean como éste. Esa contradicción tan mía, tan estúpida, se vierte bajo una ducha de agua hirviendo que a duras penas activa algún nocireceptor que me saque de esa necedad instantánea. De fondo se escucha "se lo llevó la tormenta y el tiempo, nada se pudo salvar" mientras las gotas calientes, igual de mediocres que el día, trabajan en el disimulo salvando lo que pueden.

Alberto Montt

|2013-05-15 | 18:59 | bajo llave | 1 opinan | Este post | |

mates, humor y vídeos

Como muchos sabéis, Eduardo Sáenz Cabezón ha sido el ganador de Famelab España 2013, un concurso de monólogos científicos. Si queda alguien sin verlo, aquí tenéis:



Y si alguien no vio en su momento el de Clara Grima, aquí va también:



Y para redondear el set de vídeos matemáticos, aquí tenéis un corto genial: π-pas.

Pipas


Alberto Montt

|2013-05-15 | 16:02 | algo de mates | 0 opinan | Este post | |

pintura roja


Pintura roja

Hoy mamá va a probar con la pistola de pintura, porque la brocha deja pelos pegados.

—Mira que lo siento, cariño, pero verás lo bien que queda, no lo vas ni a notar —le dice a papá—. Luego con un pincel le pinto las venitas y como nuevo.

Papá, temblando desde el sofá, se mira todo el rato el hueco del pecho. Mamá se afana en la mesa rociando pintura roja sobre el corazón. Yo me acerco a mirarlo.

—Mamá, no insistas —susurro—, le acaba de salir otra grieta.


|2013-05-06 | 19:26 | relatos | 2 opinan | Este post | |

móvil y cambios

Estos días anda por Madrid un amigo que vive en Londres. Aquí sólo puede usar el móvil con wifi y se desespera cuando ve que el resto saca el móvil como si nada para mirar un aviso. Es curioso: ya "usar el móvil" es casi sinónimo de "usar internet a través del móvil". De hecho, el otro día dijo algo así como "iba a usar Facetime con mi hermana pero no me apetece poner el vídeo... estaría bien usar una app sólo de voz... ehm... vale". Que sea un teléfono ha pasado a estar en decimocuarto plano por lo menos.

Otro amigo ha perdido el móvil estos días y... y es como si hubiera desaparecido. Cuando lo supe, sentí una sensación absurda de impotencia al no poder preguntarle si le cojo entradas para el concierto o dónde quedamos el lunes.

Otra amiga acaba de instalarse Line y el otro día nos preguntábamos qué habría sido de nosotras con estas herramientas durante la época del instituto o la carrera. Recuerdo que tuve mi primer móvil en 1º de carrera y lo usaba, claro, para llamar. El correo todavía estaba medio en pañales y las redes sociales ni se imaginaban.

La semana pasada estuve con mis primos, que acaban de tener una niña. El móvil de mi primo puede tener ya miles de fotos de la niña. Y yo misma, cada vez que veo algo curioso, hago la foto. La reuniones con amigos se quedan guardadas en la memoria del teléfono, que empieza a sustituir a la nuestra (en mi caso, diría que por suerte). Todo está guardado en bytes.

La semana pasada le dije a algunos alumnos que intentaran tener el móvil fuera de su alcance (visual y auditivamente) durante una hora por la tarde. Todos lo intentaron y ninguno lo consiguió. Me dijeron que veían de lejos la lucecita de la notificación y no podían no mirar qué pasaba, podía ser algo importate. Luego nunca era nada importante, claro, pero la ansiedad al pensar que se están comunicando contigo y tú no estás respondiendo a esa comunicación les superaba. Peor es cuando tienen que estudiar para un examen: cada 5 minutos hay alguna interrupción, algún Whatsapp, alguna mención de Twitter, algún comentario en Instagram. La concentración se vuelve irremediablemente intermitente. Me imagino a mí misma tratando de entender una demostración de Álgebra de 5º de carrera con las notificaciones parpadeando al lado...



¿Qué habría pasado con Wikipedia, Twitter o Whatsapp en mi época de instituto? Creo que si tengo que sopesar ventajas e inconvenientes, me sale un 70-30. Y voto a favor, claro, pero no sé hasta qué punto ahora estamos atendiendo a los problemas de ese 30. Habrá que crear una app para adictos al móvil.

Cómo cambiamos y qué difícil es darse cuenta.



(Imágenes sacadas de aquí, enlace interesante)

|2013-05-05 | 14:10 | coctelera | 3 opinan | Este post | |

espacio aéreo

Mi globo y yo llevamos saliendo casi dos años maravillosos. Él es tan detallista y divertido que hace que cada día sea único. Nunca imaginé que una chica como yo acabaría con un globo como él —es azul cobalto y a mí siempre me han gustado los naranjas o rojos— pero su redondez y desparpajo me dejaron sin palabras desde el primer día que nos conocimos en aquellos grandes almacenes. Cuando vamos cogidos de la cuerda por la calle, sé que la gente nos mira con envidia.

Tan bien nos va que hace un par de meses decidimos irnos a vivir juntos. Mi apartamento no es muy grande, pero él lleva una vida bastante sencilla y tampoco trajo muchas cosas en la mudanza. No pueden imaginar la alegría que sentí la mañana siguiente al girar mi cabeza en la almohada y ver que allí estaba él, durmiendo a mi lado y con su cepillo de dientes ya colocado en el baño. Se hinchaba y deshinchaba despacio, tan azul, tan brillante. Yo, embobada, le observaba respirar mientras pensaba en hacer hueco en la estantería para sus libros y fotos. Su guitarra eléctrica la pondría junto al mueble del salón, que hacían juego.

Sin embargo, desde hace unos días estoy preocupada, le ocurre algo extraño. Creo que todo empezó cuando estaba tumbada en el sofá a punto de acabar un libro fascinante. Mi globo llegó a casa y se sentó junto a mis pies con una bolsa de patatas para hablar durante dos horas de su jefe y el trabajo que tenían que entregar la semana siguiente. Conforme iba hablando, yo miraba las pocas páginas que me quedaban por leer y él, sin motivo aparente, comenzó a hincharse hasta el punto que tuve que encoger las piernas en el sofá. Al rato se deshinchó hasta su tamaño normal, pero volvió a pasar los mismo el día siguiente, cuando yo estaba preparándome un sándwich y vi que él estaba tocando la guitarra mientras se inflaba. Desde entonces, ocurre a diario: cuando mi globo llega de trabajar, comienza a crecer de forma exagerada, sobre todo si está en la misma habitación que yo. No le he dicho nada, claro, no quiero que se moleste por algo tan nimio. Además, cuando salimos a la calle vuelve a su tamaño normal, tan terso y azul como siempre, y nos besamos como chiquillos delante de la gente. Pero ya empiezo a preocuparme: si por la mañana estoy leyendo el periódico y él aparece por la puerta, comienza a coger aire de la habitación y multiplica por veinte su tamaño —sin darse cuenta, estoy segura— mientras me comenta algo sobre fútbol o política internacional. Y más se hincha cuando decidimos quién se ducha antes —antes nos duchábamos juntos— o cuando le miro al ver que a la botella de leche del frigorífico le quedan sólo unas gotas. Lo más molesto es en la cama: chocamos en cuanto me muevo unos milímetros, con lo que siempre duermo pegada al filo. Con asombro, observo cada mañana desde la ventana cómo mi globo se deshincha nada más salir por la puerta de casa. Cuando llega al coche es un globo de lo más común que me saluda con cariño por la ventanilla.

Hoy mi globo ha llegado a casa antes que yo y he tenido que empujar con fuerza la puerta para poder abrirla. Él estaba tomándose una cerveza y ocupaba todo el salón, cogiendo la forma de la lámpara y las sillas sin tirar nada al suelo. En silencio y pegada a la pared, he ido moviéndome despacio hasta el baño. Ahora estoy sentada sobre el váter, observando con curiosidad las tijeritas de las uñas mientras un trozo de plástico azul se empieza a colar por la ranura de la puerta.



|2013-04-28 | 12:46 | relatos | 11 opinan | Este post | |

en segundo

Un alumno de Ciencias de 2º de Bachillerato tiene que saber hacer, según la PAU, una serie de ejercicios que sólo servirán a los que vayan a hacer una ingeniería. Así, un futuro alumno de Odontología que no haya tenido más remedio que coger Matemáticas II tendrá que calcular la perpendicular común a dos rectas que se cruzan en el espacio, la posición relativa de planos que dependen de un parámetro, la derivabilidad de funciones con límites laterales complicados o resolver un determinante 4x4 utilizando con pericia las propiedades. Luego llegará a la carrera y verá que la mayoría de sus compañeros no cogieron Matemáticas II sino Ciencias de la Tierra, más fácil y con más probabilidad de sacar nota alta en la PAU. No sé quién diseñó la diversificación de las matemáticas a partir de 3º de ESO, pero se quedó a gusto. Tenemos uno de los temarios más espesos de toda la UE y uno de los fracasos más catastróficos.(*)

Además, ese alumno de 2º de Bachillerato tendrá otros siete tochos tremendos y te mirará con cara de "no puedo más". Y llevará razón, así de claro. Porque encima, con este temario mortal apenas habremos sido capaces de enseñarles el encanto que hay detrás de los contenidos de las asignaturas que impartimos para que puedan disfrutar un poco del conocimiento que adquieren, sino que nos centraremos en poder resolver el examen de Selectividad de la mejor forma posible (yo la primera). Y a eso tendemos cada vez más en cada vez más cursos sin despeinarnos siquiera. En eso parece que consiste la educación, en enseñar y obligarles a aprender tantas cosas tan separadas de ellos que la mayoría acabarán detestándolas.



Y no me vale eso de "pues antes era peor", como si eso fuera una excusa. Encima, la tendencia es ser más competitivos, más horas de matemáticas y lengua y menos música y dibujo. Como si las horas fueran lo importante.

(Perdonen la desidia del domingo... se me pasa en cuanto me meto en clase)

(*) Esto lo digo comparando con los países que conozco, que sólo son 4 o 5. ¿Alguien conoce alguna tabla comparativa de contenidos en Matemáticas preuniversitarias por países? Me interesaría mucho verlas en relación al sistema educativo que tienen.

|2013-04-28 | 12:19 | educacion | 5 opinan | Este post | |

chuletas de búfalo

A menudo la gente me pregunta por qué una doctora en Química acaba trabajando en la cocina de una cárcel de Oklahoma. Yo, claro, siempre cuento dos o tres tonterías sobre la situación laboral y mi pasión culinaria, que no es mentira del todo; pero, para ser sinceros, yo estoy aquí por vocación. No, no es de esas vocaciones que se fraguan desde niños, porque mi vocación cuando era niña era ser química y trabajar mezclando cosas en un laboratorio, pero ¿qué es si no una cocina industrial?

La gente que pregunta cosas así no puede entender que todo cobra sentido cuando lees “chuletas de búfalo con salsa barbacoa y alubias con tres huevos fritos”. Yo era la encargada de dar a los condenados a muerte su último deseo gastronómico. Nunca se me resistió ningún plato: ya me podían pedir huevo de avestruz al horno, que yo lo encontraba y les daba para comer su huevo enorme y su felicidad ínfima un rato antes de la inyección. En una ocasión, un reo me pidió como último deseo gastronómico un guisante, a secas. Me pareció hasta romántico. Pero nada comparado con las chuletas de búfalo con salsa barbacoa y alubias con tres huevos fritos, claro.

Después de la emoción al leer el pedido, noté un pinchazo en el corazón y estuve con el estómago encogido durante todo el tiempo que tardé en preparar el plato. Había cocinado ese plato tantas veces que podía hacerlo con los ojos cerrados. De hecho, los cerré un momento mientras salpimentaba las chuletas y pensé en él. Le preparé a mi padre chuletas de búfalo con salsa barbacoa y alubias con tres huevos fritos todos los sábados desde que tenía ocho años hasta que me escapé de casa con un brazo roto y mi madre en coma. Y ahí estaba él nueve años después, a unos pocos metros de la cocina y esperando sus chuletas y su inyección para escapar tranquilo y dormido de esta vida.

El doctorado en Química hizo su aparición estelar: la estricnina que había robado en las prácticas de la carrera la mezclé con la salsa y las alubias. Alguien pensó que la autopsia era una forma estúpida de malgastar el dinero cuando lo encontraron dos horas después con los músculos destrozados.

|2013-04-19 | 07:26 | relatos | 1 opinan | Este post | |

tenemos que hablar

—Cariño… tenemos que hablar —dice él buscando el otro calcetín azul entre la ropa.
—Dime, mi vida —dice ella mientras enchufa la plancha.
—No sé, no sé por dónde empezar —le responde él, moviendo exageradamente la montaña de ropa seca—. Supongo que ése es el problema.
—Pero algo querrás decirme, ¿no? —dice ella tocando un poco con el dedo la base de la plancha—. ¿Me acercas la camisa?
—Claro, toma. Y no sé, cariño, es todo, es esto, es que no sé, nosotros…
—Ese calcetín no va con ése otro, amor mío, va con el de allí —asegura ella, señalándole con la mirada—. Es un poco más oscuro.
—Es que sin las gafas… No sé, ¿tú qué piensas?
—Yo pienso que las gafas te quedan bien, mi vida.
—Ya, bueno, me refiero a nosotros, a hablar.
—¡Será que no hablamos! —dice ella mientras pasa la plancha entre cada par de botones —. No los estires mucho, que se dan de sí.
—Sí, cariño, pero me refiero a hablar de verdad, ¿no? De nosotros.
—¿Y de qué estamos hablando? ¿Del tiempo?
—No. No sé… ¿tú estás bien conmigo? —dice él aplastando el par de calcetines a rayas.
—¿Pero qué tontería de pregunta es esa? —contesta ella mientras pasa por los puños.
—No sé, yo pregunto. ¿Tú no preguntas? ¿No tienes dudas?
—Claro que tengo dudas, mira que. Por ejemplo, no entiendo por qué no ha salido esta mancha de aceite si le he puesto detergente especial.
—Ya, ¿pero no piensas en nosotros? ¿en lo que somos ahora? —dice él cogiendo unos slips blancos.
—Esto te pasa por el trabajo de media jornada, mi vida, que te deja demasiado tiempo libre.
—Yo pienso en cómo era todo antes y cómo es ahora.
—Y yo. Y con los lavados mira lo que pasa, por mucho que digan que la tela de calidad no se estropea —responde ella mostrándole el cuello de una camiseta gris.
—Pero no estoy hablando de telas.
—Es que ni siquiera tú sabes lo que quieres decir —dice ella cortando con los dientes un hilo suelto de la camiseta gris—. Además, no me escuchas. ¿Cuántas veces te he dicho que los slips se planchan antes de doblarlos?
—Es verdad. Son los nervios —dice él buscando algún calcetín más.
—Claro, será eso.
—No sé, yo creo que tenemos que hablar, cariño —dice él, aceptando que el calcetín rojo que tiene en la mano está desparejado.
—Pues dime, mi vida —responde ella mientras coge el montoncito de slips blancos y los esparce sobre la mesa de planchar.

|2013-04-14 | 23:43 | relatos | 4 opinan | Este post | |

dvd troglodita

Esta semana he grabado un DVD en el ordenador. Sí, un DVD de esos redondos, de 4.7gb en el que caben seis capítulos de una serie. He tenido que buscar en Google cómo se hacía, porque era casi como programar el vídeo para que se grabara un programa en una cinta VHS. Se hace en un pispás, claro, pero el sentimiento era similar a cortar la carne con un cuchillo de plástico o, mejor, con una piedra de sílex bien afilada.

Luego pensé en cuándo usábamos esos DVDs. La tapa de la caja estaba llena de polvo. La compré hace años, cuando compartía piso con unos amigos. Recuerdo que la primera serie que vimos en modo social fue, como tantos otros, Lost. Nos pasó la primera temporada pirateada una amiga de Sevilla en tres DVDs. Me acuerdo hasta de la cajita del DVD, llena dibujos de aviones. Y de ahí pasamos a Heroes, incrustando los subtítulos (¡tardaban mil años!) antes de grabarlos en DVD. Pero en cuestión de meses llegaron los .srt, los cacharritos para enchufar un disco duro y las teles con entradas usb y capaces de leer todos los archivos del mundo, incluidos los subtítulos. En cosa de un año ya estábamos viendo los capítulos de otra temporada de Lost justo después de que se emitiera en Estados Unidos, y todo en un pen drive del tamaño de un macarrón. Ayer empecé a ver la versión estadounidense de House of Cards, apuesta de David Fincher y Kevin Spacey ya ni siquiera en las televisiones convencionales sino en Netflix, emitiendo todos los capítulos de golpe y permitiendo que el espectador los vea cuando le venga bien. En cosa de 5 años, todo ha cambiado a algo inimaginable 5 años antes.

Asusta un poco, pero cómo me gustaría mirar por un agujerito y ver cómo será todo esto dentro de un tiempo...

|2013-04-14 | 12:48 | coctelera | 2 opinan | Este post | |

fuera de lugar

Están mis padres por Madrid con tres matrimonios amigos suyos y hoy hemos ido a comer a un restaurante vasco de la Casa de Campo. Nunca vamos a comer a restaurantes caros, pero había un par de cosas muy buenas que celebrar y han tirado la casa por la ventana. Esto es un decir, claro, hemos salido a 32¤ por cabeza, que no es una barbaridad, pero tampoco es lo común. Y ha sido gracioso porque mientras nosotros habíamos reservado por El Tenedor (40% de descuento), mirábamos los precios de los platos (¡como para no mirarlos!) y elegíamos el vino de la casa, en las mesas de al lado la gente se sentaba y pedía sin mirar apenas la carta. Los entrantes, los que recomiende el chef, y el vino, un Sierra Cantabria, decía el matrimonio con hijos de mi edad que estaba junto a nosotros. El Sierra Cantabria costaba más de cien euros y ellos parecía que fueran a comer allí cada sábado, como quien va a comer paella a casa de los abuelos.

Cuando he ido al baño, se me ha atragantado un poco la comida al ver fotos de los reyes y otras autoridades colgadas en los pasillos del restaurante. Me he puesto a mirar Twitter, mucho más mundano, y he leído lo siguiente:

-La Comunidad de Madrid multará con 750¤ a aquellos que cojan comida de la basura.
-El PP de Terrassa condena el ataque antidemocrático sufrido por unos vándalos intolerantes que han puesto unas pegatinas en la fachada de su sede.
-Mª Dolores de Cospedal considera que los escraches son "totalitarios, sectarios y nazismo puro".

Al volver del baño con un cabreo tamaño XL, he ido directa a comentar las noticias con el resto de la mesa. Tras hacerlo, mi padre ha dicho "¿pero ésta gente dónde vive? ¿cómo se creen que es la sociedad real?". De repente, hemos mirado los dos a nuestro alrededor y nos hemos callado, claro.

Y sí, esa gente es la élite política y social de este país y seguirán haciendo lo que les dé la gana para seguir siéndolo. Seguirán viviendo en su burbuja particular, aislados de la realidad y aduciendo una necesidad de justicia a su medida para evitar que los pringados de la clase media (y la escoria de la clase baja) se acerquen mínimamente a su exclusivo mundo. Si para ello tienen que empapelar con billetes a algún juez o cambiar las leyes que hagan falta, no dudarán en hacerlo, porque su concepto de justicia es así de especial. El fin, su fin, justifica los medios de sobra.

Y el vino que pedimos estaba picado, el pan, duro, y la comida tampoco era para tirar cohetes, así de claro.

|2013-04-13 | 21:00 | lolamentaciones | 2 opinan | Este post | |

la cosecha (de Amy Hempel)

Esta semana hemos leído en clase un relato de Amy Hempel que trastoca un poco. Yo no conocía a la autora pero todo lo que le rodea es tan extraño que dan ganas de buscar algo más.

Por lo visto, este relato se pone como ejemplo de un tipo de escritura, la "escritura peligrosa", una rama del minimalismo. No voy a poner aquí en qué consiste porque saberlo lo destroza un poco, pero como pista diré que cuando lo leí y no entendí casi nada, así de claro. No entendía por qué escribía justo esa frase y no otra, a santo de qué sacaba ese personaje, tenía que releer algunas frases y seguía sin entenderlo. Pero cuando lo acabé, seguía sin entender muy bien qué me había querido decir pero sentía que me ha pegado una pequeña paliza de la que tardaría un rato en recuperarme. Os lo dejo aquí.

|2013-04-13 | 00:40 | relatos | 0 opinan | Este post | |

"hola"

Casi siempre que recibo un whatsapp con un "hola" de D, pienso "ops, algo ha pasado". Muchas veces no pasa nada, claro, pero siempre que pasa algo me entero de ese algo por un whatsapp así de aséptico. "Hola", me dice, como si me pidiera que le recordara la lista de la compra o mi número de pie.

D acaba de dejarlo (otra vez) con su novia. R lo dejó con su novio hace poco pero sigue viviendo con él. P sin embargo es ahora la persona más feliz del universo conocido. L, que soy yo, mantiene su entropía a cero, mal que le pese a la termodinámica. Y así con todo el abecedario. Creo que si hacemos la media armónica de los estados de ánimo de una población suficientemente grande (conjeturo que 10 es suficiente), ésta apenas si varía con el paso del tiempo, sobre todo si es viernes por la noche.

|2013-04-13 | 00:25 | bajo llave | 2 opinan | Este post | |

las tres seguidas

Con lo que me gusta a mí una canción tristoncia, justo hace un rato en el coche han sonado seguidas tres canciones chulis que son todo lo contrario y probablemente no conocéis. Aquí van.

Mi casa se parece al camarote de los Marx cada vez más...



Para aquellos padres que le habrían cantado esta canción a su hija justo antes de nacer (y puede que años después, en bajito).


Moñas moñas, pero me ha recordado algunos buenos despertares.



Y ya que estamos de buenrrollismo, de extra, Para llevarte a vivir.

|2013-04-11 | 16:13 | musica | 0 opinan | Este post | |

el sentido del guisante

No sé cómo lo he hecho, pero ahora mismo estoy con cinco libros a la vez. Tres son de relatos, no importa demasiado mezclarlos porque no cierro (o apago) el libro hasta que acabo la historia. Los otros dos sí se me están liando, pero es que además el lunes me llegó a casa El sentido del guisante, el primer libro de Rubén Negro, dueño del blog Trapseia, y tenía que hacerle un hueco como merecía.

Rubén y yo nos hemos visto una sola vez, hace un porrón de años, pero ha sido curioso cómo hemos mantenido el contacto de forma totalmente independiente a las razones por las que nos conocimos. Básicamente nos relacionamos por su blog y el mío y por Twitter. Él es el señor Negro y yo soy la señora Berinto, punto. Bendito internet, sí, pero coincidirá conmigo en que unas cañas de vez en cuando tendrían su punto.

Cuando hace unos meses me dijo que estaba escribiendo un libro, presupuse que pondría en él la misma ironía que en el blog. Lo confirmé, claro, cuando supe que el libro está en parte basado en el blog. El sentido del guisante no es una novela ni un ensayo ni nada etiquetable, sino un libro sobre la vida amorosa del autor, no se lleven a engaños, pero con mucha chispa, no se podía esperar menos. Sin embargo, no hace falta conocer a Rubén para revivir historias que nos han pasado a todos los que rondamos su generación. Todos nosotros hemos conocido el paso de mirar con la boca abierta a alguien en el instituto sin saber ni el número del fijo de su casa a ver cómo ahora sabemos por Facebook hasta lo que ha comido de postre en el pueblo en Semana Santa. Cualquiera va a recordar más de un encuentro y más de un fracaso aunque los encuentros y fracasos del libro no sean los suyos propios. Y esas vueltas de esternón a veces se nos olvidan.

Pero Rubén insiste en que el libro es una historia de perdedores. Y una mierda, Rubén. Yo sé que eso lo dice por puro marqueting, así es él, pero no hay quien se lo crea, ni leyendo el libro ni sabiendo un poco sobre su vida. Lo que me ha jodido del Guisante (qué malhablada estoy hoy) es que al principio plantea la idea de multiversos, de distintos yoes posibles, la mayoría de los cuales no habrían besado a la chica. El yo que le toca a Rubén se pone las botas, claro, así que "perdedores", los justos. Y lo que es una gran hez (me voy a reformar) para los treintañeros que sabemos de probabilidad es pensar que la cantidad de yoes no es cien ni mil sino infinita. Será deformación profesional, pero me he pasado todo el rato que me ha durado el libro pensando en lo diferentes que son los sucesos de probabilidad cero en un espacio muestral infinito y en uno finito. Un fastidio lo de los infinitos yoes, Rubén, que lo sepas. Y enhorabuena por la verde criatura :)

|2013-04-10 | 21:54 | coctelera | 2 opinan | Este post | |

acertijo: acertando la carta

Justo después de poner un ejercicio de probabilidad en un examen, he leído un acertijo cojonudo sobre cartas en el genial blog de Jose, Acertijos y más cosas. Os lo dejo aquí:

Tenemos una baraja francesa (52 cartas, 4 palos y 13 cartas por palo) y dos amigos, A y B, que tienen una estrategia entre manos. Alguien selecciona al azar 5 cartas de la baraja y se las da a A. A las mira, piensa un poco, se queda una carta y le da las 4 restantes a B. B las mira, piensa un poco y adivina la carta que se ha quedado A. ¿Cómo lo han hecho?

Nota: no hay trucos que valgan. Hay lógica de la buena, nada más.

Aclaración 1: el individuo A, obviamente, puede reordenar las 4 cartas como quiera antes de dárselas a B.

Aclaración 2: las cartas son simétricas, no sirve de nada girarlas porque la figura es idéntica.

Aclaración 3: A entrega a B las cuatro cartas boca abajo.

|2013-04-02 | 18:14 | acertijos | 43 opinan | Este post | |

el mal del cerebro

Nunca es tarde si el documental es bueno. Por cierto, se lo puse el año pasado a los chicos de mi tutoría y les encantó.

El mal del cerebro

|2013-04-01 | 12:14 | ciencia | 2 opinan | Este post | |

escribir relatos

Ya llevo casi un año aprendiendo a escribir. En abril del año pasado comencé un taller trimestral de Escritura Creativa (sobre todo centrado en relato) y este año estoy haciendo un curso anual de relato. Cuando ahora leo un cuento sé por qué me gusta o por qué no. Por un lado, es un fastidio, un inevitable fastidio, pero por otro, cuando me gusta algo puedo extraerlo y aprender.

Tenemos que llevar un relato cada semana. Los leemos en voz alta (todos si da tiempo) y los alumnos hacemos una primera valoración. A veces no sabemos llegar más allá del “me gusta” o “me ha parecido interesante tal parte” pero con el tiempo se va desarrollando cierta capacidad crítica. La que es implacable es mi profe, Isabel Cañelles, una crack que con una lectura destripa de maravilla el relato y sabe partir del nivel de cada uno para incidir en unas u otras cosas y permitir que mejoremos sin hundirnos en la miseria. Bueno, a veces salimos hundido en la miseria, sí, pero es la única forma de mejorar, tanto nuestra escritura en general como los relatos concretos que llevamos. Si no tuviéramos esas apreciaciones que nos hagan mejorar, supongo que no necesitaríamos un curso así. Además, luego ahogamos nuestras penas en cañas al salir de clase.

Por si le sirve a alguien, pongo aquí mi decálogo particular de lo que he aprendido hasta ahora. Muchos pueden decir “pues eso no tiene por qué ser así” y lo acepto, pero sí creo que para empezar a aprender un oficio (esto es un poco un oficio, satisfactorio y no remunerado pero oficio) creo que hay que partir de unas premisas y, una vez conocidas y bien manejadas, tratar de romperlas sin que se note mucho. Aquí van las mías:

1. Todo el relato tiene que estar repleto de palabras concretas. Nada de poner que alguien está triste o que siente nostalgia, hay que mostrar, mediante palabras concretas y no abstractas, que ese personaje está triste o que siente nostalgia (está a punto de echarse a llorar, le cambia el semblante al ver una postal de su pueblo natal...). Sólo así el lector es capaz de sentir y no sólo leer lo que estamos expresando. Tenemos que poder imaginarnos el relato hecho cine.
2. Hay que describir, no demasiado pero sí lo suficiente para ubicar al lector en un entorno y mostrar unos rasgos de los personajes lo bastante concisos como para que coloquemos en su cabeza desde el principio lo que queremos que se coloque. Una barba mal cortada, una papelera en el suelo, un coche rojo cereza…
3. El protagonista del relato es, casi por definición, el que tiene un conflicto. Un conflicto no es un problema ni una zancadilla ni nada de eso. Normalmente es algo interno que tiene que resolver de forma externa. Si no hay conflicto, no hay relato, sino que se queda en anécdota. Además, dicho conflicto tiene que conocerse cuanto antes mejor y todo el relato tiene que ir dirigido a su resolución.
4. Durante el relato, el protagonista tiene que sufrir un cambio que haga que su conflicto se resuelva, para bien o para mal.
5. Cuantas más escenas y acciones, mejor. Los resúmenes ralentizan el ritmo.
6. Cuantos menos adjetivos y adverbios, mejor (esto lo explica muy bien Stephen King en “Mientras escribo”, buenísimo).
7. Tiene que estar justificada la aparición de los personajes que haya. Un relato es demasiado pequeño y concentrado como para desperdiciar espacio en personajes que no intervienen en el conflicto ni en el cambio.
8. Es importante elegir bien el narrador. No es lo mismo una primera persona, un narrador testigo o un narrador omnisciente.
9. Los cocodrilos (sacado del libro de Ángel Zapata, “La práctica del relato”): debemos tratar de enriquecer el texto con la aparición de un elemento que nos choque, que no debería estar ahí, que rompa por completo con la escena. Ese elemento estará, obviamente, ligado al conflicto y coloreará el relato de forma única.
10. Desde el principio tiene que haber un tema latente sobre el que gira todo: la muerte, el amor, la soledad, el desamparo, el tiempo, la mentira… (no hemos inventado nada a estas alturas). Sin embargo, un relato no es un panfleto de ideas. Lo que nos preocupa o nuestro modo de ver el mundo podemos contarlo en un blog, en un ensayo o una tarima. El relato tiene que tener ritmo, tienen que pasar cosas. Las ideas que queramos transmitir deben estar en el subtexto de la trama, engarzadas bajo las acciones.

Para acabar, voy a hacer una comparación un tanto asquerosa. Ayer tuve gastroenteritis. Comí una tarta de chocolate por la tarde que me sentó mal y estuve hasta las diez de la noche tiritando con sudor frío junto al brasero, sin poder ni hablar ni leer ni nada. Al final, vomité (y parecerá raro, pero no lo había hecho en veinte años). Al momento, mejoré notablemente, claro. Luego sólo pude beber Aquarius, leer un poco y dormir, pero poco a poco me iba notando mucho mejor. Esta mañana ya me he zampado una tostada con tomate (pero sin café, no hay que pasarse). Pues bien, para mí a veces escribir es un poco así. Te encuentras regular, hay una tarta de chocolate (el tema) que te ha sentado mal y algo que tienes que soltar. Llevas horas o días teniéndolo en la cabeza y lo tienes que echar. Cuando vomitas el relato, te sientes mucho mejor. Luego necesita un poco de cuidados y cambios, claro, necesita reposar, pero ya está ahí fuera y tú sientes que has soltado lastre.

Otras veces, cuando no lo tienes en la cabeza sino que te dejas llevar por completo, es más parecido a una aventura. Me puedo pasar tres horas con la página del Word en blanco (los famosos bloqueos), pero luego, en un momento concreto, se empieza a hilar todo con mayor o menor acierto, como si estuviera leyendo un libro de “Elige tu propia aventura” (qué buenos). A veces las decisiones son acertadas, pero muchas veces pierdo por goleada. Incluso en esos casos, merece la pena intentarlo.

|2013-03-28 | 11:27 | relatos | 0 opinan | Este post | |

pinitos infantiles

Ay... ¡que me publican! Aunque sea un cuentito pequeño (y para pequeños, anda que no me costó...). Y además, con ilustraciones chulis y todo. Vale, también me da para unas cuantas cañas, jeje. Lo pongo aquí porque sé que a Palimp le hará ilusión :)

|2013-03-26 | 16:36 | relatos | 5 opinan | Este post | |

sobre el examen de Primaria

He dejado pasar unos días para dar mi opinión sobre el famoso examen de las oposiciones de Primaria, ya que quería ver cómo reaccionaban las partes implicadas: la consejería, los opositores y la sociedad-medios de comunicación. Desde mi punto de vista, el resumen es éste:

-La consejería lanza los resultados del examen dos años después de que se hiciera, justo cuando también dice que va a cambiar la baremación de los interinos de forma que se va a quitar de encima a los que tienen más años de experiencia. Yo nunca he estado a favor del interino pata negra y creo que es algo que debería haberse regulado hace mucho, pero el cambio va a ser muy gordo y deja en ascuas a un colectivo que, junto a otros, se ha llevado la peor parte de esta crisis. Además, los datos que sacan desde la Consejería parece que son algo sesgados: según leo, no es el que el 86% suspendiera este examen. El primer examen lo formaban tres pruebas: la primera es la que enlazo arriba (la famosa), la segunda era la elaboración de un supuesto práctico y la tercera prueba era la elaboración de un tema de dos que te daban a elegir. Parece que ese porcentaje de aprobados se refiere a esas tres pruebas y no a la primera (después tenían que defender la programación didáctica y una unidad).

Por desgracia, en Madrid estamos demasiado acostumbrados a la manipulación por parte de la Consejería de Educación a través de los medios. No me ha sorprendido nada que saquen estos datos justo ahora.

-Los opositores han puesto el grito en el cielo por haberse tenido que examinar de una prueba que no sabían en qué consistiría, de la que les avisaron cinco meses antes y que nada tiene que ver con los contenidos de la carrera. Además, denuncian irregularidades en algunos tribunales (en uno había un mapa de España en la pared, en otros dejaron calculadora...). A mí personalmente no me vale como excusa. Sí me molestan las formas, sobre todo tratándose de una oposición en la que todo tienen que quedar clarísimo desde el principio y tiene que primar la objetividad, pero creo que exigir pasar una prueba básica de conocimientos es no sólo necesaria en Primaria sino muy recomendable también en Secundaria. Defiendo la especialización en la docencia, pero creo que también es necesaria una cultura básica que nos permita lidiar con los alumnos en otros campos distintos al nuestro. Inculcarles esa cultura también forma parte de nuestro trabajo.

Creo que es la prueba de que algo está fallando en la carrera de Magisterio. Algo, no digo todo. Es importante conocer la metodología, una didáctica adecuada a la edad... pero un niño de once años va a preguntar muchas cosas que su profesor debería saber contestar. Me parece bien la prueba, aunque no me guste el modo en el que se ha llevado a cabo esta vez.

-La sociedad y los medios. La sociedad, en conjunto, es el monstruo de millones de cabezas. Estos días he leído en los medios y escuchado en las tertulias frases como "el 86% de los profesores cree que la gallina es un mamífero" y me he preguntado cuántos de los lectores y los espectadores estaría asumiendo eso como una verdad. Muchos, seguro que muchísimos más de los que pueda imaginar. Y luego vienen las discusiones en las cenas familiares, claro. Además de la gordísima falacia estadística, el examen era a candidatos a maestros de Primaria: el que no lo pasara, no es maestro de Primaria, al menos en un centro público. Supongo, claro, que algunos lo habrán intentado después en uno concertado o privado, en los que no tienen que pasar ningún tipo de examen.

|2013-03-22 | 18:06 | educacion | 9 opinan | Este post | |

más allá del muro trigonométrico

A veces es difícil contener la vena friki... "Así te va", dirán algunos :)

|2013-03-18 | 20:53 | algo de mates | 3 opinan | Este post | |

temas y nachos

Siempre que quedo a comer con Ramón, uno de mis mejores amigos, nos pasamos las horas zampando y cambiando de temas serios a coñas y luego, más zampar y así todo el rato. Plan perfecto, claro. Nos conocemos desde hace más de diez años y casi nunca repetimos las conversaciones, lo cual es maravilloso. Hoy, entre lambrusco, pizzas y nachos, han salido dos temas chulis:

1) Qué poco valoramos en el día a día ser seres completos, con una inteligencia normal, cierta vida social, dos brazos y dos piernas, unos vecinos y un supermercado, una vocación y un trabajo (quien lo tenga), una historia a nuestras espaldas a la que agarrarnos y un futuro deseable. Es una moñez decir que a veces no valoramos lo que somos, lo sé, pero no deja de ser cierto que casi siempre vemos sólo lo poco que nos ensombrece el día. Nos hemos acostumbrado a lo cotidiano y olvidamos que somos seres sanos (la mayoría de nostros) con capacidad de decisión y muchos momentos felices que cocinar. Dale un abrazo a tu padre, mándale el mail a esa chica, dale a santo de nada un beso a tu marido, cómete esa lasaña tan espectacular y brinda con tus amigos porque es otro día cojonudo más que has disfrutado.

2) Ramón tiene terror a la muerte (a dejar de existir, a no poder seguir disfrutando del mundo) y yo tengo miedo a una mala vejez. No son lo mismo pero las dos cosas son subsanables con la misma cosa: la perpetua juventud. Esto ha salido mientras mirábamos libros en La Central y hablábamos de lo triste que es no tener suficiente vida para leer una mínima porción de todo lo que allí había. Sin embargo, yo querría que la gente que me rodea no envejeciese tampoco y él piensa que no, que es mejor que el mundo sea tal y como es y que la perpetua juventud nos permita vivir más vidas con más gente que atraviese las nuestras. Yo creo que eso no lo firmaría... Bueno, a los cincuenta igual firmaba.


|2013-03-18 | 20:18 | bajo llave | 4 opinan | Este post | |

quinceañeros

Mañana le doy las notas de la segunda evaluación a mi tutoría de 4º. El miércoles, unos cuantos chicos de esa clase se irán de intercambio a Múnich. Estoy segura de que llevan varios días con la maleta abierta, sacando y metiendo cosas sin parar. Mañana estarán nerviosos por las notas, claro, pero las notas se dan tres veces cada año. Estarán mucho más nerviosos por el viaje. Un hatajo de quinceañeros en un país desconocido viviendo con una familia que no sabe español. Es emocionante.

Eso me ha recordado a cuando yo fui de intercambio con su edad. Fuimos a Annecy, un pueblo precioso del este de Francia. Hicimos el viaje en tren, un tren nocturno del que sólo recuerdo dos cosas: un cd de Green Day que algún pasajero olvidó encima de mi litera y el instante en el que mi profesora de francés pasó a ser una persona. En un momento concreto, antes de dormir, abrió una bolsa de aseo enorme con millones de cremitas y ahí ya no era profe. Además, nos contó cómo fue el parto de su hijo, que pesó 5 kilos. Recuerdo con extrañeza la sensación de ser consciente de que era una persona además de profesora de francés.

Ahora, claro, lo veo desde el otro lado. Es maravilloso trabajar con adolescentes. El otro día un chico de mi clase, M, intentaba ganarse a una chica, D. Yo observaba desde la distancia la puesta en escena y me sentí adolescente por segundos. Al día siguiente, en el recreo, D abrazó con ternura otro un chico que no conozco, X, y sentí un poco de lástima por M. Ahora X me cae mal, claro, pero M no cejó en su empeño y vi que en el segundo recreo seguía paso a paso su ritual sin abatimiento, creo que con buen criterio. Es que D y M hacen buena pareja...

Luego está la pasión que sienten por todo. Por absolutamente todo. También sienten a veces pasión por la desgana, sí. Pero no, no cumplen con esa imagen estúpida que los adultos a veces damos de ellos. Muchos estudian más de lo que deberían; más de lo que estudié yo, desde luego. Además, entrenan a atletismo o baloncesto, tocan el violín o aprenden a programar cuando nadie les ve. E independientemente de sus resultados académicos -a veces mejores y otras no tanto- yo misma veo cómo van cambiando un poco cada día mientras ellos se centran en aprobar sus asignaturas de 4º. Justo ahora se está formando su forma de ser. Sin darse cuenta, están decidiendo cómo serán de adultos, están tomando decisiones en su conducta y escogiendo sus gustos y sus objetivos, están conformando su ideología y su modo de ver el mundo. Dentro de un par de años, la mayoría lo tendrá ya casi todo decidido. Conocerán las notas de corte de las carreras que quieren hacer, no protestarán a la primera de cambio, algunos incluso estarán trabajando. No tendrán hora de llegada ni discutirán con sus padres por la mínima. Ya no les gustarán los grupos de música que les gustan ahora, vestirán otra ropa, muchos tendrán pareja -y algunas sobrevivirán a 1º de carrera-, las chicas se cortarán el pelo y algunos chicos se lo dejarán largo y lucirán perilla. Ya no serán adolescentes nunca más, sólo ahora.

Sin embargo, yo tengo el lujo de trabajar con adolescentes cada año y ver cómo se enamoran sin que se enteren sus padres.

|2013-03-12 | 00:18 | educacion | 0 opinan | Este post | |

para no salir de la cama

Los sobres, los EREs, Bárcenas, Urdangarín, Bankia y Rato, la reforma laboral, Wert, el copago, Fernández Díaz, Ana Mato, Eurovegas, Cospedal, los aeropuertos y Valencia, las preferentes, los jóvenes que emigran, la resolución sobre Garzón, la situación de los dependientes, los deshaucios...

Es que echamos la vista atrás y lo vemos todo así, de golpe, y es para no salir de la cama.

|2013-03-03 | 21:53 | | 3 opinan | Este post | |

experimentos para entender el mundo

Javier Fernández Panadero, un compañero del instituto (y excelente docente) ha escrito su último libro, Experimentos para entender el mundo, y le han hecho una entrevista chula en La aventura del saber. Os dejo aquí el vídeo y os recomiendo el libro.

|2013-02-25 | 21:07 | ciencia | 2 opinan | Este post | |

todo el verano en un día

Acabo de leer "Todo el verano en un día", de Ray Bradbury. No puedo evitar dejarlo por aquí, con unas ilustraciones también preciosas. Lo tenéis en este enlace: "Todo el verano en un día".

|2013-02-24 | 18:44 | relatos | 0 opinan | Este post | |

un monstruo en el armario

Conozco a Luis Ramiro desde que vivía en Granada (vivía yo, claro), y eso es hace mucho. Hace ya más diez años, ahí es nada. Me cae a ratos bien, a ratos regular, me gustan muchas de sus canciones y otras me parecen un poco basura, pero en general me parece un tipo que se merece lo que le está pasando. Hace unos meses buscó financiación para su nuevo disco mediante crowdfunding. Necesitaba 12.000¤ y los consiguió en muy pocos días. Al final, logró más del doble.

Para mí, parte de su éxito está en que para él, internet juega a su favor siempre. Ha puesto todos sus discos y canciones inéditas en Grooveshark, con lo que los conciertos están siempre llenos de gente que ha escuchado sus canciones y las corean sin parar, algunos sin saber por qué se las saben. Es un acierto como la copa de un pino.

Aquí está su monstruo en el armario. Todos tenemos alguno. Algunos tenemos varios.

|2013-02-20 | 17:32 | musica | 0 opinan | Este post | |

finalista en cartas de amor

Ironías de la vida. El acta, la carta ganadora y las finalistas están aquí, a ver qué os parecen :)

Chachi :)

|2013-02-20 | 17:24 | relatos | 4 opinan | Este post | |
    


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